23 de marzo de 2011

22 de marzo de 2011

La foto de familia del próximo Sant Jordi

18 de marzo de 2011

Novedades

Estos días, mi web se renueva con contenidos nuevos a estrenar: la versión en catalán y en inglés y, muy pronto, tres nuevos nombres en la Biblioteca de Amigos: Fernando Marías, Rubén Castillo y Francesc Miralles. Nos os los perdáis.

17 de marzo de 2011

Me identifico con esta letra de Luis Ramiro

Hoy sopla el viento a mi favor
y calma el escozor de mis heridas
le han dado un premio a mi vida
un premio de consolación. 
Ya he conseguido ser 
lo que siempre quise ser:
vagabundo millonario.
Con un jardín de estrellas cada anochecer
en una casa sin tejado
y algunos sueños rotos por somier.

Y una maleta con las botas de lluvia que encontré
y unos zapatos remendados con poemas que os guardé.
Y así se pasan los días
se escurren de las manos como un pez.

Ya he conseguido lo que siempre quise hacer
puzzles sobre un escenario
sigo cantando para haceros entender
sólo soy un chico de barrio
pero tengo algunas cosas que ofrecer.

Si aún no conocéis a este rockero poeta y madrileño, os dejo aquí el clip de su (estupenda) nueva canción:


16 de marzo de 2011

Me gusta...

Esta foto que me hicieron en Bilbao. Os la dejo.

15 de marzo de 2011

Cita a las doce y dos

La gente no desea nada con más fervor que una amistad desinteresada. La desea con fervor, pero sin esperanza.


El último encuentro
Sándor Marai

14 de marzo de 2011

Cita a las doce y dos

Siempre queremos irnos, y cuando el lugar adonde queremos ir carece de nombre, cuando es impreciso y no vemos en él limite alguno, lo llamamos libertad.




Elias Canetti
Libro de los muertos

8 de marzo de 2011

El sueño de cualquier novelista: ¡Mis personajes caminan a mi lado!


Más fotos de la presentación en el BLOG DE HABITACIONES CERRADAS

8 de marzo


Hoy es el día. Sí, los habituales del silencio (es decir, este sitio), ya sabéis de qué hablo, porque llevo días dando la brasa. Hoy tengo novela nueva. Bueno: hoy mi novela nueva se presenta a los medios de comunicación y llega a las librerías. Pero no sólo eso. Para celebrarlo, estreno blog monográfico.


Quiero que seáis los primeros en visitarlo. No os perdáis el enlace a los escenarios de la novela, donde podréis recorrer, desde hoy hasta final de mes (con actualización diaria), una Barcelona que dejó de existir hace mucho y también otra que existe muy cerca de nosotros, aunque cueste creerlo.

En este espacio virtual paralelo iré dando cuenta de lo que esta novela traiga consigo. Reseñas, entrevistas, opiniones, la crónica de la gira de promoción que comienzo esta misma semana (comenzando por la crónica del acto inaugural, que es esta excursión que editorial Planeta nos ha organizado para hoy mismo) y alguna que otra sorpresa que se cruce por nuestro camino. Espero que para vosotros sea tan divertido como para mí.

A vuestra salud, amigos!

7 de marzo de 2011

El último Supermami (Mujer Hoy)

4 de marzo de 2011

1 de marzo de 2011

Los 5 grandes deformadores morales, según José Antonio Marina

Pobreza
Ignorancia
Miedo
Dogmatismo
Odio al vecino

27 de febrero de 2011

26 de febrero de 2011

Queda muy poco


Esta es la (¡preciosa!) cubierta. La cara de la (ansiada) criatura. Lo mejor que he hecho hasta hoy, estoy segura. Puede que mi novela más emocionante. Desde luego, la que más me ha costado, en la que más empeño he puesto, la que más disgustos y alegrías me ha dado. Murió y resucitó un par de veces. Buenos amigos la salvaron de la quema. Luego, de pronto, un día me di cuenta de que había hecho bien en hacerles caso. Valía la pena pelearse con estas páginas rebeldes. Puede que una novela terca, de parto difícil, termine por ser una mejor novela, ¿no créeis?
Es para mí una alegría enorme y un gran orgullo presentarla aquí antes que en ninguna otra parte. Ayer vi el primer ejemplar y sentí una emoción profunda, como si fuera mi primer libro. Es una edición preciosa, donde todo es un acierto: la maquetación, las tipografías, las guardas, la foto de contracubierta, los textos de solapa... Es un libro bellamente editado.

