15 de marzo de 2007

De Re Coquinaria (III)

Dos felices encrucijadas: escribir de platos y cocineros, qué placer. Cómo se me nota, para bien de quien le guste y aborrecimiento de quien no, que mi otra vocación es la cocina. En mis novelas comen, beben, se describen los platos, los rebozados, las guarniciones, los vinos, las añadas, las cosechas...
Y cuántas novelas pueden pensarse, cuántos asesinatos truculentos, cuántos desenlaces, cuántos personajes pueden nacer y crecer, mientras se cumplen los tiempos de cocción o se remojan las legumbres.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Durante ese tiempo exacto? Hará falta un cronómetro exacto y ganas de calcular. Sin su uso, sin dudar echar un cálculo igualmente, muchas. Diría que en su caso, durante ese tiempo, nacen y crecen muchas novelas, personajes...
En sus novelas hay descripción de platos, los personajes comen, se bañan con legumbres

Leo Zelada Grajeda dijo...

Me han entrado las ganas de aprender a cocinar