30 de septiembre de 2009
28 de septiembre de 2009
Bel y yo echamos a andar

Publicar un nuevo libro siempre es una sensación inigualable. Da lo mismo que estés acostumbrada a publicar porque lo haces a menudo: el olor a papel nuevo, el tacto de un libro que nadie ha abierto aún, són únicos. Cuando tu nombre aparece en la portada de una bella edición, se cumple un sueño muy importante que tuviste alguna vez.
Hoy es el día.
28 de septiembre. Hoy sale Bel. Amor más allá de la muerte (SM). Durante toda la semana voy a tener, por este motivo, bastante trabajo. La promoción es una dictadura a la que todo autor debe someterse. Debo reconocer que a mí me agota mucho eso de estar hablando de mí misma todo el tiempo, como si no hubiera mil cosas mejores de las que hablar.
Sin embargo, hay algo que lo justifica todo y que me tranquiliza en esta semana de vorágine: me encantan los encuentros con los lectores. Esta semana terminará con uno de ellos, al que me gustaría invitaros de todo corazón:
El próximo sábado 3 de octubre a las 18:30
En FNAC de Callao, en MADRID
Tendrá lugar la primera presentación de Bel
En FNAC de Callao, en MADRID
Tendrá lugar la primera presentación de Bel
Sé que en algunos blogs se están organizando "quedadas" para acercarse hasta allí, y me encanta. La editorial prepara alguna sorpresa, me consta.
Seguro que será una fiesta estupenda.
Bel y yo os lo agradecemos de antemano.
24 de septiembre de 2009
23 de septiembre de 2009
Quiosco
Hoy hablan de Bel en ABC:
http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=117124
Y los de El Mundo me llaman tótem:
http://aula.elmundo.es/noticia.cfm?idTipoPortada=3&general=1&idComunidad=&idPortada=457&idNoticia=10053
http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=117124
Y los de El Mundo me llaman tótem:
http://aula.elmundo.es/noticia.cfm?idTipoPortada=3&general=1&idComunidad=&idPortada=457&idNoticia=10053
20 de septiembre de 2009
30 de agosto de 2009
Otra entrevista
http://conozcoeselibro.blogspot.com/2009/08/entrevista-con-care-santos.html
¡Y se acabó agosto, yupiiiii!
¡Y se acabó agosto, yupiiiii!
29 de agosto de 2009
La clave de la literatura
Vivimos entre el recuerdo y la imaginación, entre fantasmas del pasado y fantasmas del futuro, reavivando peligros viejos e inventando amenazas nuevas, confundiendo realidad e irrealidad, es decir, hechos un lío.
José Antonio Marina, Anatomía del miedo (Anagrama, 2009)
José Antonio Marina, Anatomía del miedo (Anagrama, 2009)
27 de agosto de 2009
25 de agosto de 2009
Terror nocturno
Mi primer impulso es contestarle enseguida. Agradecérselo con sinceridad. Decirle que si un día soñé con ser escritora fue, precisamente, animada por la idea de que mis libros pudieran despertar en alguien las emociones que él acaba de describir. Sin embargo, me refreno. Leo de nuevo la última frase: "Sigue así". Una y otra vez.
Escribí esa novela hace 14 años. No he vuelto a releerla por miedo a no reconocerme en quien la tramó. Y también por pereza, lo confieso. ¿No habrá cosas interesantes que leer como para andar revisitándose a una misma, puaj? No tengo claro si he cambiado mucho. Escribo mejor, de eso estoy casi segura. En mis tramas de hoy ya no colean cabos sueltos (aquélla sí los tenía). Soy técnicamente mejor, pero ¿soy mejor escritora?
"Sigue así", escribió el lector ideal.
¿Sigue cómo? ¿He seguido de aquél modo, de alguno, de otro? ¿Había algún modo de seguir? ¿Se trocará en decepción el entusiasmo del lector viajero si lee algo de lo que he escrito últimamente? ¿Y si en realidad no me releo por culpa de aquel viejo terror, el de haber dado lo mejor de mí hace ya mucho tiempo?
¿Es terror lo que hace que en lugar de estar contestando a ese lector tan generoso, me halle aquí, a estas horas y con este calor, escribiendo sobre el pánico y la literatura?
24 de agosto de 2009
Un lunes de agosto
Necesitamos de la ficción durante toda nuestra vida. Cuando somos jóvenes, para descubrir y descifrar el mundo. Luego, para refugiarnos de lo que ya sabemos.