Quiero aprovechar esta mañana de sábado transhumante para agradecer a mi editora, Miriam Vall, el empeño personal que ha puesto en que sea así y a todo el equipo de Editorial Planeta su gran trabajo, de los correctores a los responsables de prensa. Mi último descubrimiento ha sido Laura Franch, que es a la literatura contemporánea el equivalente a una de esas saludables lluvias de verano son a la meteorología: mientras dura, sabes que es fantástica, pero cuando pasa, te das cuenta de hasta qué punto lo ha sido. A ella y a Alba Fité, a quien conozco desde hace años -aunque nunca habíamos compartido confidencias-, quiero dedicar esta entrada de hoy, por el mucho trabajo que nos espera y por los buenos augurios.

Salud, compañeras. Me encanta que esto ocurra a vuestro lado.

24 de febrero de 2011

Ayer miércoles por la tarde presentamos "Habitaciones cerradas" a los bloggers madrileños

La presentación fue en el Hotel Kafka. Distendida, agradable, llena de amigos y de anécdotas. Planeta puso los bocatas y a esa perla cultivada que es Laura Franch. La foto es de Nacho Fernández, de Literaturas.com.

23 de febrero de 2011

La crónica de una magnífica tarde...

...en Alcalá de Henares. Léela AQUÍ.

22 de febrero de 2011

Cita a las doce y dos

Los muertos temen a los vivos. Pero éstos, que no lo saben, les tienen miedo a los muertos.


Elias Canetti
Libro de los muertos

21 de febrero de 2011

Mi Venus habla italiano

20 de febrero de 2011

Exégesis


Los exégetas judíos que atribuyen, sin lugar a dudas, la culpa de todos los males del mundo a Eva, por merodear sola por el paraíso y entablar conversación con el primer bicho que se le puso a tiro (la serpiente, es decir, el demonio), entonan un curioso mea culpa al reconocer que Adán no estuvo muy brillante en todo este asunto, puesto que se durmió. Mientras Eva andaba de aquí para allá, curioseando, ¡él dormía a pierna suelta! No, no estuvo a la altura. Estoy de acuerdo con los exégetas.

Y me pregunto: ¿no sería la cosa más bien al revés? Adán y Eva se sentaron bajo un árbol al calorcito del sol del paraíso. Eva tenía ganas de charlar, comentar cómo le había ido el día, hablar del bien y del mal (perdón, que éstos no estaban inventados), especular sobre el sexo de los ángeles... y él, cansado de una dura jornada sin hacer nada, se quedó dormido en mitad de la conversación.
Eva podría haber montado una escena, pero en lugar de eso se fue a dar un paseíto por el paraíso. Después de merodear un rato, tropezó justo con lo que estaba buscando: una amiguita dispuesta a mantener una conversación.

De modo que rectifiquemos: todos los males del mundo vienen de que Adán era un muermo.

* La imagen de hoy: un momento de la tertulia

19 de febrero de 2011

Cita a las doce y dos

Si hay alguna historia profundamente perpetuada y renovada por las grandes oleadas de revoluciones del texto y de la imagen, es la historia de lo imaginario.


Jacques Le Goff
Héroes, maravillas y leyendas de la Edad Media

18 de febrero de 2011

Desde dentro


Haciendo limpieza, tropiezo con esta foto de Rafael Carbó, de hace 20 años. Yo me las daba de periodista y el monstruo era mi presa de ese día. No al revés.

17 de febrero de 2011

Optimopatía (microcuento)


