1 de octubre de 2008

De La tercera virgen, de Fred Vargas

—La altura. ¿Cree que la altura influye en la reflexiónm cuando la cabeza está separada de los pies por un metro noventa? ¿Cuando la sangre tiene que recorrer todo ese camino para subir y bajar? ¿Cree que entonces se piensa con más pureza, sin que intervengan los pies? O al revés, ¿que un tipo minúsculo piensa mejor que los demás, de manera más rápida y concentrada?

—Emmanuel Kant —contestó Danglard sin ardor— sólo medía un metro cincuenta. No era más que pensamiento, rigurosamente estructurado.

—¡Y su cuerpo?

—Nunca lo utilizó.

—Eso tampoco es plan —murmuró Adamsberg, volviendo a cerrar los ojos.



Siruela, Madrid, 2007

2 comentarios:

Artemisa dijo...

Buena cita, yo también me he preguntado lo de la altura alguna vez.

A propósito de la nueva novela, de antemano, ¡felicidades! Al webmaster como mínimo. Estoy escuchando la banda sonora y me encanta. Estaré atenta a ver si veo la tacita de café en las librerías. ¿Haréis bookcrossing en varias ciudades o sólo en una? Murcia es un sitio estupendo para dejar un libro. =P

Cristina dijo...

Tengo 12 años y mido 1,38m; mientras que otras niñas de mi clase alcanzan 1,66m. La altura nunca me surgió un problema, excepto por las burlas :(
Saludos.
CARE LA MEJOR