23 de agosto de 2009
14 de agosto de 2009
11 de agosto de 2009
24 de julio de 2009
Ah...

Ah, las laxas tardes de verano.
Disney Channel en la tele ("Venga una legión entera de calamares diábolicos", proclama un bicho verde con voz de pito ante la mirada fija de mis tres hijos).
Una pila de 5 libros que voy renovando (en la última: Arsuaga, Fred Vargas traducida por Blanca Riestra, Torgny Lindgren, Ultz Hubner y una antología recién hecha de relatos fantásticos españoles) para picotearlos sin orden ni concierto, hasta que uno me atrapa lo suficiente. Últimamente, me atrapan tanto todos que la pila se renueva poco y tarde. Pero es parte de la gracia...
Mi Moleskine número 5 (la actual) por si hay algo que anotar (siempre hay).
Una brisilla intrusa pero muy bienvenida.
El teléfono como si no tuviéramos.
El ordenador apagado desde hace varias horas.
Todos los horarios caídos de la agenda. El color crudo impoluto de los días es lo mejor de la agenda.
La nevera, llena.
Mi madre, de vacaciones.
Un futuro apetecible a la vuelta de la esquina: en un par de horas, los niños se acostarán, agotados, guapos, morenos, y la casa quedará en silencio.
El silencio es un lujo. Igual que la lentitud.
Entonces abro la nevera y me preparo algo. Vodka con naranja o leche fría, según me dé.
Y vuelvo con mis libros y mi cuaderno.
Empieza la fiesta.
Ah, las laxas noches de verano.
La imagen de hoy, de Cordelius en Flickr
19 de julio de 2009
El homínido que echó a correr

Los paleoantropólogos, que deben de tener mucho tiempo, discuten desde hace décadas cómo fue posible que un homínido comenzara de pronto a hablar. Y que no lo hiciera con un protolenguaje o eso que aún hoy se llama pidgin (es decir, la mínima expresión de un lenguaje) sólo útil para las funciones más básicas, sino con un complicado sistema que le permitiera incluso la abstracción y la memoria. El mismo homínido, conocido como Homo Ergaster, había sido ya capaz de grandes y sorprendentes logros. Levantarse sobre sus dos patas traseras, por ejemplo, y echar a correr. Hasta ese momento, otros homínidos se habían levantado sobre sus cuartos traseros (debió de serles muy útil, además) pero a ninguno se le había ocurrido correr así. La carrera bípeda trajo ciertos cambios. La caja torácica se estrechó y alargó, por ejemplo. La nuez de Adán bajó en su cuello porque se alargó la laringe. Las extremidades se hicieron más largas. El cerebro, más grande. Ergo, no es tan descabellado afirmaer que hablamos porque corrimos.
Gracias al alargamiento de la laringe el homínido que fuimos se volvió capaz de articular. De utilizar los centenares de músculos que intervienen en la producción de cada fonema. Lo pagó muy caro: dejó de ser capaz de tragar y respirar al mismo tiempo. Comenzó a morir por una causa inédita hasta ese momento: el atragantamiento al ingerir. Su cerebro comenzó a desarrollar las denominadas áreas del lenguaje. Se convirtió en lo que los neurólogos denominan hoy "el cerebro narrativo", portetoso logro de la evolución.
Le dan muchas vueltas los antropólogos a la cuestión de si el lenguaje nació cuando el cerebro fue capaz de imaginar o si el cerebro comenzó a imaginar gracias al uso del primer protolenguaje. Yo, osada, opino que el cerebro narrativo es la gallina y el lenguaje el huevo. Y lo digo porque en las cuevas de Lascaux, en Francia, pintadas por los descendientes casi directos de aquellos humanos que echaron a correr por la sabana -y de qué manera, porque llegaron hasta Francia-, no hay lenguaje pero hay narración. En una de las paredes más escondidas de la cueva hay una pintura única en su especie: una pintura narrativa del arte prehistórico. Representa a un bisonte herido atacando a un humano vestido de chamán. El bisonte embiste, tiene el lomo erizado y las tripas fuera por efecto de la herida que le ha provocado una lanza (la lleva clavada aún). El humano está cayendo, lleva una cabeza de pájaro en la testa y a su lado se ve una especie de báculo. Es un dibujo que cuenta una historia muy antigua, pero aún hoy es posible interpretarla de algún modo y sin saber nada de arte ni de cómo vivían los pintores de las cuevas.
