4 de julio de 2010

Una noche de sábado


Ayer sábado viví una experiencia emocionante: un grupo de chicos y chicas de Castelldefels (Barcelona) estrenaron la adaptación teatral de una de mis primeras novelas, Okupada. Fue una casualidad curiosa la que me permitió acudir al estreno, porque en principio estaba programado para uno de los fines de semana de la Feria del Libro de Madrid, de modo que me lo hubiera perdido sin remedio. Pero luego, una lesión de uno de los actores forzó a retrasarlo, para mi suerte (lo siento mucho por su tobillo, pero no me habría gustado perdérmelo). El caso es que anoche, a las 21 horas, estaba yo sentada en la platea del Teatre Plaza de Castelldefels, dispuesta a ser benevolente con un grupo de adolescentes actores que iban a dar vida a algo que hasta ayer sólo existía en mi imaginación y en la de los lectores de esta historia.
Si ahora, tan pocas horas después, estoy escribiendo estas líneas, es porque quiero expresar a los actores la felicitación que ya les transmití anoche, tras la función. Temo, sin embargo, que en la euforia del momento mis palabras pudieran sonar estereotipadas, amables o convencionales. Nada de eso. Su puesta en escena me emocionó mucho, como les dije. Lo primero, la adaptación, muy respetuosa con el texto, muy conocedora de los mecanismos del teatro, muy emotiva sin caer en la sensiblería, muy sabia en sus resoluciones (la escena de la muerte de Kifo, por ejemplo, sólo podía ocurrir fuera de escena para que tuviera la fuerza que han sabido darle) y muy acertada en el desenlace, magnífico. Debo confesaros que sentí un escalofrío cuando asistí a la última escena. Como si no fuera mía. ¿O precisamente porque, en parte, sí lo era?
En más de una ocasión me arrancaron los actores una carcajada (¡qué fantástico el I will Survive de Gloria Gaynor bailado por todos!), en más de una me pareció que eran EXACTAMENTE mis personajes, y varias veces me impresionó la ternura que sabían darle a algunas escenas. Vi en ellos aquello que yo siempre tengo en mente cuando escribo para jóvenes: su garra, su fuerza, su pasión por todo (aspectos con los que, por cierto, sigo sintiéndome muy identificada). En fin, que ayer asistí a una función de teatro que me encandiló y me hizo olvidar que estaba delante de una función de aficionados. Y que me dejó tan emocionada que lo primero que he querido hacer este domingo perezoso es correr hacia el ordenador para agradecérselo a la gente que lo hizo posible.
A los actores: Alejandro Montilla, Alejandro Lahire, Marcos Martínez, Albert Albesa, Aida Vila, Eva Ortega, Diego Méndez, Sara Segarra, Laura Arango y, sobre todo, a Neus Querol, que se encargó de contactar conmigo, hace muchosa meses, para invitarme a asistir. Y, por supuesto, a la adaptadora del texto y directora, Mª Carmen González. El entusiasmo y el trabajo que han puesto en todo ello se adivina en los resultados.
También a los "kolaboradors okupes" -según el programa de mano-: Miquel Castellà, Miquel Fontana, Patri, Silvia, Albert, Sonia, Kilian y Romi.
Por último, una confesión: cuando tenía la edad de estos jóvenes actores, soñaba con dedicarme al teatro. No como actriz, pero sí como directora y dramaturga. Estudié teatro mucho tiempo, pertenecí a varias compañías de aficionados (la principal, la de Sala Cabañes, de Mataró) e incluso después de abandonar este sueño seguí en estrecha relación con las tablas, a través del periodismo cultural. Nunca he interrumpido esta relación y más bien la he retomado en los últimos tiempos (me lo debía). No sé si algún día llegaré a ver estrenado un texto mío en alguna parte, pero anoche, gracias a vuestro trabajo, chicos, me sentí como la dramaturga que aún sueño con ser algún día.
Muchas, muchísimas gracias a todos.



Aquí os dejo algunas fotos de la función y del backstage posterior.

