17 de abril de 2006

Aburridos sexuales

¡Yo también soy Aries!, me dicen últimamenmte, entusiasmadas, el 23 por ciento —más o menos— de las personas que conozco. Claro, queridos, queridas, ¿y acaso nunca os habéis peguntado por qué somos tantos los Aries? Quitadle nueve meses a nuestra fecha de nacimiento y estaremos en el delicioso periodo vacacional de nuestros padres ene años atrás. Ya lo dijo hace no tanto la encuesta sobre hábitos sexuales realizada por la admirada casa Durex: los fines de semana, las vacaciones y las fiestas de guardar siguen siendo el mejor momento para la coyunda, matrimonial o no. En la citada encuesta, por cierto, quedó bien claro que somos acomodaticios y un poco aburridos. El 96% de la gente prefiere la cama a cualquier otro lugar. La cocina, en plan escena estelar de El cartero siempre llama dos veces, sólo la elige un 8%. Fuera de casa, el lugar preferido es el coche (12%) pero digo yo que eso tendrá su edad y su moemnto, ¿no? Las posturas estrella son: ella encima (un clásico, como el Barça-Real Madrid; 29%) o la enigmática «por detrás» (33%): ¿Seré demasiado complicada o aquí faltan datos para saber qué le gusta exactamente a la peña?
Por último, un dato revelador: sólo el 14% de las parejas heterosexuales utiliza juguetitos (y no valen velas o ropa provocadora, chicos, que eso no son juguetitos). Los que más los utilizan son los bisexuales (28%) y los homosexuales (25%), que nos ganan en imaginación por goleada. ¿Por qué los hetero no? He aquí algunas respuestas lamentables:
1) Para no acostumbrarse a ellos y preferirlos a la pareja (¿os imagináis?: Pepe, hoy duermes en el sofá, yo dormiré con el vibrador (réplica de Nacho Vidal, 22 cm., tres velocidades, látex super resistete).
2) Porque no les hace ninguna falta (jé, ay qué risa).
3) Porque no se lo han planteado (peor aún).
En fin.
Hace algunas semanas compartí con mi mejor amiga una experiencia única, que os recomiendo. Entramos en una sex-shop y compramos vibradores y otras chucherías. Parecíamos dos lesbianas. Y, además, estábamos muy orgullosas de parecerlo.

* Por cierto, para dar con la refrescante ilustración superior, he intentado dos búsquedas en Yahoo: «plátano» (héla) e «higo». Ningún problema con la primera. Al intentar la segunda, he tropezado con un mensaje del servidor: «Los resultados de la búsqueda higo pueden contener contenidos para adultos». Emocionada, intento con «nabo». Ninguna alerta: algunas fotos de la verdurita en cuestión, algunos señores muy ufanos de criar sus nabos (los vegetales) y nada más. Otra desolación: al buscador de Yahoo tampoco le entiendo.

5 comentarios:

Anónima de las 9:59 dijo...

Care, las conclusiones de los estudios de Durex siempre son sabrosas...

Que si los americanos tardan 13 minutos en hacer el amor, los españoles, 15, los italianos 17... Con lo que ahí me tienes mirando el reloj para ver si son ciertos. ;)

A los sex shops les hace falta una lavada de cara para resultar un poco más cercanos. Pero indudablemente, siempre son divertidos.

Care dijo...

Estoy de acuerdo, anónima. Si vais a Londres, no dejéis de entrar en un sex shop. Ya veréis qué diferencia, qué glamour...

mazarbul dijo...

La verdad es que desconfio de las estadicticas por sistema, pero las leo claro. ¿Habeis visto el anuncio de durex con el vibrador en forma de anillo?. Está bien porque sacan un producto típico de sexshop y le lavan la cara. Seguro que se anima mucha gente a comprarlo ahora que parece "cosa de gente normal".

la amiga que te acompañó dijo...

1. Se te ha olvido otro motivo por el que algunos heterosexuales no han ido nunca a un sexshop, la falta de oportunidad y de tiempo.
2. Son divertidos, muy divertidos y sólo demuestran que quieres disfrutar y que a tu lado también se lo pasen bien.
3. Lo mejor, el papel de regalo. No os digo más.

armand tesle dijo...

care
te vi en el programa de canal sur hoy hablando sobre libros. eres una listilla. no me importaria asistir a una de tus clases maestras sobre literatura. seguro que aprenderia mucho. ademas me gustaria ponerme de rodillas delante tuya y obedecer todas tus ordenes. me gustaria ser tu esclavo.