Y es que nuestro cerebro necesita "contar". Buscar explicaciones, encontrar respuestas, ver el mundo como algo lógico, que seremos capaces de entender, si no de dominar. Nuestro cerebro es un iluso, sí, y también un optimista, con esa tendencia a ver siempre o bueno, pero gracias a sus ansias de historias, a su necesidad de comprenderlo todo, de redondear el círculo interminable, ha existido la Literatura desde que aquel primer homínido echó a correr por la sabana y no paró hasta imaginar La Odisea o El Quijote. No me digáis que no es estupendo.
La imagen de hoy: Ése es. "Puedes llamarme Ergui", le imagino decir.
13 de julio de 2009
Un fenómeno siciliano
Me contesta por correo electrónico, con suma diligencia, una señorita llamada Annalisa. Me informa de que tienen habitaciones disponibles y cuál es su precio y me dice que si deseo reservar una les cuente qué tipologia di camera e di fornirci deseo (lo segundo no lo entiendo bien, pero me dan ganas de decir que de fornirci, poco, porque iré sola, como siempre que me documento). También me pide que les facilite lo ante posible un número de tarjeta de crédito. Del horario o la cercanía de los Cappucini nada dice.
Consternada porque no ha respondido a la pregunta que más me importaba -al fin y al cabo lo de la tarjeta ya lo sabía- insisto, esta vez en inglés. No es la primera vez que en Italia utilizo el inglés como lingua franca ante la imposibilidad de comunicarme con alguien. Qué cosas. Le pregunto de nuevo si los Capuccini está cerca del hotel y si conoce el horario de apertura y le explico que una vez tenga esa información decidiré si reservo o no en el Posta.
Constato que Annalisa es, de natural, rápida. Me contesta enseguida, esta vez en inglés. Me dice que el convento que deseo visitar está abierto todos los días. También informa que no está lejos del hotel pero que es fácil llegar en transporte público.
Me decido por otro hotel más cercano a mi objectivo y comienzo pesquisas en otra parte. Olvido el Hotel Posta y su vestíbulo lleno de actores como Dario Fo.
Por la tarde, recibo otro correo del Posta. Esta vez lo firma Rossella, quien me llama "Segnor Albert". Parece contestar al primero de mis mensajes, el que escribí en español. Contesta en un español tan fluido como mi italiano. Me dice que si quiero reservar les facilite un número de tarjeta de crédito y me informa de que el Convento de los Capuchinos está muy cerca de su hotel.
Qué cosas. Ayer estaba lejos y hoy está cerca. Es un extraño fenómeno siciliano.
Contesto diciendo que ya he elegido otro hotel, pero que igualmente le agradezco la información.
El asunto parece zanjado, pero Rossella no piensa lo mismo. Vuelve a escribirme al cabo de un rato, informándome de nuevo de que el convento capuchino está cerca. Esta vez me llama "Segnor Santos", eso sí y me pide disculpas "por el mal correo".
Ay, el mal correo, de él somos víctimas todos, amiga Rosella. Cuánto me hubiera gustado conocerte y debatir sobre esto en persona.
Sin embargo, ya no es posible. La reserva ya está hecha en otra parte. El Hotel Posta, cuyas empleadas insisten a la par que se contradicen con calidez sinpar, tendrá que esperar. Es una lástima, sus contradicciones e imperfecciones comenzaban a envolverme en un aire de familiaridad encantador.
Del hotel donde al fin he reservado dice mi guía: "Un palacio espléndidamente rehabilitado y amueblado en pleno centro histórico. Si puede, vaya".
Los imperativos es lo que tienen. Iré.
La imagen de hoy es un fenómeno romano.
30 de junio de 2009
Primera noticia: llega Bel
http://www.elcultural.es/noticias/LETRAS/504600/Care_Santos_publica_Bel-_amor_mas_alla_de_la_muerte_la_primera_novela_con_su
Y el blog del asunto, by SM:
http://www.belamormasalladelamuerte.com/
Para terminar,en mi web también hay sorpresas varias.
www.caresantos.com
He aquí el despertar virtual, visitantes.
