8 de noviembre de 2009

Madres de todo pelaje y condición: esta entrada os interesa


El viernes por la mañana estuve compartiendo un buen rato con los alumnos de las clases de Tercero y Cuarto del CEIP María Sanz de Sautuola de Santander, al hilo de mi libro Se vende mamá, que ellos habían leído. Les confesé que a mí a veces me dan ganas de vender a mi madre y les expliqué el motivo: porque me repite las cosas 50 veces. Con esa excusa, les pedí motivos por los cuales quieren a sus madres.
Salieron algunos muy interesantes, que os resumo:

-Porque me hace la comida.
-Porque me hace la cama (ya les dije: por este motivo mis hijos no me querrán jamás, porque no hago ni la mía).
-Porque siento que me quiere.
-Porque me compra cosas.
-Porque es guapa.

Luego, ya en confianza, les pregunté si a veces no sentían deseos de poner a la venta a su madre. Por internet, por ejemplo, como hace el protagonista de mi historia. A mano alzada, más de la mitad confesaron haber sentido ganas de hacerlo alguna vez. Les pregunté por qué motivo. Esto fue lo que me contestaron (atención madres):

1) Porque me obliga a comer verduras.
2) Porque quiere que recoja mi cuarto.
3) Porque conoce a todo el mundo (le pregunté a la niña que lo había dicho qué tenía de malo conocer a todo el mundo y me explicó que su madre se para en la calle con todo el que conoce y habla durante mucho rato mientras ella se aburre como una ostra. Después de conocer este pormenor, estuve muy de acuerdo ella).
4) Porque me ducha tres veces al día (pensaba que lo había entendido mal, pero no. La madre en cuestión es, sin duda, la más limpia de la que he tenido noticia).
5) Porque me miente (aviso para navegantes, mamás).
6) Porque no cumple sus promesas (ejem)
7) Porque está jugando todo el día con la Nintendo (¿perdón? ¿hay madres que saben jugar con la Nintendo?).
8) Porque quiere que doble el pijama todos los días (mis hijos también querrían venderme por eso).
9) Porque es una cascarrabias.
10) Porque chilla todo el rato (a esto se le llama, en la terminología moderna, trauma acústico, y es una razón de peso que las mamás debemos meditar).

En fin. El preguntorio terminó con un ejercicio. Les pedí a mis jóvenes letores que redactaran un anuncio imaginando que eran sus madres. Les pedí que se pusieran a la venta a sí mismos, y que al hacerlo enumeraran algunas de sus virtudes, pero que no olvidaran unos pocos defectos o nadie les tomaría en serio. Como no teníamos mucho tiempo, no pudimos leer los anuncios en voz alta, pero les prometí hacerlo en el avión de vuelta a casa y poner aquí los mejores y los más divertidos. Realmente, ha sido una tarea difícil seleccionar, porque todos tenían algo que les hacía únicos. Una niña de 10 años se ponía a la venta porque "siempre hace muchas preguntas". (yo también vendería a mi hijo por eso, debo confesarlo). Hay otra niña, también de 10 años, que cuando enumera sus méritos dice: "Quiere mucho a su madre, la acompaña al médico". Caray, me dan ganas de comprarla, si no fuera porque tu madre no querría venderte nunca. Algunas cosas me suenan muy familiares. Por ejemplo, cuando alguien dice que "su plato favorito es la pizza cuatro quesos. No le gusta acostarse pronto". Algo me dice que haríais buenas migas con Adrián, mi hijo mayor a quien, por cierto, tampoco le gusta andar, como a algunos de vosotros. Aquí tenéis un anuncio que lo dice bien claro:

Se vende hijo de 9 años, medio guapo y un poco protestón, muy listo, un poco bajo. Saca buenas notas, le gusta leer pero no le gusta andar.
Lo de medio guapo me ha encantado, por cierto (aunque no es verdad, yo os vi a todos guapísimos). Hay alguien que dice ser "guapo pero muy listo" (¡qué bien!) y también afirma algo estupendo: "le gusta todo lo que le pongas" (esa es una gran virtud, desde luego, que ojalá te dure muchos años). Aunque también me gusta la hija de 9 años que afirma de sí misma que "tiene un carácter enorme" (¡pues claro!).
La comida está también muy presente. A veces, prescindiendo de la ortografía (aunque lo he entendido igual). Como en este anuncio tan simpático:

Se bende ijo de 10 años, bastante guapo, un poco pesado. Su plato favorito es la arburguesa. No quiere acostarse prnto, está obsesio nado con la plei. No le gusta la berdura. Le gusta ducharse.
Hay otros que lo han dejado muy claro:

Se vende hija de 8 años que nunca recoge el pijama. No le gusta el pescado ni la cebolla.

Y en cambio, alguno que afirma todo lo contrario:

Se vende hijo guapo, listo y cariñoso. Le encanta ir a la playa aunque haga frío. Nunca se pega con nadie. Siempre quiere de postre fruta: manzana, pera, plátcano, melocotón, piña. Y le gusta estudiar.

¡Qué estupendo!
Tampoco faltan en esta lista las comidas poco saludables. "No le gustan las alubias y le encanta el arroz con ketchup". Uf, ¿el arroz con ketchup, de verdad? ¿Pero tú lo has probado con tomate frito? Hay una niña, por cierto, que dice: "no le gusta el sancacobo". ¡Claro! A mí tampoco me gusta el sancacobo. ¡En cambio el sanjacobo me parece riquísimo!
Hay anuncios breves y sinceros, como éste:

Se vende hijo de 8 años, muy protestón y muy guapo. No recoge su cuarto, come mucha pizza, se enfada mucho y no hace los deberes.

