Dedicar parte de la tarde a enseñar a mi hijo a volar.
29 de mayo de 2007
28 de mayo de 2007
Cocina-ficción
Si no me ganara la vida encadenando palabras, pondría un restaurante. En la carta, modelo "cinco continentes", no podría faltar el sushi, pero tampoco un buen rossejat al estilo de la Costa Brava —esto es, con su picada y su alioli—. Habría cous-cous pero también salmorejo —a la cordobesa: con virutas de jamón de jabugo y huevo duro—. En la carta de postres, mucho chocolate en infinidad de texturas diferentes, pero también canela, menta, té verde, fruta fresca y miel. Una mixtura del Oriente que llega con el mundo árabe que fuimos y el toque mediterráneo de lo que somos y no queremos evitar.
Cocinar me gusta tanto, me digo a menudo, porque se parece mucho a escribir. El lugar donde más horas he pasado en mi vida después del ordenador, han sido, sin duda, los fogones. Me gusta encontrar similitudes entre el proceso que da lugar a una buena fideuá y el que te hace escribir una buena novela. En ambos casos hay que cuidar las materias primas, invertir muchas horas y mucho cariño, ser original (pero sin pasarse) y seguir ciertas reglas (pocas, importantes, que hay que saber cuándo saltarse). El tiempo te hace más habilidosa en ambos casos. Y ambos inspiran terror la primera vez: la pantalla en blanco es en eso similar a la cazuela vacía. El buen aceite es como los adjetivos: mejor poco que mucho, mejor de textura única, mejor en frío que en caliente. No pretendas aprender a cocinar sin recetario ni a escribir sin guión, pues seria como conjurar un fracaso seguro. Y a medida que pasa el tiempo, después de muchas fideuás y algunas novelas, ya puedes permitirte ciertas licencias: calcular a ojo la cantidad de tensión que le falta a una historia o dejar de pesar los ingredientes con precisión de boticario. Y he aquí una regla de oro: confiar los resultados a la cocción lenta de dos elementos imprescindibles que crecen con los años: talento y oficio.
Dos afortunadas encrucijadas, para acabar: qué placer da escribir sobre recetas y cocineros. Cómo se nos nota en lo que escribimos a quienes nos gusta la cocina. Nuestros personajes se sientan a la mesa no por hablar, como es costumbre, sino a comer, y nosotros nos regodeamos en la descripción de cada plato y cada guarnición. Y, por contra, cuántas descripciones, cuantas escenas clave, asesinatos, desenlaces, intrigas, personajes, finales y principios pueden tramarse mientras en la cocina se cumplen los tiempos de cocción o se ven sofreír a fuego lento las viandas.
Advertencia: la próxima vez que hablemos de cocina o de literatura, le tocará el turno a las sopas.
25 de mayo de 2007
Ekki: dos bocetos


German Tejerina y Daniel Muñoz tienen el poder de hacer corpóreo lo que existe sólo en la imaginación.
Si queréis saber más de su trabajo, podéis visitar la web de Bronco Illustration, su estudio.
Hoy, navegantes, tengo el placer de presentaros un verdero prodigio: Ekki, un hijo a tres bandas (Germán, Daniel y yo misma).
Es uno de los protagonistas de mi serie infantil Arcanus, que existirá —también a tres bandas— en editorial Destino a partir de septiembre.
En estos días colgaré las maravillosas portadas. Veréis como os dan ganas de volver a tener 10 años.
24 de mayo de 2007
23 de mayo de 2007
22 de mayo de 2007
Fe de erratas
Lo siento, Anónima a las 9:59, cometí un tremendo error y le atribuí la autoría de tus genialidades a Anjana (quien también tiene las suyas, por cierto).
Lo he arreglado. Un poco tarde, es verdad, por lo que te pido disculpas en abierto y con toda sinceridad, Anónima.
¡Soy tan despistada! Algún día escribiré algo aquí sobre las cosas que he liado por culpa de mi despiste y os echaréis a temblar, seguro.
Lo he arreglado. Un poco tarde, es verdad, por lo que te pido disculpas en abierto y con toda sinceridad, Anónima.
¡Soy tan despistada! Algún día escribiré algo aquí sobre las cosas que he liado por culpa de mi despiste y os echaréis a temblar, seguro.
21 de mayo de 2007
De Anónima a las 9:59: Salpicón de curiosidades
0.- Una frase que me encanta: "El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo". 1.- Ahora que estás investigando sobre romanos: ¿Sabes cuál fue el último jeroglífico egipcio escrito?... Está en el templo de Filas (o Filae) en Egipto. Sabemos que es el último porque está datado (394 dC). ¿Qué pone? ¿quién lo hizo? ¿qué sentía cuándo lo grababa el que lo escribió?... Ahí queda tu imaginación para llenar los huecos. A modo complementario habría que comentar que hasta el siglo VI hubo sacerdotes que sabían leer jeroglíficos (no escribirlos; sólo leerlos).
2.- En el mismo templo, ahí, a la vista de todos, está grabado un pasaje que curiosamente es el mismo que también aparece en la piedra Rosetta (en versión bilingüe: en griego y en forma de jeroglíficos). Conclusión: Cualquiera que se hubiese fijado hubiese podido traducirlo antes de Champollion. Yo me pregunto ¿y quién nos dice que nadie lo hizo?... Y si lo hizo... ¿para qué usó sus conocimientos?...
