22 de diciembre de 2005

Una dosis de Martin Amis

El predominio del yo no es un defecto, sino una característica evolutiva; así son las cosas ahora, simplemente.

21 comentarios:

Braulio Llamero dijo...

Pues bueno. Posmodernismo puro: frase aparentemente brillante sin contenido cierto. ¿O acaso se nos dice algo con significado?

El Perdíu dijo...

Hay una frase en "Experiencia", la autobiografía de Amis, que me marcó: ¿Dónde vamos cuando morimos? Al corazón de las personas que nos recuerdan. Esa debe ser la inmortalidad con la que podemos soñar los agnósticos...

JAB dijo...

A mí el último libro de Amis ("Perro callejero") no me gustó demasiado. Creo que abusaba de temas y de géneros, de juegos de palabras y de provocaciones. Me quedo con "Dinero".

César dijo...

La verdad, prefiero a su padre, Kingsley Amis. Siempre me ha molestado un poco la tendencia de Martin a demostrar cada dos líneas lo rematadamente brillante que es, incluso diciendo frases como ésa, que suenan rimbombantes, pero en en el fondo no son más que una perogrullada. Por cierto, ¿qué opináis sobre la actual literatura inglesa? A mi me parece un poco... sosa.

Care dijo...

Me temo, b.ll., César, que más que en el terreno de la filosofía de salón la frase de Amis se mueve en el de la teoría literaria. No sé, llamadme rara, pero me preocupan este tipo de cosas. Me despierto a media noche y me digo: ¿por qué será el dominio del yo tan omnipresente en la literatura contemporánea? Amis me respondió, simplemente, por eso subrayé esa frase. Y a mí la novelística actual inglesa me parece brillante. ¿Debatimos, César?

Braulio Llamero dijo...

Todo es relativo, claro. Puesta en relación con la literatura más visible -la del escaparate- que se hace hoy en España, desde luego que la inglesa es brillante. Ahora bien, bajo esa misma premisa, ¿no aparece también como brillantísim la literatura portuguesa, que da cien vueltas a nuestra lista de nombres más sonors, pesados y ciertamente "yoístas"?

gologos dijo...

Pues, le puedo encontrar varios significados. Esto, la multiplicidad de significantes, es característica del posmodernismo y no la falta de ellos.

Perogrullada lo de Amis? Puede ser. También puede que esté explicando porqué el "yo", algo más o menos permanente entre tantos cambios, es el centro narrativo. Quizás ya no convenga ser espejo si no manifestarse, ser el orden en el caos, el Sol de los acontecimientos.

Sólo comparto la denostación hacia el posmodernismo por lo que se refiere a la manía hacia ciertos tipos enrollados. Si el problema es la palabra, se cambia, posmodernismo por interculturalidad, por ejemplo. El tipo de cuestiones de Hanif Kureishi.



El panorama de aquí, salvo excepciones, es muy triste. Diría que el "yo", salvo excepciones, se usa de escaparate.

César dijo...

No sé si da para un debate o es una simple cuestión de gustos. Yo no comparo la actual literatura inglesa con la nuestra ni con la de ningún otro país, sino con la suya propia. Si retrocedemos un poco en el siglo XX, encontramos nombres como Burgess, Golding, Lessing, Greene, Waugh, Murdoch o Amis padre, y si retrocedemos un poquito más, nos topamos con Huxley, Woolf, Forster, Lawrence, etc. ¿Dónde están sus equivalentes actuales?

César dijo...

En cuanto a la frase de Amis jr., la verdad es que, incluso en su versión literaria, me parece descubrir la rueda. En mi opinión, el YO lleva un par de siglos instalado en la literatura occidental. ¿O acaso no iba en gran parte de eso el romanticismo? Que ahora se presente con menos tapujos, o impúdicamente desnudo, no significa que antes no estuviese presente incluso en los relatos aparentemente más “espejados”.

gologos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
gologos dijo...

Tampoco comparo. Si nos vamos más atrás llegamos Byron, Sterne, Milton incluso a Shakespeare. Si de aquí 200 años retrocedemos a hoy llegaremos a McEwan y Martin Amis. Lógico.

Naturalmente que el "yo" lleva siglos. Diría que más de dos. La Bíbblia no habla tanto de Dios como del hombre. La diferencia son los tipos de "yo".

El "yo" romántico aún se concibe sólido, cercano a los dioses si quieres, puede orientarse en algún valor, diferente al de las otras corrientes con las que convivió.

El "yo" actual no es el mismo. vacila entre la consciencia de lo común de sus actos y la necesidad de dotarlos de alguno de los muchos sentidos posibles. El "yo" presente es más generalizado. Creo que nos pondríamos de acuerdo en que ha sido un proceso evolutivo, siguiéndote César: romanticismo-victorianos-
edwardianos-simbolismo-vanguardias-
modernismo-principio postmodernismo.

