15 de mayo de 2013

El perdón en la calle de Atocha (poema)


Una tarde de invierno del siglo XIX
una dama enigmática llamada doña Emilia
aguardaba en su coche en la calle de Atocha, 
palpitante y en vano,
a que Benito Pérez, el mayor novelista de su tiempo
acudiera a la cita.

Ella le había escrito una carta confesa
implorando el perdón, que no fue suficiente.
Dentro del coche, sola, arrepentida,
tuvo que comprender que no era perdonada.
Y también que el mayor novelista de su tiempo
era en estos asuntos de celos y desplantes
un hombre como todos los demás.
Un hombre, al cabo.

Otra tarde de invierno, tres décadas después, 
doña Emilia detiene sus pasos orgullosos
ante una vieja tumba recién cicatrizada.
Aquí yace el mayor novelista de su tiempo
a quien ella adoró y escribió cartas,
a quien brindó consuelo en su pecho abundante,
con quien viajó por tierras extranjeras
siempre con disimulo clandestino,
de quien tuvo consejo, admiración,
amistad, compañía y la justa
alabanza que evita sucumbir al novelista,
en suma: mucho más de lo previsto, 
incluido el perdón que buscó aquella tarde
en la calle de Atocha.

Hacer que te perdonen y llegar al final:
no es mal balance.

14 de mayo de 2013

Jordi Cervera me saca los colores (otra vez)



Para ir a la entrada del BLOG DE JORDI CERVERA, 

13 de mayo de 2013

Ángeles Prieto escribe de "El aire que respiras" con generosidad



Los personajes protagonistas de esta novela coral (Víctor Gusi, Rita Neu, Carlota Guillot, Filippo Brancaleone) son luchadores y cordiales, siempre cercanos gracias a su desenfado encantador, de acuerdo a dos características presentes en toda la obra de Care Santos: el orden y la calidez. Pero además, llegan a nosotros a través de un formidable despliegue de recursos y el empleo ordenado y trabajado de toda clase de documentos: cartas, edictos, diarios, informes, poemas, biografías y bibliografías, a fin de mantener nuestro interés. Una historia que descuella por la disposición generosa de una autora dispuesta a comunicarse con sus lectores a toda costa, sin limitación de medios pero también, una autora esforzada, perfeccionista y curtida que evita a posta incurrir en subterfugios sencillos para llenar páginas, como alargar en exceso los diálogos, describir mediante clichés o lugares comunes o detallarnos el acontecimiento histórico con la exhaustividad propia de un ensayo, técnicas    que revelan cierto descuido y ligereza, presentes  en la mayoría de las novelas históricas actuales. Además, Santos es dueña de un tema recurrente en sus novelas y relatos que a ésta, en concreto, le aporta en un momento determinado entusiasmo y un toque especial: los fantasmas. Porque los muertos, tratados por ella, lo están menos. Forman parte de lo que somos.
  
Novela escrita con charme, humor y estilo presidida por un espíritu amable, custodio de una colección muy especial de volúmenes antiguos, que nos conducirá hacia un final de orden, haciéndonos sentir al cerrarlo que también vivimos en ese otro mundo libresco, más hermoso, más natural, más libre y más justo. En los tiempos que corren, leer una novela como esta da gusto.

PODÉIS LEER LA RESEÑA ENTERA AQUÍ

12 de mayo de 2013

Un microcuento ecológico


Diez mil abejas construyen su centro de producción en un mueble de jardín donde les gustaba  instalarse a los niños de la casa. Zumban, contentas con la mudanza.

Habrá que eliminarlas, me digo. Comienzo por preguntar a conocidos y amigos, en busca de la irremplazable experiencia. Nadie lo ha hecho nunca, pero recomiendan agua hirviendo, gasolina, insecticida Todopoderoso, fuego, chorro de manguera a presión, amoníaco, un oso hambriento... Las soluciones tienen acordes del apocalipsis. Las abejas siguen multiplicándose. Mañana habrá quince mil.

