7 de junio de 2006

Me voy de caza a Transilvania

En apenas unas horas, estaré aterrizando en Bucarest, capital de Rumanía. Mañana tengo una cita con el castillo de Bran, en Transilvania, famoso por estar relacionado con el personaje que inspiró el personaje de Drácula, la novela de Bram Stoker.
En estos momentos de mi vida, un vampiro es exactamente lo que necesito. Mañana por la noche, a la puerta de mi habitación —mi hotel se llama House of Dracula, qué felicidad—, colgaré un letrerito anunciando a los vampiros interesados que recibo las 24 horas. Qué gusto ser sorprendida en pleno sueño por un mordisco en un lugar inconfesable. Precisamente a ese tipo de mordiscos estoy ahora de lo más receptiva.
Se me ocurrió ayer explicarle todo esto a una amiga. Me hizo un encargo sorprendente:
—Ya que vas, traeme un par —dijo.
Se refería a un par de vampiros, claro. Le pregunté para qué dos. Si no le bastaba con uno.
—Ay, no. Uno nunca es suficiente. Mejor dos, por si uno falla —dijo, muy segura de lo que habla.
Como mi amiga tiene más experiencia de la vida que yo, resolví hacerle caso en eso como en otras cosas. Traeré también dos para mí, si las pesquisas se me dan bien.
Aunque, dada mi voluntad de servicio, he decidido anunciarlo, por si hay alguien más que desee hacerme algún encargo. No me importa, ya que voy, traer recuerdos transilvanos para mí y para las demás.
En un par de días, tendréis los resultados de mis pesquisas. Lo que ya no sé es cómo estarán las comunicaciones en Transilvania para poder cumplir con mi cita diaria con vosotros.
Si no me véis, pensad que me estaré dejando morder. Nunca me lo he montado con un vampiro, pero seguro que son deliciosamente perversos. Qué gusto.

8 comentarios:

Blanca dijo...

¡Espero impaciente ver tus souvenirs por aquí!! ¡Qué interesante! A disfrutar..

DonSaulo dijo...

Si hallara en plena canícula
en enaguas a una lánguida
abandonada por Drácula
egual que en la escena álgida
de una famosa película,

yo quisiera recibilla
si tuviera a bien mandalla.
Por su color devolvella
probaría a recuperalla
(no sin antes desvestilla).

Desfrute del su viaje
è vigile los visillos
si acaso los mueve el aire
cuan pernocte en el castillo.

Mady* dijo...

Me daría la risa si el vampiro en cuestión resopla en mi cuello así que, a mí traeme una ristra de ajos! :-D

Luis Vea García dijo...

Hermosísimo y desconocido país lleno de paisajes intrigantes, prados y lugares desconocidos. Si tienes tiempo pásate por el Castillo de Bran, el verdadero castillo del Conde Drácula antes de que se lo devuelvan a la nobleza y podrás contemplar una de las escaleras más tenebrosas. También puedes acercarte al palacio de Peles. Y te recomiendo una vuelta por la región de Maramures llena de prados y madera. No dejes de pasar por el famoso Paso del Vorgo... Y tantas cosas te diria: ver el lugar de nacimiento del conde, Sighisoara, visitar la ruta de los monasterios cuyos exteriores están pintados: Voronet y otros... En fin, disfrútalo.Ah, y si pasas por Bucarest, cuidado con la delincuencia...(cuando yo fui -1999- robaron a unos amigos unos tipos que eran policías).

Luis Vea García dijo...

Ah, si no me equivoco, en el Hotel donde te alojarás, justo delante hay un pequeño cementerio... Muy cuco, sobretodo, de noche, a la luz de la luna. Por cierto, se llega a él atravesando el paso del Vorgo.

Anónimo dijo...

Mientras sólo muerdan y no entren en las casas por la noche cuando la gente está durmiendo trae a todos los vampiros rumanos que quieras :P

Es bromita, (hay que ponerle un poco de humor a la vida ¿no?) Disfruta de tu viaje, si Luis Vea te dice que el hotel es cuco, doy fe que lo será. Un abrazote con todo el cariño, cuídate mucho Care.

Comella

Indi dijo...

Que tengas feliz estancia en la tierra de Carpatia y no se te olvide que un vampiro, solo puede entrar en las casas si es invitado a hacerlo. Yo soy miembro de la Transilvanian Society of Dracula, así que si necesitas asesoramiento técnico en el cuerpo a cuerpo vampírico, no dudes en pedirme el manual de instrucciones. ;))

Ladynere dijo...

Care, ¡qué viajera! ¡qué envidia!
Pásatelo bien y disfruta del misterio.
Besos!