—Soy una optimista patológica, doctor, y lo mío no tiene remedio.
—Bueno, no se angustie. Tómese una de éstas después de cada comida y verá como, poco a poco, comienza a sentirse triste.
Miro el nombre del medicamento, escrito en la cajita que acaba de entregarme el médico: Tristocina.
—¿Y es eficaz?
—Lo es, pero a veces los efectos no se notan hasta al cabo de seis meses. No se intranquilice.
Ya en casa, leo el folleto que acompaña a las pastillas: "Efectos secundarios: en un 1% de pacientes se han descrito cuadros depresivos que algunas veces conducen al insomnio, la paranoia o incluso el suicidio".
Me tomo la primera pastilla a la hora de la cena. Me pregunto si existirá un fármaco parecido de uso pediátrico, porque mi hija presenta los mismos síntomas que yo. También ella ve siempre el lado bueno de las cosas, ríe sin parar, nunca cree que los problemas sean graves, habla deprisa y con seguridad, todo le parece hermoso, tiene mil proyectos... 
Un año después, el médico me pregunta:
—¿Qué tal? ¿Cómo sigue de su optimismo?
—Mucho mejor, doctor. Ahora la vida me parece una mierda pero la gente ya no me mira mal.
—Claro, mujer, ya se lo dije. Ahora es usted como ellos. No tienen nada que temer.


* El dibujo es de Elia Olmedo (7 años)

15 de febrero de 2011

La respuesta a la pregunta


José Antonio Marina asegura en Teoría de la inteligencia creadora que entre los 4 y los 9 años los niños formulan un total de 33 preguntas por hora.

Es decir, que en esta casa respondemos 1,65 preguntas por minuto, 396 en una tarde normal de día laborable, y 1.188 en un fin de semana.

Acabo de comprender por qué los domingos por la noche estamos exhaustos.

14 de febrero de 2011

San Valentín


¿Qué libro es el mejor para ilustrar un posible eslógan: Díselo con libros? Depende del momento, claro está. Hace unos 25 años, a cada jovenzuelo del que me enamoraba, le regalaba Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Me sonroja pensar cuántos señores cuarentones pueden haber guardado una de esas ediciones de Seix Barral con una dedicatoria autógrafa mía, de lo más encendido. Aunque, bien mirado, no está mal que el amor me sirviera para tratar de ganarles para la poesía, a pesar de que dudo que alguno de ello perseverara por ese camino cuando dejó de soportarme.
Con el tiempo, evolucioné. Hubo un par de objetos del deseo a quien regalé El amor en los tiempos del cólera. Sólo hay un hombre -sólo uno- a quien le he regalado la poesía completa -y demasiado breve- de Garcilaso de la Vega. Con una página marcada: aquella que dice: Yo no nací sino para quereros... etcétera.

¿Y vosotros, navegantes? ¿Con qué libro se lo diríais?
Feliz e incrédulo San Valentín.

* La magnífica ilustración me la ha mandado la gente de El Gaviero ediciones.

13 de febrero de 2011

Me encantan todas las fotos de Asís G. Ayerbe, pero esta en la que Óscar Esquivias y yo nos miramos con ojos tiernos, más

Cita a las doce y dos

El camino hacia la sabiduría es muy sencillo: equivocarse, equivocarse y equivocarse una y otra vez pero cada vez menos, y menos y menos.


Piet Hein

12 de febrero de 2011

Valientes


Emilio García Estébanez, teólogo, licenciado en filosofía, especialista en utopías del Renacimiento, escribió un libro llamado Contra Eva que llevaba meses aguardando en el cajón de los pendientes. En el prólogo del ensayo, García Estébanez dice que la Conferencia episcopal española ha denunciado que "en la sociedad moderna la sexualidad se ha convertido en un bien de consumo, separada del matrimonio y la procreación", lo cual ha conducido a la ideología de género, de la cual se derivan los siguientes efectos pernicviosos: "sentimiento de fracaso (...), proliferación de divorcios, proliferación de la violencia doméstica y abundancia de abusos sexuales, incluso de menores".
Pues bien, en su ensayo, el valiente padre dominico demuestra todo lo contrario: cómo las sociedades patriarcales, basadas en el seguimiento total de las doctrinas católicas, dieron lugar a una serie de prejuicios e ideas preconcebidas que, con el paso de los años y la llegada de un necesario progreso -manifestado en la igualdad de la mujer, entre otras cosas- ha dado lugar a las mismas cosas que acabamos de enumerar. En la página 102, el título de un capítulo da muestras de la valentía del autor: "El matrimonio cristiano: la institución de la violencia de género".


