18 de abril de 2006

BookCrossing

Con la finalidad de prepararme física y psicológicamente para el día del libro, he decidido sucumbir a una de las últimas modas tontas de Internet: el BookCrossing. Su inventor, un estadounidense llamado Ron Hornbaker, inventó el concepto de «liberar» libros en lugares públicos.
Para convertirse en un liberador de libros sólo hay que escoger un título de tu biblioteca, registrarlo en la web de bookcrossing (en inglés), pegar en su primera página unas sencillas instrucciones junto con un número de serie que ellos facilitan al finalizar el registro (también se puede escribir a boli, pero es menos elegante) y a continuación abandonarlo en algún lugar donde alguien pueda encontrarlo. Hay lugares buenos y malos para el bookcrossing.
Sus responsables alertan del exceso de celo de aeropuertos u oficinas de trámites gubernamentales (en Estados Unidos sobre todo, claro), donde lo más probable es que tu liberado libro acabe prisionero de la oficina de objetos perdidos, de donde nadie lo rescatará jamás. En cambio, los transportes públicos o las estaciones son buenos lugares, dicen. También hay sitios emblemáticos, como el hueco de cierto árbol de la calle Consejo de Ciento de Barcelona. Los liberadores de libros, eso en lo que he decidido convertirme, incluso tenemos ya nuestro día y nuestra fiesta (ya se sabe: nada existe realmente hasta que se le asigna un día en el calendario). El próximo 23 de abril, sin ir más lejos, va a producirse en más de una docena de ciudades españolas una “liberación masiva de libros”. Sólo tenéis que seguir los pasos descritor y abandonar un libro. En Internet, y gracias al número de registro que habréis conseguido, podréis seguir sus pasos. Investigando descubro, por ejemplo, que los liberadores españoles han decidido dar la libertad a once ejemplares de libros míos. Por ahí andan Okupada, La muerte de Kurt Cobain y hasta Hot Dogs, corriendo de mano en mano y de estación en estación. Bookcrossing ha conseguido 207.000 personas registradas, y el intercambio de 780.000 libros.
Para empezar a ser liberadora de libros, elegí tres volúmenes: Corazón tan blanco, de Javier Marías, en nueva edición anotada y prologada de Crítica; La bombilla que flota, de Woody Allen, en la edición de bolsillo de Tusquets y, por supuesto, uno mío: mi descatalogada primera novela, El tango del perdedor (Alba, 1997). Como Javier Marías es un ser petulante y orgulloso, decidí dejar su obra en algún lugar donde tuviera contacto con la gente de la calle. Nada mejor que mi mercado favorito: el de la Plaza de Cuba de mi emérita ciudad, Mataró. Lo dejé sobre una báscula, mientras la señora no miraba. Como curiosidad, me fijé en que pesaba 650 gramos.
Para Woody Allen elegí algo más acorde con su idiosincrasia: la sala de espera de mi ginecólogo, en Barcelona. A los veinte minutos había desaparecido.
Por último, para mi novela he elegido un destino más lejano. Aprovechando que el día 25 me voy a Miami, he decidido llevarla conmigo y abandonarla allí, en algún lugar que me parezca apropiado para ella, o tal vez en el avión.
Si encontráis alguno de ellos en esta biblioteca inmensa y gratuita en que los BookCrossers quisiéramos convertir el mundo, ya sabéis de dónde viene. Acogedlo como se merece.

6 comentarios:

Anónima de las 9:59 dijo...

Cuando hablábamos del destino de los libros yo mencionaba esto... ¿A qué es sugerente pensar en a dónde puede ir a parar un libro? ¿la cadena por la que ha pasado? ¿el momento en el que llega a la vida de uno con un mensaje apropiado justo para él?...

Es... sugerente.

Anónimo dijo...

El Bookcrossing va a ser el próximo latazo de Mercedes Milá. Lo leí no recuerdo dónde. Un programa sobre libros o algo así, presentado por MM, insistiendo en el bookcrossing.

Si se hizo pesada con el tabaco, nos espera una buena con los libros.

Ladynere dijo...

Anonymous, seguramente lo de Mercedes Mila lo habras leido en la pagina de Tele5, o en el foro de Bookcrossing, alli hay polemica, fundada.

Yo descubri el bookcrossing hara un año, y la verdad, es muy interesante... Puedes seguir la trayectoria de tu libro, e incluso puede volver a ti, quien sabe! Tambien, puedes liberar ese libro de tu biblioteca que coge polvo y no sabes que hacer, o ese que tanto te gusta, para que otra persona lo disfrute leyendo.

Ir a la caza de libros viajeros es entretenido, por lo menos.
Hace poco, una encuesta, y su resultado, el estudio de unos cuantos intelectuales, los que manejan la moda de la temporada, saco a la luz que la moda de este año va a ser... adivinen... la vuelta a la lectura.
Que es una forma de socializarse, de ser mas amable, de confiar mas en la gente, con lecturas al aire libre, quedadas, forum de literatura, etc...

Y el bookcrossing, para la gente que en su vida ha tocado un libro, es un buen comienzo, no?

sfer dijo...

También en castellano, en www.bookcrossing-spain.com.
Por si el inglés no es lo vuestro ;)

Anónimo dijo...

No, no, en una revista o diario. Supongo que habrá un montón de fanáticos de un minuto hasta que desaparezca el programa. Igual pasa cuando les da por cargar las tintas a favor o en contra de cualquier otro tema. A gente calladita y quieta se le va la vida, entonces, por una ballena o manifestándose por la patria unida sin matrimonios homosexuales. Tanto da. Cuando acaba el ruido, calladitos y quietos otra vez.

Anónimo dijo...

En lo que a mí respecta todavía no estoy preparado para deshacerme de ninguno de los ejemplares que forman mi biblioteca personal. Me temo que necesitaré realizar un proceso mental largo y presumo que doloroso antes de llevar a cabo semejante acto.