Considero el monólogo interior una continuidad del espejo. El romántico espejo de la sinceridad. El "yo" post-moderno puede engañarnos, puede no explicarnos nada si no quiere...

No tengo interes en promocionar la posmodernidad. Es algo que me parece acabará por dejar de ser malvisto para aceptarse. Los cambios previos y posterior a las dos guerras fueron enormes, rápidos y en todos los aspectos.

La velocidad de los tecnológicos y científicos se mantiene y con ésta las ideas sobre un "yo" anónimo, capaz de poder asumir cualquier identidad y carácter, sólo con palabras, en un mundo ilusurio como la internet o el exterior.

Y la utilidad para los gobiernos de estas tecnologías. Las implicaciones políticas y militares. Las novelas de espionaje. Literatura de consumo. Consumismo, publicidad, medios de comunicación (radio, tv, propaganda). Revoluciones en la ciencia, en los paises. Exterminio. Música rock. Novelas periodísticas, Tom Wolfe, el Londres Pop, los Angry Young Man, la explosión de la narrativa sudamericana, hay enfado y hay fantasía, sirve para decir bonito lo que no gusta, no se sabe a dónde. Estériles revoluciones urbanas en Francia, Italia...

Thatcher, el paro, resurgimiento del British National Party, telecomunicaciones, satélite, telemática, facilidad en viajar, música electrónica, manga, NBA, un inmigrante de tercera generación provoca una matanza...

¿Cómo tanto no iba a modificar al centro de la creación?

Ni idea de si Amis se refería a la literatura, sólo era evitar la fácilidad de afirmar que algo no tiene significado. Todo puede tenerlo. Estar de acuerdo o no, es otro asunto


Borré el otro mensaje. Dí a publicar en lugar de editar. Pido disculpas por ello y por la extensión..

César dijo...

No pretendía comparar la actual literatura inglesa con toda la literatura inglesa, sino sólo con la de las generaciones inmediatamente anteriores. Por otro lado, no creo que tenga mucho sentido defender o atacar un movimiento literario, porque lo que importa son las obras, cada uno de los textos considerados individualmente. Una novela será buena, mala o mediocre con absoluta independencia del movimiento al que se adscriba. Así pues, cabe preguntarse si la actual producción literaria inglesa posee la misma calidad que la precedente. Aunque, la verdad, ni siquiera cuestiono su calidad, sino su relevancia, su peso específico. "El señor de las moscas" es un puñetazo en la boca del estómago, "Decadencia y caída" o "Más banderas" son vitriolo puro vertido sobre las conciencias de una sociedad autocomplaciente, "Lucky Jim" es un feroz sarcasmo... El problema es que no encuentro la misma “intensidad” en la actual narrativa británica. Por ejemplo, incluso las novelas de McEwan que más me han gustado, "Expiación" o "Amor perdurable", no han dejado en mí el menor poso. Se diluyen en mi memoria, se desvanecen. De Martin Amis, sencillamente no he leído ninguna obra suya que me parezca, no ya relevante, sino sencillamente lograda. Si nos centramos en la literatura fantástica, encontramos que las mejores novelas proceden de autores de los 60 todavía en activo –Ballard y Priest-, mientras que los nuevos valores, como Gaiman o Mieville, se pierden en una vacilante reestructuración de modelos anteriores. Y si hablamos de humorismo, quizá la especialidad del país, encontramos que frente a nombres como Wodehouse, Waugh o MacDonald Fraser, hoy tenemos a Lodge, Coe o Hornby, que son... eso, muy sosos.
En fin, ésa es mi acusación a la moderna literatura inglesa: me parece insípida; aunque, claro, probablemente esté equivocado y todo se quede en una cuestión de gustos. Ah, y en un alarde de posmodernismo puro, confesaré algo: el escritor inglés en activo que considero más creativo, rompedor e innovador es Alan Moore. Sí, un guionista de comic.
En cuanto a lo del “yo”... Creo que el ego se adueña plenamente de la literatura cuando el escritor adquiere consciencia de su condición de “artista” y pasa a ocupar un papel prestigioso y reconocido en el seno de la sociedad. En ese momento, que más o menos coincide con el romanticismo, el “yo” del escritor se expande hasta ocupar el cien por cien de su obra. Y con respecto a la evolución..., bueno si se entiende “evolución” como cambio, estoy de acuerdo, puesto que el concepto de “yo” varía con el tiempo; pero si se entiende como incremento..., pues no. El “yo” lleva mucho tiempo bien gordo y lustroso, instalado en el centro de la creatividad literaria (y cualquier otro tipo de creatividad, diría yo).
Perdón, perdón, perdón por la longitud de la respuesta. Aunque, Care, no te quejarás de tu capacidad para suscitar polémica.