Del interesante trabajo, me quedo con el recordatorio de la historia de Sherezade. En el prólogo de Las 1001 noches se nos cuenta que el sultán, desengañado por la infidelidad de su esposa y convencido de que las mujeres son adúlteras y concupiscentes por naturaleza, decide tomar medidas: mandará llamar a una doncella cada noche y la decapitará justo después de mantener relaciones sexuales con ella. Decapitándola al instante evita, claro, que le sea infiel. Pero llega Sherezade y en lugar de acostarse con él, le cuenta un cuento.
Es portentosa esta historia, porque equipara el poder seductor de una buena historia al deseo sexual que puede despertar una doncella en un hombre maduro. Pero no sólo por eso. Sherezade está allí porque la esposa del sultán fue malvada. Sin "pecado original", no habría ocasión de contar cuentos. Interesante y eleccionador: ¿de qué íbamos a hablar, parecen decirnos los anónimos autores orientales, si todas las mujeres fueran castas?
No queda muy claro, sin embargo, si el sultán dejó viva a Sherezade porque quería que ésta terminara la historia. Sí, ya sé que eso es lo que dice la historia. Pero, ¿no serían más bien las ganas de acostarse con ella de nuevo lo que le motivaba? Igual Sherezade, que era lista además de hermosa y concupiscente, lo hacía todo bien. En el fondo, el sultán pecó de aquello que quería evitar y terminó por serle fiel a la guapa y lista Sherezade (en este paréntesis me pregunto: ¿habrá algo que le guste más a un hombre maduro que una lista concupiscente? Sí: una lista concupiscente que cuenta buenas historias.)
Y, por último, tampoco sabemos si Sherezade fue fiel al sultán o no. Porque, una vez terminada la historia y mientras esperaba a la noche siguiente, ¿acaso no pudo ayuntarse con todo el que le viniera en gana?
Cuando, pasado el tiempo y las historias, Sherezade se presentó ante el sultán con dos hijos, éste los aceptó con gran felicidad. Pero, ¿cómo supo que eran hijos suyos?
Podemos creer lo que más nos guste, porque al fin y al cabo ya sabemos que el sultán era un crédulo y un gran aficionado a que le contaran milongas.
Sea como sea, todo esto se me ha ocurrido leyendo Contra Eva. Me gustan los libros que me llevan lejos. Os dejo la recomedación, navegantes. Disfrutad.

11 de febrero de 2011

Mercurio de febrero

10 de febrero de 2011

Soluciones


Dice José Antonio Marina en su último libro, Las culturas fracasadas (Anagrama) que todas las estructuras biológicas pueden entenderse como la solución a un problema. Pone el ejemplo del gesto de darse la mano, descrito por Ortega: el acercamiento a alguien que no conoces, la duda de si va o no armado, lo ha resuelto la humanidad inventando ese gesto al parecer fútil de estrecharle la mano al desconocido.
Para Marina, "problema" es "el obstáculo que nos corta el paso. No hay, pues, problemas, si no vamos a ninguna parte".
Levanto la vista del libro y me pregunto: ¿Y el arte? ¿Podría interpretarse como la solución a un problema?


* La imagen de hoy: vieja Barcelona crepuscular.

9 de febrero de 2011

Cara lavada

Como podéis ver, he hecho algunos cambios en este rincón silencioso. Estoy de ese tipo de buen humor que a mi abuela le daba por mover los muebles de sitio.

Para celebrarlo, os he dejado un cuento reciente en El cajón de abajo. Chaplin, Rodolfo Valentino y Edna Purviance corren por sus venas. Que lo disfrutéis.

