13 de septiembre de 2010

Cronoelefante


Os presento a Fresón, el vigilante de la hora. Voy a contaros su historia.

Conocimos a Fresón el 13 de agosto pasado, en Segovia, durante nuestras vacaciones. Él vivía feliz en un estante del Taller de Alfarería de Mateo e Ignacio Sanz, en compañía de dos ovejas y un San Frutos. Se supone que Fresón es un elefante, como todos podéis apreciar, pero como su autor es muy amante de los cochinos, le salió un poco "agorrinado", lo cual -por cierto- le da un aire encantador que le hace único. Fresón es un elefante enano, de piel rosada, con las ancas rellenitas y un rabo mutante que para nada recuerda al de sus parientes indios o africanos.
Se enamoró de él mi hijo Álex, de 4 años, y como todo lo que hace Álex, tuvo su punto de desmesura. Fue verle y prendarse. ¡Lo quiero!, dijo. De modo que nos lo llevamos. En esta familia, tenemos fe en los flechazos. Sabemos que funcionan.
Cuando llegamos a casa, le buscamos una ocupación a Fresón. Por su tamaño tampoco se trataba de pedirle demasiado, de modo que le nombramos guardián de la hora. Ese reloj de la fotografía es el mismo que todos miramos mil vez cada mañana, para saber si nos sobran treinta segundos o si hay que correr. Antes de Fresón, dudábamos. Ahora sabemos que las manecillas no nos confundirán, porque Fresón vigila. El reloj está en la cocina, donde nuestro pequeño ronoelefante parece sentirse muy a gusto. Además, es un buen lugar para que tenga contacto con los niños, especialmente con Álex, que es su debilidad. Los niños ven a Fresón cuando desayunan, cuando cenan y los fines de semana a cada momento.
Fresón vigila por nosotros que las agujas no corran demasiado ni se duerman en los laureles. En esta casa no nos gusta alargar las cosas demasiado, pero detestamos las prisas. Fresón nos comprende. Y creo que sabe que en los próximos años tendrá mucho, muchísimo trabajo. He notado que a él también le gusta pensar en el futuro.

1 comentario:

Laura Caro dijo...

Creo que necesito un Fresón, para hacer del tiempo algo natural y no una carrera en la rutina diaria que supone la vuelta al cole.
Saludos