21 de junio de 2010

Verano: instrucciones de uso


-No (mal) gastarlo antes de tiempo.
-No contarle los minutos. El verano es un quisquilloso.
-Palabra clave: Trigal.
-Recordar: lentitud e intensidad combinadas proporcionan un placer indefinido.
-Escribir unas horas al día y dedicar otras a la diversión. Que ambas actividades sean provechosas.
-Recordar: Las horas se acortan rápido y pronto los niños se distraerán lejos de nosotros.
-No alejarse a menos que sea absolutamente indispensable.
-Elegir las compañías que nos calientan el corazón y dejar las otras para más adelante.
-Hablar en pasado y en futuro.
-Palabra clave: Bicicleta.
-Recordar: el presente sólo existe fugazmente y enseguida se trastoca.
-Soñar sin fin (ni principio). Los sueños pueden ser biográficos, literarios, arquitectónicos o zoológicos (según persona y día).
-Lamer la sal que posa el mar sobre la piel más querida.
-Palabra clave: Bailar.
-Llevar la alfombra a la tintorería y pedirle a la encargada que no lave el amor que dejamos en ella.
-Aprovechar para cambiar de peinado, pero no de personalidad.
-Recordar: el verano es infantil y joven. Cuando maduras, prefieres el otoño. El verano es ajeno. Pero en lo ajeno me encuentro a mí misma.
-Palabra clave: Carcajada.
-Mirar a los ojos y decir "te quiero". Seis veces al día, por lo menos.
-Hablar junto a la piscina, sobre el césped, de nada, durante horas, sin mirar el reloj.
-Recordar: algún día el verano nos dará lo mismo.
-Hacer planes. El nuevo curso nos hará mayores de pronto. Es emocionante saberles pequeños todavía. Y que no discutan su condición (aún).
-Palabra clave: Horizonte.
-Recordar: El verano es el descanso de todos los guerreros de la casa.

16 de junio de 2010

El Club de los Lunes: la primera crónica la escribió Julia Navarro

Si quieres leerla, pincha AQUÍ.



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Ralf König: un imprescindible


Hace mucho que leo a Ralf König. Desde que comenzaron a publicarse en España sus primeros álbumes. A lo largo de este tiempo, su trabajo ha evolucionado mucho. Ya no es el homosexual combativo que -según dice la biografía que acompaña sus libros- "salió del armario" cuando comenzaba a estudiar dibujo y pintura y se convirtió enseguida en el autor de referencia de los gays alemanes. Ahora es un señor cincuentón, que vende millones de álbumes en varios países del mundo y que inventa historias en que los homosexuales y los heterosexuales viven en armonía más allá de los vínculos familiares. Quiero pensar que además de mi autor de historietas favorito, el mundo también evoluciona.
Los primeros álbumes de König eran salvajes. Podría encontrar otra palabra, pero ésta, sin duda, los describe bien. Historias del ambiente -sobre todo del de Colonia- donde el autor mostraba sin tapujos su preferencia por los hombres latinos, peludos y grandotes -"ositos", siguiendo el argot- y construidos, ha dicho alguna vez, con "un tercio de autobiografía, un tercio de historias de conocidos y otro tercio de pura imaginación". El resultado es un dibujo cercano a la caricatura y una narración próxima al vodevil. Todo aliñado con mucho sexo y mucho humor. Una combinación a la que nunca pude resistirme.
Ahora, pasados los años, los álbumes de König son más generalistas (supongo que era una evolución esperable), han salido de los cuartos oscuros y de los bares gays y se sitúan en cualquiera de nuestras vidas. Los ingredientes básicos están intactos, pero a mi modo de ver ha mejorado su mirada irónica sobre el mundo. También era de esperar. Tiene 50 años.
El domingo, cuando me marchaba de la Feria del Libro de Madrid, me detuve en el último lugar que visito, edición tras edición, la tarde en que ya abandono el Retiro para no regresar hasta el año siguiente: la caseta de Madrid Cómics. Raro es el año que no compro allí algo. Siempre suelo pedirles que me recomienden alguna novedad. Me fascina el cómic, pero no estoy todo lo al día que quisiera. Este año, su recomendación me descubrió un autor magnífico, del que hablaré otro día (y puede que en otro lugar).
Pregunté por lo nuevo de König. Pusieron en mis manos dos álbumes en color, preciosos: Prototipo y Arquetipo. Prototipo es la historia del Génesis desde el "Hágase la luz" hasta la salida -que no expulsión- de Adán y Eva del Paraíso. El segundo cuenta la historia del Arca de Noé. No es la primera vez que König se interesa por la revisión de la tradición. De su pluma salió una Lisístrata (Libros La Cúpula) magnífica y divertidísima, que ningún lector debería perderse. Ahora aprovecha la historia de Adán para refrescar algunos conceptos filosóficos y la de Noé para reflexionar sobre el cambio de la espiritualidad en un mundo polarizado. Es La Biblia pero es también nuestro día a día, sus contradicciones y sus lacras. Lo peor de nosotros mismos desde el punto de vista más desternillante.
De los dos, Prototipo me parece imprescindible. A Adán le dura su primitivismo original lo que tarda en morder la manzana del árbol de la ciencia. A partir de ese momento conoce las razones de su existencia así como la del cosmos y todo cuanto le rodea, y comienza a discutir con Dios acerca de sus puntos de vista. La serpiente -Luci para los amigos- le acompaña, atribulada, en sus pesquisas, y a menudo se ve sobrepasada por la pesadez de "la imagen y semejanza". Lo nuevo de König no tiene ni un solo personaje homosexual -aunque hay una escena de resonancias sadomasoquistas entre Dios y Adán, que es estupenda- y a pesar de todo sigue siendo él. Un König maduro, reflexivo, crítico, desternillante, con el que me encanta reencontrarme.