8 de febrero de 2011

Perderse

De vez en cuando, siento la necesidad de huir. Escaparme, perderme, dejar de ser yo. No es tanto que necesite un cambio de aires porque mi vida actual está sobrecargada de trabajo y responsabilidades (aunque, no lo niego, nunca viene mal). Es más bien, me parece, que de vez en cuandlo necesito escaparme de mí misma. Viajar sola te enfrenta a un paisaje nuevo, que nunca está fuera, sino dentro: aquella desconocida con la que cargo desde antiguo y que permanece agazapada, esperando su ocasión para mostrarse.
Yo suelo viajar con mi inseparable cuaderno Moleskine, un par de libros bien escogidos, una cámara de fotos (que uso poco), mi reproductor de música y los ojos bien abiertos. La música y los libros los llevo para sentirme en casa. Ya hace tiempo que sé que mis verdaderas patrias son éstas. Allá donde esté, abro las páginas de un libro o escucho las Suites para cello solo de Bach y regreso a mi territorio, a aquel en el que he vivido más tiempo y al que siempre me apetece regresar. Dos libros son pocos, sí, pero siempre confío en la lectura que me depare el lugar al que voy. Para mí, dejarme impresionar por un lugar es menos contemplar sus castillos, sus palacios, sus monumentos, pasear por sus museos como una búsqueda mucho más íntima por las páginas de sus escritores, las butacas de sus teatros o los sabores de los restaurantes más humildes. Y la gente. Sobre todo, la gente. Me gusta hablar con ellos, preguntarles, escucharles...
Un viaje comienza cuando sueñas con el lugar que vas a encontrar. Con algunos he soñado tanto y durante tanto tiempo que luego, al regresar, la imagen real queda de inmediato borrada por la imaginaria. Es como si la ficción tuviera su sitio legítimo, en el que la realidad nada tiene que decir. Me pasó, por ejemplo, con Rusia. Da lo mismo cómo sea, yo sigo viendo los paisajes que describieron mis autores favoritos. Los campos moscovitas de Turguéniev, los veredas arboladas de Tolstoi, las carreteras polvorientas de Chéjov, la Perspectiva Nevsky de Dostoyevski y de Gógol...  En otros  países prevalece la imagen al natural, pero lo que sé de ellos por los libros les otorga una dimensión mágica, engrandecedora, que se mezcla con la realidad y la distorsiona -creo- sin remedio. Me ocurre con Medellín, con Nueva York, con París, con Londres... 
Estos días, planeo un viaje que -me temo- no podré realizar. Mi objetivo era Cracovia. Alguien me preguntó: ¿Vas a documentarte? Y yo respondí, sin vacilar: Sí, sí.
Esta es la desnuda verdad: No. No tengo nada que hacer en Cracovia, salvo perderme. Aunque no es del todo cierto que no vaya a documentarme.
Hace mucho que aprendí algo: para encontrar, no hay que buscar. Sólo permanecer alerta.
Feliz martes, navegantes del silencio.

* La imagen, es del extravío último. La tomé en Canal Street, Nueva Orleans, el pasado noviembre.


1 de febrero de 2011

31 de enero de 2011

Nos han dado un premio

Navegantes: nos han dado un premio. A vosotros, que hacéis posible la existencia de este blog, y a mí, que tengo la suerte de saberos ahí, al acecho.
Viene del blog "Había una vez", un punto de encuentro para amantes de la literatura infantil y juvenil. Es decir, de los libros, en general.
Para verlo, podéis hacer click AQUÍ.
Muchísimas gracias, de corazón.

25 de enero de 2011

Nueve

Nueve años. Hoy hace nueve años que me convertí en lo que soy ahora. Una mujer multifuncional, sin tiempo para nada, con el corazón repleto. Antes de la transformación, a menudo me sentía desaprovechada, con mucho que dar pero nadie que realmente supiera valorarlo, con un potencial dormido que estaba deseando explorar. Hoy sé que no estaba equivocada. Sirvo para esto. A veces me supera -soy humana, supongo-, a veces necesito romper un poco con todo, darme tiempo, buscar el silencio, escribir, leer sin interrupciones, viajar lejos y regresar con añoranza. Pero soy una mujer feliz que, en el fondo, sabe que lo tiene todo y que no desea nada importante, además de lo que tiene.
Hace nueve años que me río, con grandes carcajadas, de quienes consideran que mi transformación me limita, me empobrece, me vuelve una cuentabatallitas insulsas o una mujer de temas limitados o una escritora que sólo hablará de maternidad y de niños. Me río de los falsos intelectuales que se ríen de mis prioridades. Me río de los que quieren restarle importancia a mi día a día a favor de labores más elevadas. Me río de los apocalípticos, de los que creen que hace diez años era más libre, más auténtica, menos cursi, menos sedentaria. Me río de los que piensan que leer a Joyce es más importante que escuchar el relato del día a día de un niño. Me río de quienes opinan que si nada de esto hubiera pasado, mi trayectoria profesional sería más brillante. Me río de quienes denostan ciertos temas literarios como puramente femeninos. Me río de los que pronostican una adolescencia insoportable. Me río de quien no quiere comprender.
Hace nueve años me convertí en la que soy ahora. No fue una transformación fácil ni rápida. No siempre fue placentera. No siempre lo es asumir la nueva condición, nueve años después. Pero pienso en aquella mujer sin hijos de 2001 y siento una rara conmiseración hacia ella: cuánto le quedaba por saber, cuánto por dar, cuánto por recibir, cuánto por disfrutar, por valorar, por priorizar, cuántos abrazos, risas, actividades por compartir. Cómo iba a cambiar su mundo, a mejor, aquel 25 de enero de 2002.
Hoy mi hijo mayor cumple nueve años y estoy de celebración.