¡Cuánta sinceridad!
Aunque la sinceridad no escasea, ciertamente. Una niña de 9 años afirma, sin ir más lejos, algo contundente: "No le gusta jugar con sus hermanos pero con sus amigos sí". Y otro dice algo preocupante: "No le gusta salir a la calle" (¡pues menudo problema! ¿A ninguna calle o sólo a la tuya? ¿Has probado a ver qué hay en la calle de al lado?)
Luego están los que tienen mucho carácter. Como la autora de este anuncio:

Se vende hija de 8 años que manda a su madre, se enfada mucho si no le compran lo que quiere. Se come la paella en casa de su tía y en casa, no. Hace los deberes delante de la tele, no recoge, se enfada con sus primas y no hace lo que le manda su madre.

¿Cómo será la paella de su tía? ¿Y la de su madre? Tal vez la solución está en que su tía le dé la receta a su madre.
De la playa también se habla mucho. No me extraña, viviendo en Santander:

Se vende hija de 8 años con gafas. Cuando ace sol quiere ir a la playa. Le gusta escribir cuentos de animales. Come casi todo, verduras, frutas y abeces como dos o tres chuches. Tiene amigos de cuatro o cinco años que son majos.

Es fantástico tener amigos majos de cualquier edad, desde luego. Y esa paabra, abeces, habría que inventarla. Me encanta. Así, el abecedario no sería algo tan inamovible.

Y mirad éste:

Se vende higo de 8 años, muy guapo, inteligente, aficionado al fútbol, siempre saca notables, le gusta leer, el libro que más le gusta es Harry Potter, es normal.

Me ha encantado, porque los higos son mi fruta favorita. Aunque a mí me daría no-sé-qué comerme un higo que saca notables y lee Harry Potter.

Y este otro, muy audaz, aprovechó y vendió a su hermano:

Se venden hijo travieso de 20 años. Es muy guapo pero tiene novia fea de 27 años.

(Espero que la novia no lea este blog).
Y dejo dos para el final. El primero, me gusta por sincero y equilibrado. Es un anuncio perfecto.

Se vende hijo muy guapo, de 8 años, un poco gamberro. Le gusta el solomillo con queso, la pleiestesion dos, ver la tele, patinar y las piscinas. No le gustan las berduras ni andar. Sabe nadar.

Qué rico el solomillo con queso. Y qué estupendas las piscinas.
El último es similar y suena a sincero (ya sabéis que esa es la clave de la publicidad):

Se vende hija de 8 años muy protestona, no le gusta leer pero le gusta ir de paseo al parque. Hace la cama y le gusta ir al colegio a estudiar.

En fin, que sois unos estupendos publicistas. Gracias por todo, chicos y chicas. Fue un verdadero placer conoceros y escucharos. Hasta la próxima.


Las ilustraciones, también son de los chicos de 3º y 4º del María Sanz de Sautuola.

6 comentarios:

Esther dijo...

Ja, ja. Sinceros y muy simpáticos. Enseguida he tenido la tentación de contrastar con lo que piensan mis hijas. Un ejercicio muy interesante, para reflexionar.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo,
Esther

Antonia Romero dijo...

Prometo no ser pesada nunca con las verduras, las frutas, la cama, pasear, la pleisteison, la guitarra, la batería, el teléfono, la Hanna Montana, los deberes, las horas de llegar. En fin, prometo intentar no olvidarme de que también soy hija.

Muy bueno el post, Care.

Ana dijo...

Enhorabuena una vez más. Sacas de cada momento una experiencia maravillosa. Y gracias por compartirla. Sigo alucinando con tu capacidad de tener tiempo para todo... Bss

Mario dijo...

Te descubrí a través de alguien que me recomendó un libro de Eugenia Rico. Además me dijo:
-Lee a Care Santos. Le hice caso. Caso de verdad.

Y no me arrepiento. Ahora soy quien recomienda. Les digo a mis amigos que cierren los periódicos, que dejen de bucear por las páginas cargadas de noticias asesinas.
Son los diablos los que cargan esas armas que llegan, llenan y destruyen.
Se me quedan mirando. Extraños, no en un tren, no... sino en mi campo visual. Y añado... si las armas las carga el diablo tuyo o de aquel, cada día... conoced al alma que carga la pluma literaria que llega, llena, no asesina y sí desborda ilusiones.

Te sigo desde mi blog. Y desde casi ya, cosa extraña, te recomiendo desde él.

Un abrazo, capítulo uno.

marta_pm94 dijo...

Espero que cuando vengas a mi colegio (el 10 de diciembre, creo), hagas una entrada tan absolutamente genial ^^. Acabo de terminarme el libro de Bel y entre lágrimas solo puedo decirte que... Gracias por ser tan mágica (aunque creo que me repito, ya te lo dije en un e-mail que mandé a la dirección que pone aquí, en el blog).

Pronto te escribiré con más tiempo, y sino el destino hará que afortunadamente, pueda decirte esas cosas en persona. ¡Un saludo!

Joan Antoni dijo...

Un post genial, Care!