Busco la opinión de un experto y acudo al especialista en plagas del centro de jardinería. Las abejas no son una plaga, señora, no me sea salvaje, las abejas son un bien de la naturaleza, un regalo del Creador, y además una especie protegida. Cuídese mucho de matarlas. Si lo hace, le denunciaremos. ¿Y mis hijos? No pueden salir al jardín. ¿Y qué importan sus hijos, señora? Sin las polinizadoras, ¿qué vamos a comer los habitantes de este mundo? Ya verá qué risa les provoca el asunto a los humanos de dentro de doscientos años, cuando ya todo el mundo haya hecho como usted y los niños no tengan qué llevarse a la boca. Hágalo por ellos, por los niños de toda la humanidad, a qué viene pensar sólo en los suyos, señora, ¡menudo egoísmo! Esa noche no pego ojo.

Llamo a los bomberos. ¿De qué raza de abejas se trata? No tengo ni idea. ¿Cuántas hay? Es difícil contarlas. Bien, tomamos nota de todo. El día 28 (aproximadamente) iremos a instalar trampas. ¿Son efectivas? Sí, mucho, en unos 20-25 días todas las abejas, voluntariamente, habrán abandonado el nido. Suponiendo que quieran, añade el profesional. ¿Y si no quieren? Bueno, que no quieran es una posibilidad. Son criaturas de ideas claras. Y no suelen compartir la opinión de los humanos.

En un último intento de seguir consejos descabellados, les hablo a las abejas. Intento dialogar con ellas, esas criaturitas civilizadas que nos regalan la miel y la cera virgen. Les expongo lo difícil de mi situación y les pido que se larguen pacíficamente, por favor, háganlo por mí señoras himenópteras, y por mis hijos, que habían visto ese lugar antes que ellas y también son criaturas de la naturaleza y no del todo inútiles. No quieren escucharme. Zumban cada vez más fuerte, las muy impertinentes. Comprendo lo que eso significa.

Hemos puesto a la venta la casa. En el anuncio dice: Jardín con árboles frutales, muy bonito, ideal abejas mieleras (y apicultores aficionados). Tacho lo último. Me mudo a casa de mi madre, que no pertenece a ninguna especie protegida.

8 de mayo de 2013

Care Santos: "El tiempo que paso con mis hijos es el único que no siento estar malgastando"


Todomundopeques me entrevista. Con su permiso, hago un copiar y pegar... ¡y aquí la tenéis! Es una entrevista un poco diferente, centrada en cómo compaginar estas dos vocaciones tan imposibles de casar que son la maternidad y la escritura. 
Si queréis leer la entrevista en su ubicación original, AQUÍ
Si queréis ver el blog TODOMUNDOPEQUES, AQUÍ.


TMP.- Mamá y escritora… esto es como rizar el rizo… ¿cómo te organizas los tiempos?, ¿tienes algún tipo de horario que te marques tú o cuando se puede?¿escribes en casa o fuera?... ¿cómo lo haces? (se nota que yo solo lo intento… no hay manera, oye… je,je,je)

C.S.- La clave es ser muy organizada. Marcarse un horario para todo (¡y cumplirlo!). Saber dosificarte. Renunciar a algunas cosas (las aficiones, el tiempo libre, tus egoísmos). Aprender a aprovechar los ratos compartidos al máximo. Y ser muy autoexigente cuando te pones a trabajar: ni una distracción, ni un minuto perdido.
Escribo en casa, ahora que tengo una casa más grande y dispongo de espacio, pero cuando estoy escribiendo prohibo las visitas a mi estudio... Incluso las de mis hijos. Mi marido me ayuda, ejerciendo de centinela. Antes, durante años, me “exiliaba” para escribir: me iba a un monasterio varios días todas las semanas.

TMP.- Escribes para jóvenes y para adultos… es evidente que los temas son distintos pero ¿la forma de escribir y la forma de expresarlo también lo son?

C.S.- Los jóvenes son, a efectos de lectura, adultos. No hay que hacer concesiones, ni facilitarles las cosas en exceso. La lectura debe ser un reto o se vuelve algo muy aburrido. La diferencia la marcan los niños. Para escribir para ellos hay que ver el mundo con sus ojos. Y eso requiere un esfuerzo muy grande, y es muy complicado.

