29 de marzo de 2010

Perdidos


Veo poca tele. Sin embargo, hace varios años -no recuerdo cuántos: ¿tres? ¿cuatro?- me enganché a la primera temporada de Lost, Perdidos, una serie estadounidense que me parecía fuera de lo común, que retrataba a una serie de verosímiles personajes en una situación límite. Me sedujo, creo, en primer lugar por la creación de los personajes, pero también por el arranque de la acción, que me pareció poderoso y me creó, como a millones de espectadores en todo el mundo, muchas expectativas. Durante semanas, vi puntualmente mi capítulo de Perdidos y renegué la semana que, por algún motivo, tuve que dejarlo escapar. Así hasta el final de temporada. Con el último capítulo llegó una profunda indignación y deserté. Para siempre. Desde ese instante, cada vez que encuentro en un zapping a alguno de los personajes que tanto me gustaron, me apresuro a cambiar de canal y a renegar bajito.
Soy poco constante y, como he dicho ya, casi nada televisiva. En los hoteles, raramente enciendo la tele. Prefiero abrir un libro, en silencio, sin más luz que la de la mesita. Sin embargo, el fenómeno se ha repetido hace poco con otra serie estadounidense: FlasForward. De nuevo comparecí, fiel, ante la tele a la hora de emisión. Esta vez sólo aguanté tres semanas. Tres capítulos.
Perdidos, como seguramente todo el mundo sabe, trata de la vida en una isla desierta de un grupo de supervivientes de un desastre aéreo. Sus historias son interesantes y variadas como lo son ellos mismos, pero lo realmente chocante es la isla, tropical pero llena de osos polares, con extraños monstruos de humo que acechan a los humanos y capaz, además, de desplazarse no sólo en el espacio, también en el tiempo.
En FlashForward lo inexplicable también está en la base del argumento: toda la humanidad salvo unos poquísimos pierde el conocimiento a la vez durante 137 segundos en que todos ven su futuro. Luego, tratan de saber por qué ha ocurrido tal cosa y de luchar contra lo que han aprendido de sí mismos.
Los motivos por las que dejé de ver estas series fue el mismo: de pronto, me resultó evidente que los guonistas ni tenían ni idea de hacia dónde iban. De repente me pareció que recurrían con insolente facilidad a cualquier tipo de argucia con el fin de captar mi atención. Me pareció, sencillamente, que me estaban tomando el pelo. Es la guerra de las audiencias, supongo. Con tal de que te quedes conmigo y no te pases a la producción de la cadena competidora, soy capaz de decirte que los osos tienen sueños premonitorios o que Nueva York se funde como si fuera mantequilla, si hace falta. Aunque no venga a cuento, aunque ni siquiera se me hubiera ocurrido hasta este momento, aunque sea absurdo.
Al principio, me pregunté si era la única en notarlo. No, evidentemente. FlashForward dejó de emitirse porque los guionistas se habían hecho un lío. Bueno, dieron una explicación levemente más técnica, pero la cosa era así: no tenían ni idea de lo que iban a contar, habían apuntado demasiado alto, habían creado demasiada expectativa.
Lost ha triunfado, incluso dicen que ha creado escuela, pero a costa de perder millones de espectadores cada temporada Ahora sus guionistas también reconocen que ellos estaban más perdidos que sus protagonistas, y que "improvisaron para interesar a la audiencia". Aunque su ejemplo es peligroso, porque han marcado un antes y un después.
A mí todo esto me inquieta y me parece la punta de un iceberg mucho mayor. En los tiempos de la prisa, también las ficciones que consumimos tienen que estar aceleradas. La expectativa hay que crearla en los primeros cinco minutos y mantenerla hinchada como un globo, volando cada vez más alto, aunque ni siquiera te hayas planteado dónde hacerla aterrizar (o si sabes hacer que aterrice, que aún es peor).
Escribo esto después de leer en El País un artículo donde se habla de un nuevo lenguaje de la narrativa basado en la improvisación y el sobresalto al receptor, en el todo-vale-con-tal-de-que-te-quedes. Me horrorizo sólo de pensar que eso pueda ser cierto.Por último, me permito recordar algo que los contadores de historias sabemos muy bien: crear expactativas es muy fácil, incluso demasiado. Lo difícil es, en primer lugar, mantenerlas. Y en segundo, lograr que el receptor crea que mereció la pena tomarlas en serio.
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10 comentarios:

Mady dijo...

No he visto ni un capítulo de Lost.

Donde esté Friends... que se quite todo lo demás.

;-)

Velda Rae dijo...

Y exactamente eso es lo que yo pienso de El Fin, de D. Monteagudo, pero tú lo dices mejor. De FlashForward deserté en el segundo capítulo. Qué caos más absoluto lleno de nada. :-P

Emilio dijo...

Te felicito. Me ha encantado esta entrada, a mi juicio es de las mejores que habrás escrito... Ya era hora de que alguien dijera alto y claro que el entretenimiento no puede reducirse al constante despliegue de interrogantes, a cual más ridículo.

