15 de diciembre de 2005

Multiplica tu espacio (microcuento a favor del reciclaje)

—¿Dónde lo puse? —se preguntó, mirando las hileras de cajas, archivadores, zapateros, cestas clasificadoras y módulos apilables adquiridos en el centro comercial por un precio de risa.
Junto a la puerta del vestidor, la invitada aguardaba, inquieta.
—Desde que lo tengo todo en su sitio no encuentro nada —dijo la anfitriona y sacó de su lugar una de las cajas más grandes.
La invitada dio un paso hacia la caja. Levantaron la tapa de cartón y las dos miraron el interior. Un par de ojillos deslumbrados por la súbita claridad se clavaron en ellas.
—¿Lo ves? No tenía la menor duda. Yo no tiro nunca nada. Y menos un marido, por estropeado y chocho que esté.
Cogió al marido por los hombros y lo sacudió con decisión. El aire se llenó de diminutas pelusas flotantes que lo hicieron más denso. Puso en pie al marido junto a la invitada.
—Ya te lo dije. Te queda que ni pintado. Y eso que llevas tacones.
La amiga asintió, contenta, con algo de timidez ante el desconocido.
La anfitriona dobló de nuevo al marido, desoyendo sus protestas, y lo volvió a guardar en la caja.
—Toma —entregó el paquete a la amiga—. Llévatelo. A mí se me quedó pequeño.

3 comentarios:

Ladynere dijo...

Muy original el cuento, la verdad es que cuanto mas ordenas, menos cosas encuentras, los maridos son los que mas rapidamente se pierden.
En la actualidad, se recicla todo!

cristian dijo...

Después de años dentro de una caja, me iría con la mujer que me sacara. Fuera o no mi esposa.
Hay que ser agradecido: me ha buscado, desdoblado... ¿Qué más me hará? jijuji

ledusha dijo...

muito bom!
reciclemos.
un beso