21 de enero de 2011

Verdad no: verosímil.

Mi nueva novela está casi lista. Escribo este post durante una interrupción de la tediosa tarea de revisar galeradas. El lunes las entregaré y me habré librado para siempre de una historia que me ha perseguido durante los últimos dos años. O me habré librado de las preocupaciones y las obsesiones que esta historia me ha proporcionado, para pasar a gozar de la etapa posterior: aquella en la que tu argumento ya pertenece a los lectores y son ellos quienes lo reviven cada vez que te hablan de él. Estoy deseando.
Sin embargo, hay algunas personas que ya han leído la novela, por obra y gracia de mis editores, quienes estas pasadas navidades realizaron una impresión no venal del libro y lo regalaron a algunos libreros de confianza. Alguno de ellos, con quienes tengo amistad, me han comentado ya sus impresiones sobre la historia. La más interesante ha sido la de una de las mejores libreras de este país, que además es una lectora atenta y con buen gusto, quien me llamó "tramposa" porque se había pasado un par de horas buscando a mi personaje principal en Internet, sin ningún éxito.
Sonreí mientras me explicaba que leía la novela al borde del escándalo, preocupada por las consecuencias que podía traerme haber difundido los secretos más escondidos de un conocido pintor barcelonés de finales del XIX. Su sorpresa fue mayúscula al comprobar que el pintor no figuraba en ninguna parte y que su obra era por completo ficticia y hasta me pareció un poco contrariada por el descubrimiento, como si hubiera querido -a mí me ocurre lo mismo- que Amadeo Lax fuera real.
Confieso que me sentí feliz. Es estupendo que mi amiga librera me haya tomado tan en serio. La verdad en literatura es algo muy relativo, pero la verosimilitud es fundamental. No dejo de pensar en ella cuando escribo. No importa que algo sea verdad. Importa que sea verosímil. Para establecer los límites entre ambas cosas, suelo incluir una nota final en todos mis libros, donde desvelo mis fuentes y mis propios engaños. En esta novela, el engaño se inserta en una realidad histórica y social muy reconocible, cargada de personajes reales y de sucesos documentados. Tal vez fue eso lo que despistó a mi primera lectora. Lo cual es, ahora que lo pienso, mejor aún.


Verdad no. Verosímil. Amén.

15 de enero de 2011

El "Supermami" del 1 de enero

14 de enero de 2011

Entusiasmo y lecturas

Cada vez que se habla de jóvenes y literatura hay alguien que deja escapar un comentario apocalíptico sobre los hábitos de lectura: que cada vez se lee menos, que los jóvenes de hoy día prefieren jugar a la videoconsola que abrir un libro... A menudo se olvida que los jóvenes derrochan entusiasmo hacia todo lo que les interesa, y que para entusiasmar a un joven -me temo que a cualquiera de nosotros- sólo hace falta alguien con pasión suficiente para transmitirla por contagio. Yo nunca olvidaré al profesor de literatura -catalana, por cierto- que hizo eso conmigo. Se llamaba Josep Rebugent y era leridano y no sólo me inició en la lectura de los clásicos catalanes, de Ibsem, Shakespeare y los clásicos grecolatinos, sino que fue la primera persona a quien me atreví a mostrarle un texto escrito por mí. Yo tenía 17 años.
Sospecho que algo parecido le pasa todoslos años a un profesor amigo del IES Vega del Táder de Murcia, cuyos alumnos tienen la suerte de contar con él y con su pasión por la literatura. Rubén Castillo, quien además de profesor es crítico y escritor, es uno de esos docentes que tanto hacen por incentivar la lectura en nuestro país. Sin ellos, quienes nos dedicamos a esto estaríamos mucho más perdidos pero, lo más importante, sin ellos muchos lectores no habrían descubierto la felicidad de adentrarse en un mundo imaginado por otro.
El pasado mes de junio, Rubén Castillo se atravió a dar un paso más y abrió un blog para que sus alumnos consignaran sus opiniones sobre los libros que iban leyendo. El blog tiene una actividad muy intensa, con actualizaciones diarias (fines de semana incluidos) y reseña literatura de todo tipo -con preferencia por la denominada "juvenil", claro está-. Es una magnífica bitácora para todo aquel que esté interesado en la lectura, en los lectores y, sobre todo, en los buenos libros.
Os lo recomiendo de todas todas, sólo tenéis que pinchar AQUI. Desde hoy, lo tendréis también disponible en los "favoritos" de esta página.