15 de junio de 2010

Iwasaki, Neuman, Cuenca, Santos: ¡Con ustedes, The Beatles!

Ana Mendoza Madrid, 13 jun (EFE).- Los lectores saben desde hace tiempo que Andrés Neuman, Fernando Iwasaki, Care Santos y Mario Cuenca Sandoval son buenos escritores, pero lo que quizá ignoren es que también saben cantar. Hoy interpretaron varias canciones de los Beatles con motivo de la publicación de la antología "22 escarabajos".

En esta "antología hispánica del cuento Beatle" -así se subtitula el libro-, editada por Páginas de Espuma, participan veintidós narradores que aparecen reunidos por primera vez para "ofrecer una muestra del universo beatle, de sus resonancias en el mundo de la literatura y su potencial inspirador en tanto que mito contemporáneo", afirma Cuenca Sandoval en el prólogo.

A esa comunidad de escritores "beatlemaníacos" pertenecen los cuatro valientes que hoy cantaron con entusiasmo y buena voz -también es cierto que unos mejor que otros- diez temas del grupo de Liverpool ante un público entregado desde el principio y que abarrotó el pabellón Carmen Martín Gaite de la Feria del Libro de Madrid.

Desde "Norwegian wood", "Nowhere man" y "We can work it out" hasta "A hard day's night", "Michelle", "Revolution", "Hey Jude" o "Here comes the sun", pasando por una divertida y españolizada versión de "Yesterday" en la que Andrés Neuman, Premio Alfaguara y Premio de la Crítica por su novela "El viajero del siglo", elogiaba al editor Juan Casamayor, que hace diez años puso en marcha la editorial Páginas de Espuma, especializada en relatos.

Era un cuarteto de escritores el que rendía homenaje a los Fab Four, y, como lo de ellos es la narrativa y la poesía, cada canción fue introducida por un divertido cuarteto recitado por Neuman, argentino residente en la ciudad de Granada.

De tocar la guitarra y el bajo se encargaron Fernando Iwasaki, peruano residente en Sevilla desde hace veinte años, y el poeta y novelista Mario Cuenca Sandoval, catalán con residencia en Córdoba.

Lo hicieron con dominio de sus respectivos instrumentos, como si dieran conciertos todos los días.

Los cuatro escritores se fueron alternando para poner voz a esas canciones que han hecho soñar a varias generaciones de ciudadanos de todo el mundo. Neuman e Iwasaki cantaron varias veces a dúo; Care Santos se atrevió con la balada "Michelle" y Cuenca Sandoval también se animó con varios temas, normalmente a dúo con alguno de los otros miembros del peculiar cuarteto.

En 2010 se cumplen cuarenta años de la disolución oficial del famoso grupo y de la publicación de "Let it be", y treinta del asesinato de John Lennon, el beatle que más relatos ha inspirado de cuantos contiene la antología quizá porque, tras su muerte, se convirtió en un mito de la cultura pop.

George Harrison y Ringo Starr, tienen que conformarse, en cambio, con protagonizar un relato cada uno, mientras que Paul McCartney sí está presente en varios.

La Feria del Libro de Madrid depara a veces sorpresas muy agradables, y el haber podido escuchar hoy a Neuman, Iwasaki, Santos y Cuenca cantando canciones de los Beatles figurará sin duda entre las mejores.

El público disfrutó de lo lindo, coreó canciones y estribillos y aplaudió a rabiar al final del concierto. Y de propina, "Revolution" cantada por los cuatro. EFE

Para leer la crónica en su ubicación original haz clic AQUÍ
En unos días habrá vídeo disponible en line.

