16 de marzo de 2010

Clientes muertos y libreros torpes


Hace poco me vi obligada a hacer una cosa absurda que todo escritor termina haciendo tarde o temprano: comprar mi propio libro. Fue en la Casa del Libro, en Sevilla. Necesitaba un ejemplar de "Los que rugen". Lo busqué (sin éxito) por las mesas de novedades, por los anaqueles ordenados por orden alfabético -Sanz, Santos (Mayra), Santonja...-, por la sección de "relatos". Nada de nada.
Finalmente, hice otra cosa que detesto: preguntar a uno de los libreros.

YO: Perdona, ¿tenéis un libro de cuentos que se llama "Los que rugen"?
LIBRERO: En la sección de infantil. Segunda planta.
YO: No, no, es un libro para adultos. Lo ha publicado Páginas de Espuma.
LIBRERO: ¿Páginas de Espuma? Si es una editorial nueva, igual no lo tenemos.
YO: No, no es una editorial nueva. Llevan diez años.
LIBRERO: ¿Has mirado en la sección de novela?
YO: No, porque son cuentos.
LIBRERO: Pues en la sección de cuentos, entonces...
YO: No está. O no he sabido verlo.
(Cara de fastidio del Librero, como si le estuviera molestando mucho con mis preguntas. Va hacia el ordenador.)
LIBRERO: ¿"Los que suben"?
YO: (copiando su cara de fastidio) "Los que rugen".
LIBRERO: ¿De qué editorial has dicho?
YO: Páginas de Espuma.
LIBRERO: ¿Recuerdas el nombre del autor?
YO: Sí. Care Santos.
LIBRERO: ¿Care con K?
(¿Cuántas veces he oído esta pregunta a lo largo de mi vida?)
YO: Care con C. C de Cabreada. De Camión. De Calambre.
LIBRERO: ¿Es un autor español?
YO: Sí. Española. Es una mujer.
LIBRERO: ¿Sabes si es un autor vivo?
YO: Sí lo sé. Viva.
("Pero con ganas de matar").
LIBRERO: Lo siento pero no está en la base de datos.
YO: Es un poco raro. ¿Puedes volver a mirarlo?
LIBRERO: El libro debe de estar descatalogado.
YO: Más raro aún, porque salió en octubre pasado.
LIBRERO: Yo sólo sé que no lo...
(Cambio de ángulo y miro la pantalla. Ha escrito "Karen".)
YO: Es Care. Con C. Terminado en E. ¿Te lo apunto en un papel?
(Teclea con cara de asco lo que le acabo de decir.)
LIBRERO: ¿Has dicho "Los que rugen"?
YO: Exacto.

Se va y regresa, triunfalmente, con mi libro. Creo que sobran comentarios.

* La foto la tomó, más o menos en los mismos días, Victoria Rodríguez en Gijón.

14 comentarios:

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Care, ¡cómo te entiendo! Con perdón de la tienda de libros que mencionas, evito los "supermercados del libro" y las llamadas (por los propios editores) "grandes superficies", y procuro acudir a los libreros de verdad, que por suerte aún los hay. Y si no tienes prisa, incluso los pequeños libreros de barrio te consiguen el muy pocos días el libro que necesitas. Pero si ibas con prisa y obligada por la necesidad, seguramente no tuviste más remedio que caer ahí, entre el departamento de congelados y el de verduras recién sacadas de la cámara de gas...

Wolfville dijo...

Jajaja, madre mia!! Pues yo en Málaga no tuve problema. En la librería Rayuela tienen una base de datos. Puse "Los que Rugen" en su buscador y me salió "Con Existencias". Fue cosa de indicárselo al librero y me lo trajo. Asi da gusto.

Saludos.

Antonio Parra Sanz dijo...

Si yo fuera malo, pero malo malísimo, Care, te diría que te atendió un ex alumno de la ESO, pero como no lo soy, no he podido por menos que carcajearme al leer tu entrada y, sobre todo, al imaginar tu cara en semejante situación. ¡A quién se le ocurre ir a preguntar por un libro a un tipo así! ¡Con lo peligrosos que son esos objetos rectangulares y letales! Paciencia, no queda otra. Un beso

Luis Manuel Ruiz dijo...

Ah, amiga, por cercanía geográfica al lugar en cuestión sé de lo que hablas... Pero en fin, eso, como en las películas de psicópatas, te puede pasar en cualquier parte. Besos.

Meltalle dijo...

Buenas

Como siempre me ha gustado mucho lo que escribes. Me encanta tu "directo" sentido del humor. Y, sí, yo en más de una ocasión me he visto en esa situación. ¡Hay qué ver!: tantos adelantos y que no se encargen de tener a mejores profesionales en sus secciones. Aunque, en este caso, yo creo que el problema radicaba más en la "aptitud" y "actitud" del librero que por cualquier asunto.
Pero, en resumidas cuentas, te entiendo. Lo que cuesta a veces, hacernos entender, y sobre todo en ciertos lugares con determinadas personas y situaciones.

