21 de enero de 2008

La madre que te parió

Inauguro con esta entrada una semana dedicada monográficamente a la maternidad, mi otra gran ocupación además de la escritura. Y lo hago porque estoy en plena fase de redacción de un libro titulado La madre que te parió. Manual de supervivencia para madres que se publicará en Grijalbo pronto (aunque no sé cuándo exactamente) y que en catalán tendrá su hermanito gemelo, La mare que et va parir. Manual de supervivència per a mares (Editorial Columna).
Llevo semanas dándoles la murga a aquellas de mis amigas que son mamás, trabajadoras y mujeres preparadas para que me contesten a un cuestionario donde les pregunto por la felicidad, la culpabilidad y el cansancio, tres de los ítems que mejor nos definen a aquellas que vivimos en la esquizofrenia de intentar ser madres sin dejar de ser otras cosas.
Una de las preguntas que les hago a quienes colaboran en el libro (gracias a todas, desde aquí) es la siguiente: ¿Qué es lo que hace que te sientas más culpable de todo lo que haces como madre? Las respuestas han sido mucho más variadas de lo que esperaba (es decir, nos sentimos culpables por un abanico de motivos enorme, cielos):

1) No pasar más tiempo junto a ellos por culpa del horario laboral (la he puesto en primer lugar porque es la más común).
2) Por estar deseando "desconectar" un rato de ellos, que se duerman pronto y poder cenar tranquila.
3) Gritar o perder la paciencia.
4) No dejarle hacer todo lo que quiere hacer y tener que verle llorar.
5) No cumplir las rutinas pactadas.
6) No poder protegerles de todo, no poder cambiar el mundo.
7) Perder la paciencia porque estoy demasiado cansada para pensar bien.
8) Malcriarlos demasiado.

Pues bien, ha llegado la hora de ampliar esta encuesta. ¿Os apetece participar, navegantas? Podéis hacerlo con vuestro nombre o con pseúdónimo, pero si elegís la segunda opción, es imprescindible que yo sepa quienes sois, aunque respete vuestro anonimato. Podéis enviar respuestas a: caresantos@yahoo.com o bien dejarlas aquí, en abierto. En la entrada de mañana, daré ejemplo y responderé a la pregunta que os formulo (y que me quita el sueño muchas veces).
Si os animás a participar, tenéis hasta el jueves para hacerlo. Y gracias de antemano.

Y ya que hablamos de imperfección, os voy a contar algo que se me da fatal: peinar a mi hija. Todas las mañanas me peleo con sus rizos (que ha heredado de mí, sin dejarse ni uno por el camino) y con todas sus horquillas, gomitas y líquidos de fácil peinado para hacerle coletas en 50 segundos a las 9 menos cuarto de la mañana. Creo que pocas cosas de las que hago a lo largo del día me estresan más que esta. En fin...

En la imagen: el colorido «cajón de peinar a Elia». Y mi agradecimiento a Mady* por enseñarme a hacer macros.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

;-)

Mady* dijo...

La de dalt c'est moi... :-)

Anónima de las 9:59 dijo...

¡La de cosas por las que una se puede sentir culpable! ¡Y ni tan solo se me habían ocurrido!

Bueno, ahora cada vez que quiera sentirme culpable, acudiré a tu lista.

;)

Roser dijo...

Le acabo de preguntar a mi madre qué es lo que le hace sentir más culpable y me ha dicho que, como no hay una Escuela de Padres y siendo madre de familia numerosa, siempre le queda el gusanillo de preguntarse si lo hará lo suficientemente bien con todos, si les habrá podido dar las mismas atenciones.

En mi caso, era yo la que no tenía paciencia con mi madre (desde pequeña no me gusta que me toquen el pelo) y cuando terminaban las clases, tenía todo el recogido deshecho, por mucha horquilla y clip que llevase XD

Carmen Fernández Etreros dijo...

Bueno Care he leído la lista y me siento culpable por las 8 opciones. Pero si tengo que elegir algunas es la 6) No poder protegerles de todo, no poder cambiar el mundo. Me duele cuando a mi hijo de 8 años le rompe un compañero un dibujo, le pegan una patada incomprensible o no le pasan el balón en el fútbol. Entonces intento aconsejarle cuando lo que me apetece es ir yo y arreglarlo pero hay que enseñarles a ser fuertes. Difícil.

Y también lo de gritar porque a veces parece que oigo a mi madre y me siento muy muy culpable.

Un besote

Anónimo dijo...

Ay, Carmen. Tu lista si que me ha llegado al alma a mí. Eso de que te duela que no le pasen el balón... es tan gráfico que no se puede expresar más con algo tan sencillo. Yo, a veces, intento quererle por todo el mundo, compensar con mi amor de madre-loba (si no existe el término me lo quedo yo)por lo que siento que dejan de quererle los demás. Ya sé que no es así, pero no puedo evitarlo.