10 de enero de 2011

Año nuevo, cabecera nueva

Nunca una foto había juntado mejor dos de las grandes pasiones de mi vida.


La imagen es de Asís G. Ayerbe.

30 de diciembre de 2010

Rituales

Todos los años, ocupo una de las últimas horas del 31 de diciembre en anotar algunos propósitos para el nuevo año. Es el ritual ridículo de una mujer aficionada a los rituales (ridículos o no) desde antiguo. 
Mientras escribo esto, tengo delante la lista de mis propósitos del año pasado. Hago balance. De los 10 propósitos, 8 se han cumplido. Uno de los dos restantes no me parece ahora importante. Al otro, le hemos puesto fecha para después de vacaciones de Navidad. Lo que se me ocurre ahora al ver la lista es que 10 propósitos son muchísimos, demasiados. Creo que este año sólo habrá 5.
El año que se va deja cosas magníficas. Pasé más tiempo con la gente que me importa. Hubo planes de futuro, muchos de los cuales no se cumplen aún (pero lo maravilloso de los planes de futuro no es que se cumplan, sino tener alguien con quien compartirlos). Hubo paisajes nuevos y otros viejos. Hubo un libro que me llena de emoción, ¿Qué estás pensando? (Baladí) porque es lo más sincero y lo más personal que he escrito nunca. Cumplí 40 años. Escribí mi primera obra de teatro (¡qué atrevimiento, pardiez!), que espero ver algún día sobre un escenario. Hubo muchas horas de trabajo y escritura, pero con un resultado que me emociona mucho y que verá la luz en un trimestre. Y, lo más importante, hubo tranquilidad y silencio y cosas que no cambian. 
Por todo ello quiero hoy brindar con vosotros, navegantes. Mañana pensaré muy en serio mis 5 propósitos para 2011 pero, mientras tanto, brindo por lo bueno y también por lo malo que nos dejó 2010. Que lo malo nos haga fuertes y lo bueno nos regale lo mejor que puede poseer un ser humano: buenos recuerdos. La certeza de que alguna vez fue feliz y supo apreciarlo.