TMP.- Tus hijos ven la vida a través de sus ojos… como todos los niños… ¿influyen en tu forma de narrar?¿en tus temas de inspiración?

C.S.- Son mi principal tema de inspiración, y no sólo en las novelas para niños. Por supuesto que influyen... En todo en absoluto, desde mi manera de vivir hasta mi manera de disfrutar.
¿Cómo no van a hacerlo? Los hijos te cambian la vida por completo.

TMP.- Se habla mucho de que nuestros hijos, en la escuela, fallan por el asunto de la “comprensión lectora”. Como mamá escritora ¿cómo ves esta realidad?¿qué te parece lo que está pasando en la escuela pública española?

C.S.- Creo que tenemos la suerte de contar con unos magníficos intermediarios y prescriptores.
Los maestros y profesores están haciendo un trabajo formidable por la lectura, están creando lectores y grandes vocaciones lectoras. Y lo hacen gracias a su esfuerzo y su tesón. Si no fuera por ellos, tal y como está el panorama, no sé qué sería de nosotros. Creo que debemos estarles muy agradecidos. Y apoyar su trabajo tanto como podamos.

TMP.- Care, tengo que aprovecharme… Hace unos días, una mamá bloguera comentaba que entre sus libros de cabecera, esos que se pueden releer y que se deben leer como mínimo una vez en la vida, le costaba mucho encontrar a buenas autoras hablando de mujeres de nuestro siglo, actuales, como nosotras… Yo quiero saber cuáles son tus autoras de cabecera… 

C.S.- Muchas. Natalia Ginzburg, Rosario Castellanos, Cristina Fernandez Cubas, Fred Vargas, Margaret Oliphant (y varias autoras victorianas de su generación), Emilia Pardo Bazán, Rosa Chacel, Ana María Matute...

TMP.- Hace tiempo te leía en un periódico, escribir sobre lo bueno que es el aburrimiento para nuestros peques. Me encantó tu planteamiento y lo volqué en un post, creo que te lo conté… pero me gustaría que nos explicaras un poco cuál es tu teoría (que por supuesto, comparto y pongo en práctica con mis peques…)

C.S.- Mi teoría es que el aburrimiento genera cosas buenas porque deja tiempo para pensar qué te gustaría hacer. Mis hijos no están de acuerdo, lo advierto. Yo creo que los niños con las agendas a rebosar, que siempre tienen mil cosas que hacer, no pueden plantearse qué les apetece. Como madre, soy poco partidaria del exceso de actividades fuera del horario escolar.  Debe quedar tiempo para ver pasar el tiempo.

TMP.- Y cuando tienes un rato de ocio con tus hijos ¿leéis?¿escribís?... ¿y qué más cosas os gusta hacer juntos?

C.S.- Cocinamos. Paseamos. Nos gusta cuidar del jardín (son muy buenos jardineros). Nadamos. Vamos de compras a nuestras tiendas favoritas (por ejemplo, de cómics). Salimos a merendar. Dibujamos. Leemos en voz alta, con gran teatralidad, a veces. Ellos son buenos oyentes, incluso de obras muy sesudas, según he podido comprobar, y es bueno leerles para ver su reacción. Vemos películas seleccionadas. La verdad es que podría seguir, porque hacemos muchas cosas juntos. El tiempo que paso con mis hijos es el único que no siento estar malgastando. 


2 de mayo de 2013

Bubble party!


Soy uno de los Rostros del último número de la revista Qué Leer
La foto es una de esas maravillas que sólo se le ocurren a Asís G. Ayerbe
Si supiérais la que armó para tomarla, y qué frío pasamos en una noche helada
de Madrid en que, además, llovía. Menos mal que la compañía lo compensaba todo. 
Mereció la pena. Aquí os la dejo.

Si queréis ver lo que dio de sí la sesión, AQUÍ hay otra.

28 de abril de 2013

Habitaciones holandesas


Este martes llega a las librerías holandesas mi Habitaciones cerradas.
Aquí os dejo la preciosa cubierta de Wereldbibliotheek. 
La traducción es de Jacqueline Vissher.