Care dijo...

Antes de nada, dejadme deciros que me fascina este debate y sí, estoy encantada con la capacidad para suscitar polémica de Amis, mía o de quien sea. Polemicemos, pues.
En mi opinión, la novelística inglesa lleva varios siglos de brillantez, con ciertos altibajos que tal vez algunos (César, va por ti) encontrarían más que discutibles. A mí, por ejemplo, Huxley me parece sobredimensionado. Los victorianos, separando voces de ecos, son de mis escritores favoritos. Me fascina Wilkie Collins, por ejemplo, y hay que recordar siempre que en su tiempo no gozó, precisamente, de mucho prestigio. Al revés que su muy amigo Dickens, por cierto, que le copiaba constantemente. Tomo nota de algunos de los citados para leerlos. Una pregunta, César: recomiéndame algo de Alan Moore, plis. Me tengo por buena lectora de cómic.
Respecto a la voz del yo... evidentemente, la voz del yo lleva siglos instalada en la literatura. Lo que, a mi modo de ver, es una innovación -o una innovación, según Amis- es esta confusión entre realidad y ficción que se da ahora en la literatura y que, a mí por lo menos, es lo que más me interesa de cuanto está pasando en este mundo de las letras. La generación de novelistas ingleses a la que me refería lo hace muy bien. Libros como "El loro de Flaubert" (Barnes), "Koba el temible" (Amis), "Perro callejero" (Amis) o "Los perros negros" (McEwan) juegan esa baza, que a mí me parece fascinante. Otros de los escritores que más me interesan van también por ahí: Philip Roth (os recomiendo mucho "Patrimonio"), el tan traído y llevado Paul Auster (confieso que ya me cansa) o el mismo Houellebecq. Puede ser un ejercicio de egocentrismo por parte del autor, no lo niego, pero también de franqueza, el involucrarse en la obra hasta el punto de hablar de sí mismo. Aunque siempre en ese filo de la navaja de lo real y lo imaginario que, repito, me parece fascinante. Un par de recomendaciones antes de terminar. De Martin Amis, el que considero su mejor libro: "La flecha del tiempo". De McEwan, sin duda, sus cuentos. "Entre las sábanas", por ejemplo. Veréis como no son nada sosos.
Aunque, en fin, contra gustos... y la literatura, por fortuna, es cuestión de gustos. ¿Hablabais de brevedad?

César dijo...

Bueno, Care, estamos de acuerdo en varias cosas. Igual aque tú, creo que Huxley está sobrevalorado y me encanta Collins. ¿Recomendarte algo de Alan Moore? Nada más sencillo. En primer lugar, "From Hell", una novela gráfica, centrada en Jack el Destripador, que en realidad es el análisis de una época terrible (la nuestra). En segundo lugar, "Watchmen". Te advierto que es un comic de superhéroes, aunque no se parece a nada que hayas visto antes. Te doy mi palabra de que es una de las piezas narrativas más complejas que pudas imaginar, plagada de recovecos, simetrías y dobles lecturas. Cada detalle es importante, y está llena de detalles. Hay que leer "Watchmen" con mucha atención.
Y, por fin, ya entiendo lo que querías decir con ese proceloso asunto del "yo" literario. Vale, esa mezcla de realidad y ficción es bastante nueva. Lo que pasa es que la inclusión del narrador en la narración me parece que tiene mucho de narcisismo, y uno ya está un poco harto de los egos creativos.
"La flecha del tiempo" lo empecé a leer y, como me suele pasar con Amis hijo, lo abandoné por la mitad. Volveré a intentarlo. McEwan me gusta más que Amis, por supuesto, pero no he leído ningún cuento suyo. Lo haré. Ah, por cierto, aunque Auster puede llegar a cansar, me sigue pareciendo uno de los escritores anglosajones más estimulantes. Falla muchas veces, es cierto, pero cuando acierta es una gozada. Personalmente, "El Palacio de la Luna" me parece una de las mejores novelas de la segunda mitad del siglo XX. Por cierto, ¿deduzco que no has leído a J. G. Ballard?

Braulio Llamero dijo...

Sobrevalorais, me parece, a casi todos los escritores. La omnipresencia del yo en la moderna literatura solo es un síntoma más del momento de confusión y crisis de identidad de la Literatura. Su capacidad de contar historias se ve permanentemente superada por los medios audiovisuales y de ahí que se busque, a veces con desesperación, una forma distinta de narrar. ¿Y cuál es la forma más obvia de intentarlo? Recurriendo a la subjetividad, como negación de la objetividad -siquiera aparente- de lo audiovisual. De ahí el Yo, la mezcla de géneros, el desdibujamiento realidad/ficción. No son más que nerviosas y poco atinadas búsquedas -salvo excepciones- de nuevos caminos para una Literatura que se ve sin su camino "tradicional" y que es incapaz de vislumbrar los nuevos y riquísimos caminos narrativos que se vislumbran ya en otros horizontes, de los que hablaremos, seguro, en otros debates...

gologos dijo...