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24 de junio de 2009
Fin de temporada a lo grande
El día de San Antonio estuve firmando en la Feria del Libro de Madrid. Como cada año por estas fechas, tengo la impresión de haber estado en todas partes (y en cierto modo, ha sido así). Uno de los lugares donde más me gusta estar entre finales de mayo y mediados de junio es la Feria del Libro de Madrid. Desde que iba en calidad de lectora entusiasta, siempre bien acompañada (la primera vez fui con mi amigo Óscar Esquivias), no he faltado casi ningún año. Y si he faltado ha sido porque me estaba muriendo de algo que finalmente se curó (por fortuna). Así que el año que no me veáis en Madrid durante la Feria del Libro, lamentadlo (los amigos) o alegraos (los enemigos) porque significará que estoy fatal y esta vez no me recupero.Bueno, a lo que íbamos. Estuve en la Feria del Libro. La primera tarde, participé en una mesa redonda muy sesuda sobre derechos digitales. Ah, qué gran asunto. Habría que organizar algún congreso, encuentro o ejercicio espiritual para que quienes saben más de ello nos lo cuenten bien. Es EL GRAN ASUNTO. Todo el mundo habla de qué vamos a hacer cuando el libro digital nos invada y nos expolie, cuando los piratas (algunos dicen "los ladrones") campen a sus anchas por la red y, por extensión, por nuestras cosas. En fin. Un dia de estos hablaremos de ello, que yo soy de la parte de la población que está (y mucho) interesada en el particular.
Pero hoy quiero hablar de cosas agradables. Mi segunda cita con la Feria del Libro fue para firmar. Ni más ni menos que tres horas, en la caseta de Editorial SM, un sábado muy caluroso que además era el último. Fue fantástico. Me llevé los rotuladores para hacer dibujitos a mis pequeños lectores. Firmé mucho, conocí a algunos lectores estupendos y charlé con algunos padres y madres igualmente fantásticos. También observé, en silencio, refugiándome en las sombras como un amante de Bécquer.
Vi padres y madres que compraban los libros que querían ellos y no sus hijos. Una madre, por ejemplo, estaba empeñada en llevarse un libro de animales a pesar de que su hijo quería uno de egipcios. "Nos gustan los animales", pluralizaba la buena mujer, ante la mirada desolada del pequeño. Cuando vio, pagó y venció, tuvo el morro de interpelar a su hijo (que me miraba con ojos compungidos) y exigirle un beso: "Después de lo bien que lo hemos hecho contigo, papá y yo nos lo merecemos, ¿no?", le preguntó. El niño lanzó un tímido "no" que (creo) sólo escuché yo. Miraba la portada de mi libro (Se vende mamá)como comprendiendo. Yo también le comprendía a él. Me daban ganas de decirle: "Véndela, chaval. Seguro que si encuentras a uno a quien le gusten los libros de animales, te la compra seguro".
También vi padres que engañan a sus hijos. Sí, sí, y sólo para ahorrarse 15 euros. Ejemplo real. Un niño ve un libro titulado Star Wars.
-Cómpramelo, papá -le dice al padre.
El padre echa al libro un vistazo esquinado.
-No, que está en inglés -contesta.
El niño, valiente, se acerca a la caseta y pregunta:
-¿Ese libro está en inglés?
Contesta alguien con propiedad:
-No. Está en castellano.
El padre dirige una mirada asesina a quien ha contestado y se lleva al niño casi a rastras.
También están los que ante la petición entusiasta de su hijo (que tal vez quiere un libro de Spiderman, por ejemplo, precioso por cierto) le contesta: "No, que ese es de mirar y no de leer". Y se queda tan ancho.
Claro que también observé el comportamiento contrario. El niño o niña apenas manifestaba interés por un tútulo y el padre o madre ya estaba sacando el monedero. Me temo que me identifico con este tipo de conductas. Supongo que a veces a los padres se nos nota demasiado el superlativo interés que tenemos en que lean, aunque itentemos disimular para no parecer sospechosos. Al final, estoy muy de acuerdo en que lo mejor es la indiferencia. Lo que hay que ponderar insistentemente termina por resultar sospechoso. Lo mejor es dar por sentado que los libros son estupendos. Como los macarrones con tomate, la cocacola, las puestas de sol, los parques de atracciones y todas esas cosas tan maravillosas que no necesitan que nadie las alabe todo el tiempo para que nos den ganas de probarlas.
Al final, la Feria del Libro fue lo mejor del mes, como siempre. Un final de temporada digno de un curso fabuloso, del que espero ir contando perlas en este lugar.
La foto: del día en cuestión, y según lo dicho. Creo que se me ve satisfeha.
La tomó Juan Miguel Sánchez Vigil
30 de mayo de 2009
Primer baño de la temporada
La grandeza del mar está hecha para el corazón sin límites de los niños.
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