29 de junio de 2011

Los huesos hablan 700 años después


¿Por qué los príncipes y princesas de los cuentos son siempre rubios? ¿Todos eran germánicos, nórdicos, albinos?
La respuesta se llama Apigenina Genisteina y es un tinte natural extraído de la retama que, al parecer, los reyes medievales europeos -también los nuestros- utilizaban para aclararse el pelo. Las razones suelen ser, por lo menos por estas latitudes, estético-prácticas: de este modo conseguían singularizarse de sus siervos, que por lo general eran cetrinos, de pelo oscuro y tez morena.
Esto he sabido leyendo los resultados de las investigaciones que un grupo de arqueólogos, dosumentalistas, químicos, forenses e ingenieros textiles están llevando a cabo después de exhumar los restos de Pere II de Aragón y de Blanca d'Anjou (su nuera), en un proyecto del Museu d'Història de Catalunya.
El estudio, por cierto, ha desvelado también que el rey Pedro II iba mucho a caballo (según una lesión muscular en la base de las costillas), que entre los 6 y los 12 años se alimentó fatal, que nsu coquetería no le llegaba para lavarse los dientes y que sus platos favoritos eran la carne y los cereales mediterráneos. También sufrió un meningioma, pero parece que ni se enteró.
Con respecto a Blanca d'Anjou, también conocida como Blanca de Nápoles, es casi un milagro que sus huesos puedan decirnos algo, pues durante un saqueo propiciado por la Desamortización de Mendizábal (1835) su cadáver fue profanado y lanzado a un pozo, de donde un monje lo rescató para devolverlo a su ataúd. Medía 1,50 metros de altura y murió a los 27 años tras dar a luz a su décimo hijo, como ya reconocían las crónicas. Ahora se han sabido detalles más mundanos. Por ejemplo, que usaba zapatos demasiado estrechos, que le provocaron un protuberante juanete. 
Reconozco que esta es la historia que me gusta saber: la de las menudencias, no la de las grandes gestas. Prefiero los juanetes, los tintes y las dietas antes que los tratados, las batallas y las conquistas.

* La imagen: reconstrucción del rostro de Blanca d'Anjou, según el mismo estudio.

3 comentarios:

Rebeca dijo...

Interesante...la cantidad de cosas que pueden mostrar unos huesos!!

Alucinada me he quedado!!

Un besito,

Rebeca.

Óscar L. Mencía dijo...

Pues sí, ahora los secretos te los llevas a la tumba y los científicos te los birlan.

Vicent dijo...

¡Qué interesante! Y anda que los juanetes y el tinte...