20 de diciembre de 2012

Biofilia (Micros del fin del mundo)


Como cada domingo, pasé la mañana en el jardín. Amontoné las hojas otoñales, podé el rosal, admiradé la buganvilla. Fue al ir a aplicar al limonero el tratamiento antiminadores de cítricos cuando reparé en que el fumigador estaba vacío. Me quité los guantes de jardinería y antes de salir lancé un último vistazo. Creo que fue una mirada de orgullo, porque las plantas no habían estado nunca tan frondosas, tan brillantes, tan perfumadas. Ni yo había tenido nunca ningún talento para la jardinería antes de mudarme aquí.

El centro de jardinería estaba cerca. No tardé ni cinco minutos.
Cuando regresé, encontré mi casa bajo una maraña de gruesas raíces, ramas superpobladas y hojas de un brillo amenazador. Tan espesa era la capa vegetal que no logré abrirme camino hacia la puerta.
"Así había de ser, tarde o temprano, me dije. Lo vegetal siempre espera un descuido nuestro para avanzar".
Y me marché con lo puesto.

3 comentarios:

Mahoney Culkin dijo...

Hola, Care. ¿Qué tal va todo? :D

Sencillamente impresionante. Me ha encantado. No se podría haber transmitido tanto... en un espacio tan limitado.

Te felicito, eres una "artista de las palabras".

JMH dijo...

¡¡Muy bueno Care!! :)

Saludos

Rebeka dijo...

Todo al final vuelve a su lugar, lo que ha de crecer, crecerá.

Me ha gustado mucho.