24 de enero de 2012

El segundo antes de saltar al vacío

Suelo ponerme una fecha para comenzar la escritura de una novela. En esta ocasión, era el 25 de enero. Mañana. Un dia importante para mí. Sin embargo, esta noche tengo la certeza que no comenzaré ese día. No comenzaré a escribir propiamente, aunque tal vez cumpla con algunos rituales: crear el documento que albergará la novela, estampar el título, un par de citas, preparar el resto como hace el pintor con el lienzo, eligiendo el tipo y cuerpo de letra en que siempre trabajo (Trebuchet 12), seleccionando el modo "justificado" y el interlineado de 1,5. Luego, lo más probable es que cierre la sesión de trabajo y me dedique a otras cosas, que ya están muy previstas también.

Sé bien qué me ocurre. Los días antes de empezar la escritura, mariposeo mucho. Busco datos inútiles. Repaso mis notas. Me pregunto si algunos de los pilares de la historia no podrían ser otros. Me impaciento, me pongo nerviosa. En realidad, siento pánico. Ahora, vuelve a ocurrirme. Llevo unos diez meses leyendo sin parar, seleccionando temas, persiguiento respuestas difíciles. He disfrutado más que nunca mientras tramaba un nuevo argumento. Pero ahora que llega la hora de la verdad, me paralizo. ¿Y si lo estropeo al escribirlo?

De ese miedo, me temo, nacen todas mis novelas. Esta no va a ser una excepción.

A veces se lo he escuchado a otros escritores. La novela no escrita es perfecta, ideal. Da pavor no ser capaz de hacer algo que se le parezca ni que sea un poco.

De modo que aquí estoy, veinticuatro, tal vez cuarenta y ocho horas de escribir la primera línea de una nueva cosa, filosofando en el blog.

* La imagen: mis sempiternas acompañantes de la escritura, esperándome: Las Suites para Cello Solo de Bach.

5 comentarios:

Rebeka dijo...

Sé lo que es que una novela o un relato sea perfecto en tu cabeza. Y sé lo que es sentir ese miedo de no estar a la altura cuando vas a enfrentarte con el papel en blanco.

Así que te entiendo muy bien, Care!!
Me ha gustado mucho tu entrada porque explica cómo nos sentimos aquellos que necesitamos escribir algo y tenemos miedo.

Pero estoy segura de que ese miedo se irá mañana o pasado, y te pondrás con la tarea de escribir, porque tu impaciencia por hacerlo podrá más que tu miedo.
A lo mismo que estoy segura de que será una novela muy grande!!

Desde el mismo rincón de siempre, un abrazo gigante cargado de muchos ánimos!!

Mil besos!!Tú puedes!!A por ella!!;-)

Begoña dijo...

Lo entiendo perfectamente, de hecho creo que la novela novelada en la cabeza, es siempre mejor a la que se consigue, porque carece de todo tipo de ataduras. Su estructura es la fuerza motora que nos insufla vida.
Lo bueno es que quienes desconocen lo que habita nuestra cabeza se suelen contentar con el resultado escrito, porque es algo que su propia mente jamás imaginó.
Feliz escritura

Miguel de Esponera dijo...

¿Y si empiezas por el capítulo segundo? Al fin y al cabo, mientras no se pone punto final todos los comienzos son conjeturales.

Mara Oliver dijo...

Este post es precioso, suscribo cada frase... lo malo es que lo que no escribimos imperfecto, el olvido lo convierte en pluscuamperfecto de subjuntivo. ¡Cuanto me arrepiento de haber dejado pasar tantos saltos! Ojalá hubiera... bueno, ya sabes como termina esta frase, ¿verdad? :)
Iba a esperar a mañana para incordiarte con un "¿Has saltado mia cara, Care?"...
Prefiero mandarte hoy un besote y un empujoncito, es algo egoista no creas... cuanto antes te pongas a escribir, antes lo podré leer.
XXX OOO XXX

Rebeka dijo...

Si no estás escribiendo...ya sabes lo que toca que es día 25...

No te hagas la remolona, afuera miedos y a por esa gran novela que está esperando a que tus manos la den forma...

¡Ella quiere salir de tu cabeza y tornarse más real, para algún día llegar a nosotros y penetrar en nuestro corazón!

Sé que lo conseguirás!!

Care te mando muchos besos y abrazos de ánimo!!!

Rebeca