3 de mayo de 2011

Crónica del atardecer del 27 de abril en Madrid


Un gripazo inoportuno propicia mi dispersión. Valga como disculpa antes de acometer la crónica prometida, en este mismo sitio, hace un par de días.
Juan Cruz ha dicho en su blog que yo le llamé cascarrabias. Cierto. Y mayor. Cierto y biológicamente verificable. Cuando conocí a Juan Cruz tenía veinte años menos pero era igual de cascarrabias, me parece. Ergo: lo del carácter es un factor externo, no lo da la escritura de ningún blog. Me quedo tranquila.


Algunas de las afirmaciones que se produjeron en el transcurso de esa mesa redonda sobre blogs que tuvo lugar a las 18:30 de la tarde en la sede de la Comunidad de Madrid:

No conozco ningún blog donde se produzca un debate intelectual elevado.
Los comentarios de los internautas me inquietan y me quitan naturalidad.
Los blogs vanalizan la cultura.

Claro que, como ha afirmado Gándara, todo depende de lo que uno entienda por debate intelectual elevado. O lo que uno tenga ganas que le cuelen como tal.


Factores coincidentes en mis dos compañeros de mesa (Juan Cruz, Alejandro Gándara): ninguno de los dos comenzó el blog por iniciativa propia. Para ambos el blog es una especie de extensión de su otra faceta, la más importante, la periodística.


Con todo, debo decir que sigo ambos y ambos me interesan. Me interesó, por eso, la crónica divertidísima en clave de literatura del absurdo que Gándara hizo de las razones que le llevaron y le llevan a escribir su blog, El escorpión, en el diario El Mundo.


Pido disculpas a estos dos señores por haberles mentado lo irremediable. Es decir, la edad. No debí caer tan bajo. Al fin y al cabo, yo también soy veinte años mayor que hace veinte años y los amigos de mis hijos ya me llaman de usted.


Desde el bando, digamos, vocacional, comparecíamos Winston Manrique -quien se supone que moderaba la mesa, pero intervino más que moderó- y yo misma. Ambos defendimos los blogs como una herramienta complementaria, estupenda, por supuesto elevada según quien la ejercite. Puse ejemplos que mis compis de mesa anotaron (y de los que han dado cuenta en sus blogs respectivos, caramba, si lo llego a saber me preparo mejor). Luego yo lancé una pregunta: ¿Hay relación entre escritura diarística y blogs? Juan Cruz dijo sí. Gándara dijo no. Hubo intervenciones del público. Luego, todo terminó porque la vida es así.


Juan Cruz salió antes porque tenía que ir al Bernabeu para luego escribir sobre Mourinho. Los demás, saludamos y seguimos nuestros propios derroteros. Creo que Gándara se fue de allí pensando que soy una idiota. Sólo es una sospecha y, desde luego, está él muy en su derecho. Sólo me inquieta porque yo no le correspondo.


Yo, que tenía ganas de emociones fuertes después del aperitivo bloggero, me fui a la presentación de una antología poética -la única hasta el momento- del Premio Nobel polaco Czeslaw Milosz, en la sede de Círculo de Lectores de la calle O'Donell. Estaban, entre otros, Jordi Doce, Xavier Farré y Andrzej Franaszek. Me gustó escuchar polaco, esa lengua que nunca será mía y, sin embargo, amo. Me gustó apuntar unas palabras del homenajeado que sirven para cerrar esta crónica dispersa y para explicar mi estado de ánimo cada vez que me siento en la mesa de invitados y no entre el público: "Me siento como una vaca que se ha unido a un ballet".


Felices e intelectuales blogs, navegantes.

2 comentarios:

Rebeca dijo...

Gracias por la crónica.Te deseo que te mejores.

Hay quienes únicamente tenemos un blog dónde mostrar lo que escribimos, y al plasmar nuestros sentimientos, hacer partícipes de ellos a aquellos que nos leen.Y si ya nos firman, y les gusta lo que escribimos, o se sienten protagonistas, es el mayor regalo que nos pueden hacer.

Hay quienes con un blog, soñamos...

Un abrazo,

Rebeca.

Begoña dijo...

Creo que como todo en la vida, un blog es un reflejo de la persona que está detrás. No hay escondite que valga.
Saludos