Saludos

Athman dijo...

Hola a Care y resto de usuarios.. Soy nuevo por estos lares y me ha gustado mucho tu sitio..

Coincido con Meltalle, Care.. Es mas una cuestion de ineptitud y pesima actitud del susodicho dependiente, que estaba mas preocupado porque llegase la hora del cierre que de otra cosa.
Un saludo.

Begoña dijo...

¿Que voy a decir?, pues lo de siempre, que eres genial. Y que he tenido tu misma sensación no hace mucho en una biblioteca, suelo ir a dos. En una hay una chica que sabe de sobra quien es Care Santos. Y en la otra muchos, el que me tocó el primer día lo mismo que ese librero y allí estuve insistiendo en que algo deberían tener, y se sorprendió al darme la razón. Pareciese que acababas de nacer y que no podía asimilarlo aún :)
Aunque no te quejes, ya nos gustaría a algunos poder comprar nuestro propio libro en una librería ( el propio sueño es algo que casi no nos podemos permitir para mantener la cordura, pero que sepas que comprar uno tuyo es lo que más pudiera parecerse a esa sensación...Entre nos...hay tanto escritor de renombre que escribe letra muerta, que encontrarse la letra palpitando mientras lees desde la primera a la última página es algo trepidante. Casi como haberlo escrito (si se me permite decirlo) Gracias por compartir algo tan gracioso.

Begoña dijo...

...Casi como haberlo escrito..., me explico. En ocasiones leerte es encontrar las mismas sensaciones que no sabría describir delante de tus ojos. Y decirte qué bien que alguien me lo ha sabido explicar al fin. Me refería a esa sensación de plenitud que a veces encuentro en tus libros. Saludos

Juan Carlos Palma dijo...

No es que, como librero independiente de librería pequeña de toda la vida, quiera echarle las culpas a las cadenas o grandes superficies, pero he vivido experiencias similares, sobre todo en El Corte Inglés o Hipercor. Aunque en realidad la última que recuerdo fue en una biblioteca pública. El usuario llevaba escrito -mal, todo hay que decirlo- el nombre del insigne Thomas Mann, pero ni por asomo a la bibliotecaria le vino a la cabeza el nombre del autor de "La montaña mágica". Fui testigo de cómo probaba con estas combinaciones: Tomas Ann, Thomas Han, Thomas Man... mientras le decía a cada intento al sufrido lector que no figuraba ninguna obra de ese autor en la base de datos. Por pura vergüenza ajena, me vi -o nos vimos, ya que la cola de usuarios empezaba a resultar amenazante- obligado a intervenir con cuidado de que no se sintiera ofendida por su desconocimiento. Por cierto, la novela que buscaba nuestro amigo era "Los Buddenbrook". Imagínate si hubiera empezado a buscar por título. No habríamos terminado nunca... Un beso, Care.

Laura dijo...

Y por fortuna lo encontró, porque también: a veces no tienen ni siquiera el arresto de encontrar algo, aunque esté delante de sus ojos.
Magnífico relato de una situación cotidiana. Me alegró la noche :)

JMH dijo...

Hola care;
Estuvo Gracioso leer esto!! Me imagino tu cara de "querer matar"!! XD
"LIBRERO: ¿Sabes si es un autor vivo?
YO: Sí lo sé. Viva.
("Pero con ganas de matar")."


Quisiera ver la cara del "librero" si (por casualidad) aparecía una foto de Care Santos en la base de datos...

De verdad es para matarlo!! Si hasta acá, con lo poco que llega, conocen tu nombre.

Saludos desde Argentina!!!

Carla dijo...

Leyendo tu conversación con el "librero" (¿Se le puede llamar así a una persona a la que le dan igual los libros?), o mejor dicho el "tendero", he revivido algún momento de mi vida discutiendo sobre esa odiosa frase que todos te dicen a la primera de cambio "debe de estar descatalogado" ¡¡Pero cómo osan!! Una cosa es que no lo tengan en su tienda y otra muy diferente es que esté descatalogado. El último, me ocurrió con "El Botín de Atolondrado" de Alfredo Gómez Cerdá. Recién publicado y, casualmente para mi "tendero", descatalogado.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Conozco el caso, Care, y lo he sufrido en carne propia. Buena entrada.

Lobo dijo...

Tiene su gracia. Ayer domingo fui a la Fnac a preguntar por libro. Según la chica que me atendió no aparecía en el ordenador.

Estuve tentado de insistir pero no quise terminar teniendo una discusión absurda sobre cómo se deletra mi apellido o el título