16 de septiembre de 2008

¿De qué va tu novela?

¿Habrá pregunta más difícil que esta, para un novelista? La formula gente tan diversa como la vecina-odiosa-del-ascensor, el librero-amigo o el periodista-que-no-lee-ni-los-dossieres-de-prensa. Todos, cuando menos te lo esperas, lanzan el dardo envenenado y espetan: «¿De qué va tu novela?». Una vez la vecina-odiosa-del-ascensor lo dijo en plural: ¿De qué van tus novelas? Me salió la fiera borde que llevo dentro: «He escrito treinta y cinco, señora, ¿quiere que se las cuente todas antes de llegar al segundo?».
La pregunta es horrorosa por varias razones. En primer lugar, porque, por mucho que me esfuerzo, mientras escribo una novela o inmediatamente después de terminarla, soy incapaz de saber «de qué va». Otra es que resulta una aberración pedirle al autor de una novela que la resuma en dos líneas. ¡Si fuera capaz de resumirla en dos líneas no habría escrito una novela! Es como si a un cirujano le pidieran que se operara a sí mismo: estoy segura de que no atinaría a encontrarse la vesícula, con semejante falta de perspectiva. Pues a los novelistas a quienes se nos pregunta sobre nuestras propias vísceras, nos ocurre lo mismo.
Yo sobre mi propia escritura no sé casi nada: ni cómo lo hago, ni de qué trata ni siquiera a quién interesa y por qué. Me formulo tantas preguntas que lo mejor es curarse de ellas y no tratar de responder ninguna. Por eso detesto a quien simplifica las cosas y pregunta, indemne: ¿De qué va?
Todo esto viene al hilo de un comentario que dejó ayer en este blog Fernando Alcalá, acerca de ese trance por el que todos hemos pasado de tener que redactar nuestro propio texto de contracubierta. Es horrible hacer algo así, pero los editores te lo piden. Luego, algunos añaden adjetivos: un "maravilloso" por aquí, un "deslumbrante" por allá. Hay anécdotas al respecto: cuentan que cuando Herralde se enfadó con Marías, dejó de enfatizar los resúmenes de contra de sus novelas recurriendo a un adjetivo neutro: "inquietante". No lo he hecho, pero podría ser un ejercicio curioso: ¿Cuántos "inquietantes" diseminó Herralde en las solapas de Marías antes de éste se fugara a Alfaguara? ¡He aquí una pregunta fácil de responder!

(Y si alguno de vosotros se está preguntando cómo una mamá de familia numerosa como yo no está un día como hoy —el primero después de la vuelta al cole—, cantando las maravillas de la libertad post-vacacional, os contesto que aún no me considero psicológicamente preparada para hablar de eso, ay, está todo tan reciente todavía... pero lo haré. De momento, me voy a leer. Han llegado dos libros de Anagrama que parecen suculentos: Las manos pequeñas, de Andrés Barba y El vampiro de Ropraz, de Jacques Chessex. ¿Gustáis?).

La imagen de hoy, titulada Why me? es de Yves*, en Flickr

5 comentarios:

Alicia Paroni dijo...

Y cuando "ESO" no sea tan reciente, ya no podremos hablarlo, como pasa en esto días por estas latitudes donde las clases ya empezaron hace seis meses y "dale, conseguime una profe para poder aprobar matemáticas" y "hoy nos reunimos siete acá en casas para preparar una clase sobre el coala" y "tenemos nueve entrenamientos de fútbol esta semana" y "andá a la reunión por el viaje" y ay!, ¿Cuándo las vacaciones?

Anónima de las 9:59 dijo...

Me he reído, Care. Mucho.
XD

César dijo...

Muy atinado, Care; yo también detesto esa pregunta. De hecho, cuando me la formulan suelo responder la primera barbaridad que se me pasa por la cabeza. "¿Que de qué va la novela que estoy escribiendo ahora, señora? Pues es una oda al canibalismo". O "Una historia de amor entre dos serial killers". O simplemente "Pornografía".

Pero lo realmente terrible es el texto de contraportada. No puedo con eso, me deja paralizado y soy incapaz de escribir ni una línea. Suelo pedirle a mis queridas editoras que lo escriban ellas; luego, lo corrijo. A decir verdad, lo cambio casi por completo, pero necesito una pauta; en caso contrario, sólo podría escribir: "Una oda al canibalismo".

Artemisa dijo...

Me veo terriblemente identificada: nunca sé de qué va lo que escribo hasta que lo termino, y en ocasiones, ni con ésas. Por suerte sólo me preguntan mis amigos, y suelo responder con humildad y pasotismo: "No tengo ni idea. Podrías leértelo y averiguarlo tú, que te mandé los primeros capítulos por e-mail y no me has dicho nada, so vago".

Coro dijo...

Como decimos en México:
"Qué güeva" me dan esas preguntas.

Muy buen post, saludos... por cierto, ¿de qué va tu...?

Bss