2 de junio de 2010

Si la documentación dura mucho, me darán ganas de fundar un partido independentista

10-III-1938 Sevilla: « Corresponde a la multa impuesta [50 pessetes] a
JUAN MERIDA por el Iltmo. Sr. Delegado de Seguridad Interior y Orden
Público de Sevilla y su Provincia, por la falta de patriotismo y
descortesía al hablar el dialecto catalán en el comedor del Hotel
Itálica en presencia a otros comensales de nacionalidad española. »

31 de mayo de 2010

Notas para una controversia

1. Nunca hago esto. Lo sabéis quienes frecuentáis esta bitácora. Ante los ataques, incuso ante los más furibundos, responde siempre mi silencio. No soy impresionable / egocéntrica / aficionada a las discusiones. Casi siempre prefiero dar la razón a quien me ataca. Lo contrario -defenderme- me agota y me quita un tiempo que no tengo.

2. Comprendo que es más fácil juzgar que tratar de comprender. Por eso suele ser la postura predominante. Todos la sufrimos alguna vez.

3. ADORO a los lectores jóvenes. Pocas cosas me gustan más y me compensan más que pasar un rato con ellos. Lo haría -lo he hecho, lo hago cuando les contesto a sus correos- incluso sin cobrar, sólo por el placer de conocerles, de escucharles.

4. Sin embargo, debo reconocer que si no me pagaran por viajar -a veces a sitios muy distantes- y mantener una charla con mis lectores, en este momento de mi vida es probable que no lo hiciera. Los viajes distraen y roban tiempo. Tiempo, no tengo. Distracciones, más de las que quisiera. No se puede estar en todos sitios. Es necesario elegir. Lo económico te proporciona un fácil sistema de elección. ¿Es el mejor? No, sin duda. Pero es válido y general. Además, ayuda a vivir.

5. ¿Hay otros muchos escritores más meritorios que yo? ¡Por supuesto! Si desea alguien una lista, se la puedo remitir rápidamente. Advierto que es muy larga y está confeccionada a fuerza de años y años de clasificar mis pasiones en esto de la Literatura.

6. La única vez que me he marchado de un lugar al que había sido invitada, a pesar de tener a muchos jóvenes esperándome, ha sido después de pensar, repensar, meditar, sorprenderme, hablar largo y tendido con quien ninguna culpa tenía y quedarme estupefacta.

7. El único motivo por el cual me habría quedado eran esos chicos y chicas. Sin embargo, ¿hay que consentir lo intolerable? ¿A qué precio? ¿Por qué motivo? ¿No es ese argumento algo que deberían haber considerado también los otros?

8. A pesar de todo, me parece encomiable y conmovedora la defensa de los alumnos que ha emprendido, H. en este blog. También me emociona ver cómo otros -que me conocen bien- salen en mi defensa. Sin embargo, no deseo ninguna de las dos cosas. Ni las ofensas ni las defensas. Este es un espacio abierto donde todo el mundo -como se ha demostrado- puede decir lo que crea conveniente. En contra de lo que a veces practico, incluida yo misma. Por una vez.

9. A veces, concluyo, todos equivocamos los objetivos de nuestra artillería. Tal vez el objetivo no es quien cree H. Tal vez mis razones no eran tan concluyentes como me parece. Tal vez la mala suerte se confabuló contra nosotros. Tal vez hablando lo hubiéramos resuelto. Ajá, he aquí otro problema: hablar. En este caso, ¿quién no deseó hacerlo?

10. Y para los chicos a quienes no pude conocer, de todo corazón: me he perdido lo mejor de Cuenca.
Y os debo una.

Hago limpieza en mi nueva novela: otro fragmento descartado


Las palabras «heurístico» y «hermenéutico» provienen de los términos griegos «heuriskei» y «hermeneutikós» y pueden traducirse respectivamente como «yo encuentro» y «yo interpreto». La heurística y la hermenéutica son la base del método de investigación histórica más común, el analítico-sintético, que parte de un suceso objetivo, lo descompone en pequeños fragmentos y estudia éstos uno por uno, valiéndose para ello de la consulta de diversas fuentes y recurriendo a ciencias auxiliares. Es un proceso científico cuya finalidad es hallar lo desconocido. La hermenéutica, en cambio, busca un sentido a lo constatable, interpreta la realidad, expresando siempre una visión personal. Es, pues, un arte.
Una conversación, por ejemplo, puede dar pie a un montón de interpretaciones.
Los asuntos personales siempre me han fascinado. Cuando era pequeña, mis amigas se enfadaban conmigo porque no dejaba de preguntarles intimidades. Una vida impulsada por la heurística y arrasada por la hermenéutica podría ser el pedante y horrible título de mi autobiografía, suponiendo que un día me decida a escribirlo.

