3 de septiembre de 2007

Espíritu viajero


¿Para qué viajamos?
¿Para explicarlo al regresar? ¿Para tener la ocasión de volver a casa? ¿Para encontrarnos a nosotros mismos? ¿Para correr tras un sueño? ¿Para ser durante unos días otra persona? ¿Para alejarnos de quienes somos realmente?
Viajar siempre es un aprendizaje, cualquiera que haya hecho las maletas alguna vez lo sabe. Lo realmente importante no es marcharse muy lejos, sino mantener los ojos y el corazón bien abiertos incluso al asomarse al portal.
Mi amigo Óscar me contaba hace unos días un insólito viaje al alcance de cualquier economía. Consiste en buscar en un callejero la primera y la última calle de tu ciudad según el orden alfabético y recorrer la distancia que las separa saliendo del primer punto y llegando al segundo. Supongamos que esta peculiar singladura la realizamos en Barcelona: iríamos de la calle Abadessa Olzet a la plaza Zurbarán, dos emplazamientos que tienen en común el estar situados casi en el límite superior del mapa de la ciudad. Nada más localizarlos sobre el papel, ya siento deseos de realizar el recorrido. Cualquier día de estos, tal vez me animo.

Si viajar siempre supone un aprendizaje, viajar solo lo es mucho más aún. Ese es el verdadero aprendizaje de la soledad. Permite saber mucho de lo que encentras en el camino, pero mucho más acerca de lo que queda dentro de una misma y del viaje constante en el que todos estamos embarcados.
Al regresar siempre lo haces convertida en otra persona. Ese es, para mí, el verdadero espíritu del viaje. Y también la razón por la que regresar siempre resulta tan difícil. Lo dijo muy bien Rosario Castellanos:

-¿Por qué no te vas?
-Porque no me gusta regresar.

3 comentarios:

Ferlocke dijo...

Creo que no puedo estar más de acuerdo en lo que dices después de aterrizar (al menos físicamente) de mi interrail por tierras italianas y griegas.

Soy otra persona. Y me encanta. Lo que pasa es que a mí sí me gusta regresar, no sé. Al menos, regresar para volver a irte. Me gusta tener la referencia del hogar...

http://community.livejournal.com/fertextos/

El canibalibro dijo...

Versionenado aquella frase sobre la razón de escribir, viajamos para saber que viajaríamos si viajásemos. Y quizá también viajamos para ver cómo cambia nuestro rostro en los espejos de otros lugares. Enhorabuena por el blog, te invitamos a visitar el nuestro que combina textos e ilustración y en el que una de nuestras categorías trata sobre diferentes tipos de viajeros. Un saludo del Canibalibro.

Ernesto Guajardo dijo...

A veces el viaje es una huída.