21 de noviembre de 2007

Prohibamos los libros, de Empar Moliner

He aquí que unos padres se acerca a la famosa escritora después de una conferencia y le dicen, muy preocupados,que su hijo no lee. Ella les pregunta:
«¿Y vosotros? ¿Leéis?».
Ellos agachan la cabeza con la vergüenza correspondiente y responden que no. Y la mujer concluye:
«¿Y entonces? ¿Cómo queréis que vuestro hijo lea si vosotros no leéis?».
Pero veréis, a continuación se le acercan otros padres muy preocupados porque su hijo no lee.
«¿Y vosotros leéis?», les pregunta ella también.
«Sí, sí, muchísimo», responden ellos con el orgullo correspondiente. Y la escritora les contesta:
«¿Y cómo queréis que lea si vosotros leéis?».
Pues eso. No hay fórmulas para que la gente lea y está bien que no haya. Leer no es especialmente bueno. Leer debería estar tan mal considerado como ver la televisión o jugar a videojuegos violentos. Se puede ser feliz e inteligente sin leer. De modo que vosotros, lectores, deberíais decir a los que no leen que no hagan caso de las campañas ministeriales. Leer es un placer extraño, que todas las personas adictivas no podemos dejar, pero no es necesario que todo el mundo se enganche. (...) La mejor campaña que se podría hacer a favor de los libros sería prohibirlos. Si conseguimos que los libros sean ilegales, como las drogas, o que las librerías se conviertan en lugares clandestinos como las tabernas en época de ley seca, no todo estará perdido.

Publicado en L'Illa. Revista de lletres. La traducción es mía.

4 comentarios:

Carmen Fernández Etreros dijo...

Care me ha encantado la cita. Nadie sabe cuál es la fórmula mágica para que los niños lean. Parece ser que eso de sentarse al lado en el sillón con un libro abierto como en el anuncio no basta... A lo mejor lo de prohibirlos...

Ladynere dijo...

Vaya, es verdad. Todo lo prohibido es tentador y acaba enganchándote, puede que así la lectura...
un saludo.

Emilio dijo...

Leer sí es bueno.

Ferlocke dijo...

y el caso es que sí que tiene cierto sentido...