25 de mayo de 2010

Habla la protagonista de la novela que estoy escribiendo, en un fragmento descartado


La gente tiene hijos a causa de un error.
Nadie se plantea que la necesidad biológica de legar algo al mundo antes de desaparecer es un mecanismo natural que ha dejado de ser necesario. Nuestro planeta no precisa que la humanidad se reproduzca. Somos la especie más depredadora que existe, mucho más razonable sería que la mitad de la población se extinguiera de pronto. Así aseguraríamos que los nuestros no lo arrasarán todo en un par de generaciones más.
Durante años me produjo espanto saberme parte de esa especie insensible que heredó un lugar en el Universo y lo convirtió en bazofia en sólo doscientos años. De modo que decidí no contribuir. No tener hijos.
A pesar de todo, la mayor parte de la gente que conozco insiste en parir. Ponen en los hijos esperanzas que nunca se cumplen, se cargan con trabajos desagradables que les obligan a sacrificar los mejores años de sus vidas, olvidan sus pequeños sueños por invertir algo de tiempo en una descendencia ingrata que nunca les reconocerá su esfuerzo. Y todo, ¿a cambio de qué? A cambio de un falso axioma: creen que no están solos en el mundo porque les tienen a ellos, a sus pequeños sucesores. Piensan que algún día, cuando los necesiten, los tendrán a su lado, aunque sólo sea para verlos morir.
Todos, excepto el mío. Mi padre es diferente.

20 de mayo de 2010


Un joven W. B. Yeats de 18 años fue a escuchar una vez una conferencia de Oscar Wilde, en 1883; Joyce, con 20, dijo de Yeats cuando le conoció que el poeta estaba demasiado viejo; a Beckett le presentaron a Joyce en 1928, cuando aquél tenía 22 años, y la amistad que surgió entre los dos fue todo lo estrecha que quiso Joyce, que no era dado a intimidades. Wilde y Yeats se leyeron entre sí con respeto. Beckett se empapó de las obras de los otros tres. Wilde invitó a Yeats a la cena de Nochebuena de 1888, como si aquél no tuviera familia en Londres. Años más tarde, Yeats se dio un madrugón para ir a la estación a recibir a Joyce, cuyo tren llegaba a las 6 de la mañana. Joyce visitó a Beckett en el hospital, conmovido, donde el amigo se recuperaba tras recibir una puñalada.

Del prólogo de Cuatro dublineses, de Richard Ellman

14 de mayo de 2010

Hoy con ABC...

5 de mayo de 2010

Qué bien me han tratado en Huesca



Arriba, con Charo Ochoa en la librería Anónima. Abajo, con Carlos Castán en el IES Pirámide.

Lúcida, visionaria Emily Dickinson

No es el Apocalipsis lo que espera
sino nuestros deshabitados ojos.

De Poemas a la muerte, Bartleby, 2010

2 de mayo de 2010

Mis 10 blogs premiados


Diario de lecturas, de Vicente Luis Mora

Editar en voz alta, de Elsa Aguiar

Mis primeras reseñas, de María Castillo

El té de las cinco, de Marinella Terzi

Lector mal-herido, de no digo quién

La nave de los locos, de Fernando Valls

Librario íntimo, de Rubén Castillo Gallego

This is my secret, de Kristin Cashore

Raíces y puntas
, de Alejandro Luque

Exquisiteces del ocio, de José Manuel Benítez Ariza

Por último, y un poco fuera de lista, Uniliber.com, el portal donde encuentro todo lo que me desespero de buscar.





1 de mayo de 2010

Un premio


La administradora del blog La amena biblioteca de Redfield Hall ha concedido a mi web, y por añadidura a este blog el premio Vale la pena.
Por supuesto, merodeadores del silencio, he aceptado el galardón y sus condiciones, a saber: otorgar diez premios más a otras tantas webs o blogs.
Pero como soy lenta pensando, como bien saben quienes me conocen, permitidme que amase el asunto hasta mañana, mantenga el suspense y no yerre el tiro.

Mañana, en estas pantallas, los 10 ganadores.

26 de abril de 2010

De la autobiografía de Charles Chaplin

¿Cómo se obtienen las ideas? Mediante una continua perseverancia, llevada al borde de la locura. Hay que tener capacidad para sopotar la angustia y mantener el entusiasmo durante un largo periodo de tiempo.