César, ¿es "From Hell" aquel del detective bebedor de absenta? La película con Johny Deep, vamos.

Desde luego, hay egos narrativos. Sin embargo hay otros egos presentes cuya característica es el esfuerzo por no ser autoridad. Quiero decir, un "yo" que es narrador y que sabe que para hablar debe desprenderse del máximo de imagénes sobre si mismo. Quizás sea gracias a ese desprendimiento, que logra naturalidad.

No creo que la literatura haya comenzado su crisis, si es que la tiene, con los medios audiovisuales. Experimentos literarios son anteriores y parejos al cinematógrafo.

Uno de los caminos mediante los cuales la literatura puede extenderse es el juego. Pienso en Perec, Queneau o Calvino.

No, no pienso que la mezcla de géneros sea algo desatinado, salvo excepciones, o el desdibujamiento realidad/ficción.
Nuevas formas, sin más. De igual modo que la ciberliteratura.

Citaré un autor de la generación Barnes para regresar a la novelística inglesa, Kazuo Ishiguro.

Ishiguro plantea otro aspecto de la terrible postmodernidad: los nacidos en un país no-occidental dirigéndose a público occidental en el idioma de éste.

Care dijo...

"From Hell"! Pues claro. Lo tengo, lo he leído y me parece muy bueno. Buscaré lo otro. Gracia mil.

Braulio Llamero dijo...

"Uno de los caminos mediante los cuales la literatura puede extenderse es el juego".
Hombre, claro. Es que la literatura sin juego no existe, no es nada. Todo en ella es juego, toda ella es juego. Precisamente se echa a perder a si misma cuando olvida ese "detalle" y se cree trascendente, sublime, por encima de bienes y males;cuando "engola" la voz y se hincha el Yo de un autor que olvidado del juego, de lo lúdico, se nos pone a predicar: grandes verdades, si lo hace a la antigua, o banalidades, si va en plan posmoderno. (Y matizo: tengo la creciente sensación de que lo que Gologos llama Posmodernidad nada tiene que ver con lo que yo entiendo por ese concepto).

César dijo...

Saludos desde Donosti.
Sí, es el "From Hell" de la película, sólo que el comic es infinitamente mejor. Y muy diferente.
Sin duda, la narrativa audiovisual ha sido uno de los motivos de la actual hipertrofia del yo. El "monólogo interior" es una de las pocas cosas que no puede hacer el cine, así que los escritores se aferran a ese recurso para diferenciarse.
Pero, ¿por qué competir con el cine? La literatura tiene suficientes armas como para no agachar la cabeza frente a otras artes narrativas, porque, a fin de cuentas, ¿cuál es la principal y casi única ventaja del cine sobre la literatura? ¿Las imágenes? Para nada; un texto puede suscitar imágenes más potentes que la más potente de las imágenes. El cine sólo supera a la literatura en... la banda musical. Eso sí que es una ventaja expresiva. Lo demás no importa.
Y estoy plenamente de acuerdo con los amigos gologos y llamero: la literatura es juego. Y cuando se toma demasiado en serio, cuando la convertimos en un totem, la traicionamos. Reivindico la literatura como fuente de placer y abomino de ese culturalismo paleto que tanto practicamos los españoles.

Braulio Llamero dijo...

Sí, lo de la música siempre lo he llevado fatal. En eso el cine juega con excesiva ventaja. Aunque, cuando lleguen los e-libros sospecho que también podremos empezar a crear bandas sonoras para las novelas, ¿no?

gologos dijo...

No debo haberme explicado de manera clara, entonces, puesto que coincidimos en que la literatura es juego. ¿Para qué iba a enunciar algo que compartimos?

Con juego me refería narraciones que participan con el lector, su intervención crea variaciones, juegan con él... "Rayuela", "Si una noche de invierno un viajero..." etc. A este camino, no demasiado frecuentado, me refería.

llamero, casi mejor acordar el sentido de postmodernidad. Es posible, sí, que estemos utilizando definiciones diferentes.
La mia: no solamente un movimiento artístico, un fenómeno histórico real. Fin del colonialismo, tendencia al pensamiento neutro, alta tecnología, grandes marcas, culturas alternativas, migración más diversa...

Gracias César, buscaré el comic.

Gracias Care por permitir ejercitarnos en tu blog para así poder llegar a ser, algún día, como Sánchez Dragó. Besos.