Hay una cosa que tengo que añadir a lo que has dicho: las series como Lost o Flashforward son lo que me hace leer mientras el mundo mira la tele. Demuestran cómo la literatura puede llegar a sitios donde lo audiovisual no llegará jamás: un escritor puede ponerse a improvisar sin tener ni puta idea de lo que está haciendo con su historia y luego pretender arreglarla a base de reescribir los delirios precedentes, hasta hacerlo encajar todo.
Sé de unos cuántos genios del thriller que reconocen que siempre han funcionado así.

Ahora bien, lo emitido ya no puede cambiarse. Por lo que no tiene arreglo ni solución de continuidad cuando los autores se han hipotecado hasta las trancas.

Ahí se fastidien.
Y que me devuelvan el tiempo que me han hecho perder, qué coños.

Luis Manuel Ruiz dijo...

Querida mía, acabas de darme un gran consuelo: creía que yo era el único incapaz de seguir una serie más de cuatro capítulos seguidos. Los dos ejemplos que pones me resultan paradigmáticos: tanto Lost como Flashforward arrancan con una idea brillante que luego no se sabe dónde acabará. Bueno, al menos yo no soy el único decepcionado (¿y qué decir de "Heroes"?).

Wolfville dijo...

¿Y solo te quedaste en la primera temporada? ¡Yo voy por la cuarta y todavía no me he enterado de nada! XDDD La serie engancha de una forma masoca, sobre todo por los personajes, pero todos los que la vemos coincidimos en que es un maldito disparate.

Desde luego no todas las series son así. Ahí tenemos "Deadwood" o "Los Soprano", verdaderos ejemplos de narrativa pensada en la que nada está dejado al azar.

Saludos.

Sefora dijo...

Yo no puedo hablar de Perdidos, porque debo ser de las pocas personas sobre la faz de la Tierra a la que nunca le interesó la serie xD supongo que no probé a asimilarla, y ahora con tantas temporadas la idea ha dejado de seducirme.

Pero con Flshforward me ocurrió exactamente lo mismo que a ti. Bueno, la verdad es que yo sólo aguanté hasta el segundo capítulo. El primero me encantó y me sorprendió su originalidad y lo bien planteado que estaba todo... pero con el segundo no me gustó el rumbo que tomaban las cosas y creo que acerté al invertir mi tiempo en otras series (dios bendiga a seriesyonkis, ojalá nuestra "querida" Sinde olvide su propósito de cerrar webs del estilo cuando le venga en gana).

Siempre puedes engancharte a Cómo conocí a vuestra madre. No tiene misterio y es sencilla, pero es tronchante xDDD de lo mejor que he visto últimamente.

Herzeleid dijo...

Yo he seguido Lost prácticamente hasta el final, pero es cierto, acabáis de confirmármelo:la idea es buena, pero se pierde por el camino en una sucesión de naderías... Le regalé un libro a mi novio de Orson Scott Card titulado "Todo sobre Perdidos", y ahí ya apunta hacia esa conclusión...

Otra buenísima serie a las que sí merece la pena engancharse: "Californication".

Lether_Ireth dijo...

Realmente, Perdidos la programan para cada temporada y sí, es posible que parezca que son muy de improvisar pero siempre han sido fieles a las personalidades de los personajes (cosa que casi ninguna serie hace)

Con respecto a FlashForward no dejaron de emitir porque se les fuera de las manos si no porque pensaban que iba a ser una serie más corta y al ver el éxito que obtuvo en las primeras emisiones decidieron hacer un parón para reestructurar y me parece que los meses de descanso les ha venido de perlas.

Ambas series, para mí, son muy buenas y aunque a nadie le guste la última temporada de Perdidos a mí me está fascinando. Aunque aún no hayan dado respuestas a mis preguntas a mí me están entreteniendo de lo lindo.

Pero como siempre se ha dicho... para gustos, colores ;)

Laura dijo...

Yo creo que ya existen esos libros que abren con grandes expectativas y cierran de forma decepcionante. Al principio crean boom, y luego... nada, se desinflan. Los lectores cambian, como cambian los espectadores, y hay escritores que pierden lectores como guionistas espectadores. Pienso que una buena historia, bien narrada y encajada, siempre se impone, de una manera u otra, si consigue llegar al público, claro. :)

Yo me decepcioné de Heroes. Al final de la tercera temporada dije "no más, esto se ha vuelto sin sentido". Lost nunca fue de mi interés y sigue sin serlo y Flasforward no me incita, precisamente porque le advierto el estilo culebronero que lanza "boooms" y luego no resuelve. Y de telenovelas estoy hasta la coronilla, también.

Sin embargo, hay buenas series. Y puedes disfrutarlas.

Eomoi dijo...

Hay que recordar que casi todas estas series sufrieron la huelga de guionistas de EEUU, es difícil mantener las expectativas del espectador en esas circunstancias, y eso a algunas les ha pasado factura (por ejemplo, a Héroes).