14 de octubre de 2008

Sugiéreme un mundo con una frase

Estos días de viajes y esperas, hemos inventado con Francesc (Miralles) un entretenimiento a la altura de nuestra curiosidad. Consiste en entrar en el quiosco de prensa de una estación o un aeropuerto, uno de esos que están atestados de novedades editoriales recién salidas del horno, y buscar el arranque de novela más horrible.
La primera convocatoria de este concurso singular tuvo lugar una tarde de la semana pasada en la estación de Atocha de Madrid y en el quiosco que abastece a los viajeros del AVE. Después de revisar más de veinte arranques cada uno, el jurado bipersonal decidió darle el premio "Incipit horribilis" a este funesto principio de la novela de Miguel Ángel Rodríguez Gemelas SSDD (¿SSDD? ¿Es un error de imprenta?), recién publicada por editorial Algaida:

«Carolinma Corazón, la megaestrella de la televisión del cotilleo, presintió que se iba a morir treinta y cinco minutos antes de quedar pasmada, inerte y ridícula ante la cámara, con los iris de los ojos muermos, pegados y sin luz interior, como de santo de madera policromada».

Esto de los arranques es un juego adictivo. Confieso que es lo primero que miro de una novela: cuál es la frase que el autor ha escogido para pedime a gritos que entre en su mundo (ergo, que deje el mío). A veces, la frase en cuestión no da ganas de levantarse del sofá. Otras, te insta a seguir al autor hasta los confines de la tierra conocida, si es necesario. Pocos autores son conscientes de la importancia de la primera frase. A menudo, leo un comienzo y me pregunto: «¿Este señor sabe que él y yo estamos comenzando algo?».
De lo que tengo sobre la mesa estos días, esperando a ser leído, elijo algunas primeras frases para ilustrar esta entrada de hoy. Hay de todo, y entre ellas también podrían entregarse premios de todo pelaje. Pero os cedo la oportunidad, mientras yo sigo merodeando (esta semana sin compañía) por las estaciones y los aeropuertos.

«Comencemos por el epílogo: mamá, casi centenaria, viendo una película sobre un autor al que conoce muy bien». Daniel Pennac, Mal de escuela.

«Estoy solo en la oscuridad, dándole vueltas al mundo en la cabeza mienmtras paso otra noche de insomnio, otra noche en blanco en la gran desolación americana». Paul Auster, Un hombre en la oscuridad

«De noche, en las ciudades, lo noto, hay hombres que lloran en sueños y luego dicen Nada. No es Nada». Martin Amis, La información.

«Este libro trata sobre mí. Es la primera autobiografía que considera por separado un fragmento de una vida y deja el resto aparte. Abarca aproximadamente diez años. Es mejor que empezar por el chupete y el biberón. ¿Cuántas novelas tolerables hay que comiencen con el héroe en su cuna? Y es que una buena biografía es, por supuesto, una especie de novela». Wyndham Lewis: Estallidos y bombardeos

La imagen, una obra de Alicia Martín

5 comentarios:

Victoria dijo...

Mis favoritas:

"Llevaba sin cortarme el pelo 40 días con sus 40 noches, y mi aspecto empezaba a ser el de varios violinistas en paro" ('70.000 asirios', de El joven audaz sobre el trapecio volante, William Saroyan)

"Es una verdad universalmente aceptada que un hombre soltero en posesión de una buena fortuna necesita una esposa" (Orgullo y Prejucio, Jane Austen)

"0.01 (hora local) Aterrizaje efectuado sin dificultad. Propulsión convencional (ampliada). Velocidad de aterrizaje: 6.30 de la escala convencional (restringida). Velocidad en el momento del amarraje: 4 de la escala Bajo-U1 o 9 de la escala Molina-Clavo. Cubicaje: AZ-0.3. Lugar de aterrizaje: 63Ω (IIβ) 28476.
Denominación local del lugar de aterrizaje: Sardanyola." (Sin noticias de Gurb, Eduardo Mendoza)

"Por dificulatades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado, y no me esperaba nadie" (Nada, Carmen Laforet)

"Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados" (Farenheit 451, Ray Bradbury)

"La abuela nos ayudaba a matar el tiempo haciéndonos aprender la letanía en latín o mediante la introducción de varias piedrecitas en una caja vacía de laxante. Con aquella especie de sonajero para estreñidos y el rezo del rosario transcurrían los meses de verano" (Tú serás Baudelaire, Fernando Poblet)

"Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece" (1984, George Orwell)

"Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: 'Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias'." (El Extranjero, Albert Camus)

"El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo." (Crónica de una muerte anunciada, Gabriel G.Márquez)

Y ya paro porque me embalo...

Mariana Alvez Guerra dijo...

Muy bonito tu blog, me ha parecido muyy interesante, te invito a conocer el mio.

http://sietesirenasvasaquererpecar.blogspot.com

Emilio dijo...

El comienzo más demoledor que he visto en una novela es el de "Sed de Champán", de Glez Montero.

Dice (cito de memoria) tal que así:

"El Charolito solo se fiaba de su propia polla. Era lo único en el mundo que jamás le daría por el culo".

Te sueltan una como esa en frío y (aparte de que te sientes como si te acabaran de arrear una patada en la cabeza) ya no eres capaz de apartar tus ojos de la novela en un buen rato.
Lástima que el resto del libro no esté al mismo nivel.

Anónimo dijo...

«Todos los que me querían y estuvieron jodiendo hasta el último minuto se han ido ya».

Edmundo Desnoes, Memorias del Subdesarrollo

Luis Vea García dijo...

"Yarkos no vació al apretar el gatillo: ningún temblor, ningún miedo.La sorpresa por haber sido capaz de hacerlo y el recuerdo de cierto sudor en cierta espalda fueron los dos últimos hilos que le ligaron a la vida, sólo durante unos segundos después de la detonación."