16 de septiembre de 2006

Cómo putear a un paquistaní en Nueva York

Antes de debutar como protagonista de esta película, Ahmad Razvi vendía café y donuts en las calles de Nueva York. Ramin Bahrani, el director de esta cinta —su ópera prima—, le propuso protagonizar esta película que narra, precisamente, las desventuras de un paquistaní que vende café y donuts en las calles de Nueva York. Durante el rodaje, al parecer el carismático Razvi sobreactuaba un poco. El director le recordaba, puede que con crueldad, que no es Marlon Brando, que debía ser natural. Me parece importante la puntualización: para que una película parezca verdad hay que huir de la sobreactuación. Y esta película de nuevo se enmarca en esa franja intermedia entre la ficción y la realidad. La mayoría de los secundarios se interpretan a sí mismos. Hay una escena en un billar en que un árabe muestra las terribles heridas que le infringieron en el abdomen dos negros después del 11-S. Fue el propio Ahmad Razvi quien le encontró, herido, después de esa agraseión, y quien le llevó al hospital.
Le película habla, precisamente, de eso: de la dureza de un medio —la sociedad estadounidense— poco acostumbrado a ser amable con el invasor. Es una gran paradoja en un país construido durante siglos a fuerza de oleadas migratorias, y sostenido en gran parte por el trabajo de los inmigrantes, legales y no. La vida de Ahmad en la ciudad de los rascacielos no puede ser más dura: acarrea todos los días su carrito de café entre el tráfico endiablado de las tres de la mañana. No tiene coche, de modo que lo hace a mano. Esa es, sin duda, la escena que se graba en la retina del espectador con más fuerza. No en vano en inglés la película se llama Man Push Cart). En ese gesto de empujar el carrito está toda la lucha del protagonista (y la nuestra, también).
Sin embargo, no hay esperanza. Su mujer ha muerto, sus suegros no le permiten ver a su hijo (que apenas le conoce), se enamora de una mujer (Noe, Leticia Dolera) pero le sale mal, pierde un buen trabajo, se gana algun enemigo y finalmente le roban el carrito. El mensaje que arroja la historia es terrible: cuando ya nada parece ir peor, cuando pensamos que la cinta podría llamarse igual que este comentario, entonces todo vuelve a empezar, y hay que atenerse a las consecuencias con la sorda resignación de un Sísifo moderno. No hay énfasis, pero tampoco hay esperanza.
De toda la película, me quedo con la escena en la que otro paquistaní, pero adinerado y yuppi, descubre la verdadera personalidad de Ahmad, que una década atrás fue cantante de reconocido prestigio en su país. Su cambio de actitud habla (mal) de nosotros y de qué valoramos en los demás. También la fotografía vale la pena: esa Nueva York cotidiana, la del tráfico y los repartidores de madrugada, alejada de toda idealización y subrayada en todo momento por su propia música: motores, cláxones, gente...
Y dejo para el final la interpretación de la barcelonesa Leticia Dolera, una de las pocas actrices profesionales que aparece en la cinta, que quiso involucrararse en este proyecto de bajo presupuesto y lo hizo hasta el extremo de cambiar algunos detalles de su personaje. Si está magnífica es, sencillamente, porque también parece interpretarse a sí misma, porque no parece actriz profesional.
La verdad impacta más que la ficción mejor construida. Aunque nada es como parece, y los narradores lo sabemos: la ficción, sencillamente, no existe.

Ficha técnica

Título Original: Man Push Cart, 2005, EE.UU.
Dirección: Ramin Bahrani. Intérpretes: Ahmad Razvi, Leticia Dolera, Charles Daniel Sandoval, Ali Reza, Farooq 'Duke' Mohammad, Upendran K. Panicker, Hassan Razvi
Duración: 1 hora 27 minutos

8 comentarios:

M dijo...

La manía que tenemos en este país de redireccionar los títulos de las películas en direcciones inverosímiles, como esta: un café en cualquier esquina.
Tenía ganas de verla, pero ahora me has daddo todavía más razones.

Leo Zelada Grajeda dijo...

El centro experimental de arte y pensamiento, la Fundación Hispánica y Lord Byron ediciones tiene el placer de invitarlos a la presentación de la de la decimoquinta edición de la antología Nueva Poesía Hispanoamericana, a realizarse el día martes 19 de septiembre del 2006 a horas 8 de la tarde.

El evento contara con la presentación del poeta peruano residente en Madrid Leo Zelada y el crítico de arte español Joan Luis Montane.

Leerán sus textos los poetas:

1.-Jaime B. Rosa (España)
2.-Juan Carlos Gómez Rodríguez (España)
3.- Isabel Blanco (España)
4.- Eduardo Toba (España)
5.- Carmen Real (Argentina)
6.- Alberto Lauro (Cuba)
7.- Mara Romero (México)
8.- Bella Clara Ventura (Colombia)
9.-Carlos Salem (Argentina)
10.-Carmen Rojo (España)

La dirección es Calle San Pedro 22 (por metro Atocha).

Ingreso libre.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Algun dia deberia hacerse una pelicula realista sobre los inmigrantes en Madrid.

Saludos Care.

Anónimo dijo...

Leo Zelada Grajeda: Algun dia deberia hacerse una pelicula realista sobre los inmigrantes en Madrid


Pues sí. Y prontito. La inmigración va a ser uno de los recursos fáciles de la ultraderecha para conseguir votos. Por lo pronto en las próximas elecciones catalanas se presenta una coalición de partidos ultras con este mensaje entre otros.

Anónimo dijo...

En efecto. Y esos partidos ultras se llaman PSC, ERC y CiU.

Anónimo dijo...

La cultura de paises desarrollados como los de Europa de beria de llegar a todas partes del mundo... principalmente esos paises que estan presisamente en vias de desarrollo ... Y no hay mejor forma de hacerla llegar que mediante la buena literatura y el buen cine. Peliculas con contenido tan real y encarnable como esta (man push the cart) no hay muchas en cartelera, personalmente pienso que las peliculas que cuentan con un helenco compuesto pot gente normal, o actores de caracteristicas normales que plasman realidades cotidianas, tienen una forma especial de llegar al publico, mas peliculas asi necesita la sociedad ; La buena literatura es una herramienta fundamental, emprendedora, basica, escencial... no encuentro palabras, es como, por decir, la catapulta que nos aníma a degustar y disfrutar de la cultura, de los detalles de las realidades de la vida ... aprovecho para compartir con ustdes, especialmente con care, mi particular manera de haber dado con el Blog: simplemente fue leyendo sus libros (Inseparables para siempre, exactamente).. y pues me intesere por saber sobre la autora, luego lei unos articulos de El Cajon , y otros de Hemeroteca ... y asi... hasta que llegue aqui... donde no me imagine que me encantaria tanto escribir un comentario sobre una pelicula que dsafortunada e irónicamente No he Visto ... Por que?, pues porq films de esta categoria no llegan a todos los paises del mundo,(al mio no ha llegado)... cuando deberian llegar, y en especial a los paises en vias de desarrollo.

Un saludo a todos.

Barbara, 15 años, Venezuela.

Gabriel Báñez dijo...

Siempre hay una perspectiva que se olvida: inmigrantes podemos llegar a ser todos, en cualquier momento, bajo cualquier circunstancia imprevista (o no). Para algunos, no obstante, inmigrante es una categoría definitiva. ¿Por qué? Sencillamente porque asumen un punto de vista rígido, impermeable al cambio. Care, muy bien por la precisión de tu comentario.

Anónimo dijo...

Nos olvidamos de que nuestra existencia es puro viaje. ¿Poseer qué?