FELIZ AÑO NUEVO

29 de diciembre de 2010

Mi primer artículo en Mujer Hoy

26 de diciembre de 2010

Feliz post-Navidad, cotidiano Año Nuevo

De entre las razones por las que soy un bicho raro, una de las más incomprendidas es mi ausencia de espíritu navideño. A la mayoría de la gente le suena terrible cuando digo que mis navidades ideales consistirían en que todos se olvidaran de mí y me dejaran largarme a algún sitio perdido y gélido donde escribir y leer de la mañana a la noche. ¿Sola?, me preguntan. Bueno, no necesariamente, respondo yo, podría ser en compañía de alguien que también quiera hacer algo -sin mi ayuda- de la mañana a la noche, y a quien encuentre entre las sábanas cuando ambos nos acostemos, cansados de nuestros individualismos. No existen muchas personas así, lo sé, y por suerte estoy casada con una de ellas, de modo que le elegiría a él -y sólo a él- para pasar mis navidades ideales. ¿Y los niños?, me preguntan las gentes de buena voluntad. Suspiro. Ay, los niños. Gran paréntesis. Bueno, los niños son los responsables de todas y cada una de las cosas que ahora hago en Navidad. Desde que el diez de noviembre (datos de este año) empezaron machaconamente a reclamar el árbol, el belén, el calendario de adviento y las vacaciones (por este orden) yo me sumergí en eso que detesto y que comúnmente se denomina "espíritu navideño". Comencé a almacenar turrones, compré adornos para el árbol de plástico -muy aparente- que guardo en el trastero, inauguré calendarios de adviento y calmé ánimos desatados. Y lo mejor es que lo hice del mejor humor, porque la felicidad de mis hijos me compensa con creces las molestias que todo ello supone y porque su espíritu navideño es tan efervescente que sería de idiotas no dejarse contagiar un poco. Pero en realidad, mientras hago todas esas monadas que odio, me relamo de pensar en cómo serán las navidades futuras, cuando ellos tengan novios y novias y encuentren ridículas algunas cosas o -más allá- cuando ellos tengan familia, belén y árbol propios, y yo sea una invitada a su mesa. Qué dulce placer. Les haré algo de comer que les guste y me presentaré como la suegra ideal (la que guisa, regala y no molesta) y a las cinco en punto me despediré alegando mucho quehacer y me iré a mi casa, a leer y escribir hasta que me dé la gana. O, mejor aún: en fin de año les diré que me quedo en casa. Sin excusas, con la verdad por delante: quiero estar tranquila, cenar como todas las noches y acostarme con un buen libro (y con su padre, aunque la manera de atender a ambos aún está entre mis asignaturas pendientes). No más compras compulsivas, no más luces parpadeantes invadiendo mi salón-biblioteca, no más villancicos a la hora de los postres. ¿Navidad? Sí, ajena y corta, por favor. Yo adoro la normalidad. Esa normalidad que me permite sumergirme sin cesar en lo extraordinario (que siempre está en negro sobre blanco), que me habla de la grandeza de lo sencillo y de la belleza de lo pequeño. Mi mundo. 
Feliz post-navidad, pues, y muy cotidiano Año Nuevo.

22 de diciembre de 2010

19 de diciembre de 2010

Máquinas perfectas: diagonales


13 de diciembre de 2010

11 de diciembre de 2010

Carta abierta a un librero de verdad

El mundo comenzará a morir el día en que cierre la última librería de verdad del planeta. Uno de esos rincones atestados de buenos libros -no de todos los libros, sino sólo de aquellos que se dirigen a los enfermos de literatura-, donde puedes demorarte durante horas contemplando los anaqueles o conversando con el librero. Porque una buena librería siempre está capitaneada por un librero de corazón, uno de esos que arruga la nariz cuando vende lo que no le gusta y que se siente feliz de que su clientela le pida y lea buenos libros. Uno de esos que organiza clubes de lectura, publica críticas de sus libros favoritos en su blog y siempre se toma infinitas e innecesarias molestias, porque profesa la religión de los libros con dedicación completa, sin descansar jamás. Nunca me cansaré de ponderar el papel de esos mediadores tan necesarios. Lo dice mi admirado Emili Teixidor: la lectura es un aprendizaje, una educación que, como toda formación, requiere un maestro, alguien que sepa guiarnos y aconsejarnos, que nos conozca -por dentro, claro, porque se lee desde dentro y lo leído anida en lo más hondo de nosotros mismos- y que nos aprecie. El librero que sabe es un mediador inmejorable.Esta semana uno de esos libreros de verdad ha dedicado su tiempo y sus palabras a mi último libro, ¿Qué estás pensando? Un año en Facebook y otros mundos virtuales. Ha escrito una reseña divertida, generosa, que roza el atrevimiento. En ella, su autor me recrimina no haberle aceptado como amigo en Facebook (glups) y me llama rica y Karen, parafraseando un capitulito del libro en cuestión, y una vieja publicación de esta bitácora. Podría haberle mandado un mensaje de agradecimiento, pero he preferido escribirle una carta abierta aquí. Es coherente, ya que nuestra relación ha estado siempre marcado por lo virtual.
Sin embargo, lo que Javier no sabe es que he estado varias veces en su librería y que siempre me he ido cargada de libros. Que, en cierto modo, estamos en paz: yo he sido feliz entre los anaqueles superpoblados de su casa y ahora él dice haberlo sido entre mis renglones. En fin, a veces las cosas suceden con un hondo sentido de la justicia que me hace feliz. Vamos, Javier, que gracias. Desde este momento, la Librería Cervantes de Alcalá de Henares será algo más que una parada obligada.





* La foto es de otra librería inolvidable, pero un poco más lejana: la Arkadian Bookstore de Nueva Orleans, donde compré la más hermosa edición de The Canterbury Tales que pueda imaginarse, y por 10 dólares.