12 de septiembre de 2012

Aprender a huir


Huir. Aprender a huir. Una vez escribí una novela que se llamaba así. Importante: Aprender de qué se huye y para qué. Saber hacerlo. No volver nunca la vista atrás.
La primera vez que levanté el vuelo tenía 24 años. Me fui sola a México. Sola con mi pasión americana y mis ganas de ver mundo. El planeta era demasiado ancho y ajeno para mis deseos. Fue el principio de un viaje que no termina aún y que sólo lo hará el día en que comprenda que tiene más ventajas quedarse en casa. Ese día dejaré de ser yo.
Desde que no tengo motivos para marcharme he descubierto que ya no sé permanecer en el mismo lugar durante mucho tiempo. De pronto, me acucian las ganas de escapar, de olvidar mi entorno, de dejar que se olviden de mí incluso aquellos que más amo. Voy y vengo y encuentro así un tipo de felicidad: la felicidad del nómada, una satisfacción primigenia, que las personas parece que llevamos grabada muy adentro. La felicidad de decir adiós sin saber si regresaremos algún día.

Ahora hay un nuevo descubrimiento en el camino. Mi hijo también ensaya sus primeros vuelos. Quiere ir, pero no sabe adónde. Quiere mantenerse en movimiento, descubrir, experimentar. Aún no pronunciaba bien algunas palabras elementales y de su boca ya salían destinos soñados: Japón, Londres, Los Ángeles, Nigeria. Uno de nuestros mayores pasatiempos ahora es planear viajes, imaginarlos. Le ayudo a descubrir que el placer de la huida nace ahí, en el plan, en el verbo en futuro o en condicional. En el sueño.
Tenemos en cartera tantos viajes que creo que las ganas de mi hijo de pasear conmigo se terminarán antes de que podamos cumplirlos todos. Pero nos quedará la felicidad de haberlos organizado y, en algunos casos, llevado a término. Traeremos una maleta extragrande cargada de recuerdos intangibles, y una certeza en el alma: Nos comprendemos, como sólo lo hacen quienes aman las miamas cosas. 
De qué huimos o hacia qué, ya poco importa.

4 comentarios:

Laura dijo...

Hola Care!!
Me preguntaba si tenias pensado sacar algún nuevo libro juvenil ya que me apetece leer algo nuevo pero no se donde buscarlo. Me recomiendas alguno?? Me gustó mucho BEL AMOR MÁS ALLÁ DE LA MUERTE, asi que se lo dejé a varias amigas y a ellas también les gustó. Conoces alguna novela romantica o algo de ese estilo, o fantasía ...
Espero tu respuesta pronto
Laura

Yaicla Artesania dijo...

escaparse un poco de lo que nos rodea es una sensacion maravillosa, a mi tambien me dan ganas a menudo de volar lejos y dejar a un lado cosas que a veces me agobian,Sin embargo,me da pavor pensar que mis niñas queiran volar lejos algun dia.
Gracias por escribir cosas tan bellas, y sobre todo,gracias por hacernos reflexionar.

Rebeka dijo...

Viajar en una forma de escapar y también de seguir creciendo. Me alegra saber que tu hijo y tú ya planeáis destinos y viajes con los que soñar. Es una gran forma de fortalecer aún más vuestros lazos.

Siempre os quedará el viaje recorrido y después el realizado. Serán inolvidables ambas aventuras seguro!

Un abrazo Care.

Begoña dijo...

Hace tiempo comprendí que escribir es una forma de huir. Al principio me paralizó, después me di cuenta de que huir escribiendo es hacer los horizontes más amplios. Huir escribiendo a veces es un modo de unir los distintos universos.
Saludos