3.- En el Museo de El Cairo (entrando a la derecha, al final del todo, antes de subir la escalera, de nuevo a la derecha), hay una vitrina con ¡¡un coche de juguete!! Nada de "parece un coche". Es un coche, con cuatro ruedas que giran, pintadito de blanco con algún adornito rojizo (su diseño se asemeja a uno de carreras de los años 40 o así). Por el tamaño yo diría que es un juguete de un niño. Subido en el coche parece (aquí sí que ya "parece") que hay un animal. ¿Era un vehículo a tracción animal? (¿el animal pedaleaba y se movía el coche?)... El dichoso coche está en una vitrina como todas las del museo: de madera, propia de los años 20. Cerrada tan sólo por una tapa de cristal unida a la base por un candado vulgaris y un sello de alambre. Vaya, que si te lo llevas sólo has de abrir el candado o romperlo con algo contundente. El sello de alambre roto demostrará que en efecto lo has robado (el sello no impide robarlo, sólo demuestra que nadie ha abierto la vitrina)... ¡Pero no hay más alarmas ni sistemas antirobo! Sólo está el candadito y el alambre. Lo que sí hay son cámaras de seguridad (¿funcionan tan mal como todo lo demás en Egipto?...). Bueno, quiero decir con esto de los robos, que si un viajero del tiempo quisiera recuperar su coche, lo tendría fácil. Pero, eso no es todo. En la vitrina el coche tiene un papelito con un número, por lo que parece que está catalogado. PERO no aparece en el catálogo oficial del museo.
Ahí queda eso en plan "egipcio".
Otros temas:
A.- Una curiosidad absurda:
El diámetro de la Tierra es de 40.000 km (aprox.). Supón que hacemos una cinta y la colocamos sobre la superficie del diámetro de la Tierra (nos pasamos por el forro las dificultades que conllevaría subir montañas y que flotase sobre el mar, es un simple pasatiempo intelectual). La cinta, obviamente tendrá 40.000 km. Ahora viene lo bueno: ¿qué pasaría si ponemos un metro más a la cinta? ¡un solo metro! Si colocamos esa cinta de nuevo sobre el diámetro de la Tierra, ¿cómo de alejada quedará ahora de la superficie?... ¿qué crees tú?...
Bueno yo así, a ojo, calculo que un metro no debe afectar mucho, porque un metro entre 40.000 km no significa demasiado...
Pues, pásmate, poniendo un solo metro, la cinta se aleja del diámetro de la superficie terrestre ¡¡15 centímetros!!
Si te interesa la razón matemática calculada con todo detalle dímelo y me molestaré en pensar algo más. Pero como soy de letras y mi cerebro va cómo va, digamos que en sus momento sólo se quedó con la idea de que se debe al número pi (3,1416...etc...) porque el radio y el diámetro están relacionados por este número fijo que no varía.
18 de mayo de 2007
Convocatoria
17 de mayo de 2007
Un dragón en casa
16 de mayo de 2007
15 de mayo de 2007
Una entrevista llena de inexactitudes, pero entrevista al fin y al cabo
http://www.deia.com/es/impresa/2007/05/15/bizkaia/kultura/364826.php
De Gregorio Verdugo: un poema (con lejano eco a paso del tiempo)
Manso desgranar de momentos lluvia que llora olvidada
solitaria la calle
hueca la cama
de ausencias largas
el hombre cabalga a lomos
de jamelgos viejos
aguarda la sentencia
la condena de los tiempos
el hombre envejecido
surcos desconocidos
atraviesan su frente
y la preñan de desconcierto
no hay preguntas
ni repuestas
sólo espera
y desasosiego
http://territoritocervantes.blogspot.com
http://poemasdelenves.blogspot.com
14 de mayo de 2007
De Ángeles Escudero: Microcuento zoológico
La veterinaria de guardia la dejó hablar sin interrumpirla. Ella intentó hacerle un resumen exhaustivo de los cambios que había notado en su mascota. Cómo dejó de dormir enroscada a los pies de su cama; su languidez y el cambio en su color. Le contó que hacía unos meses que había dejado de comer; y le narró desolada, y con todo lujo de detalles, cómo rechazaba todo alimento.-¡No lo entiendo! –se quejaba-. Antes se acurrucaba sobre la colcha en círculos perfectos sobre sí misma.
La veterinaria siguió escuchándola mientras miraba de reojo a la serpiente pitón que tenía frente a sí en la camilla.
-Además, ahora se empeña en dormir extendida a todo lo largo de la cama, junto a mí. ¿Cree usted que es grave, doctora? La he criado desde que era poco más grande que una lagartija, y estoy dispuesta a correr con los gastos de cualquier tratamiento que necesite –manifestó con determinación.
-A tu serpiente no le pasa nada. No está enferma. No es por ella por quien debes preocuparte. Duerme extendida porque te está midiendo cada noche, y no come nada desde hace dos meses porque está preparando su organismo para poder digerirte una vez te haya tragado entera.
11 de mayo de 2007
Aforismos para la vida, según Antoni Bolinches
-La persona no es esclava de su destino, sino de su conducta
-El deseo que se consuma también se consume
-Las personas geniales rara vez son ejemplares
-No confundas lo que vales con lo que cobras
-Quien no vive para algo tiene que vivir para alguien
-La felicidad depende de cómo vivimos las cosas más que de las cosas que vivimos
De Conversaciones sobre la felicidad, de Francesc Miralles (Alienta, 2007)
-El deseo que se consuma también se consume
-Las personas geniales rara vez son ejemplares
-No confundas lo que vales con lo que cobras
-Quien no vive para algo tiene que vivir para alguien
-La felicidad depende de cómo vivimos las cosas más que de las cosas que vivimos
De Conversaciones sobre la felicidad, de Francesc Miralles (Alienta, 2007)
10 de mayo de 2007
9 de mayo de 2007
Rojo sobre negro

ANROART EDICIONES PRESENTA EL LIBRO ‘ROJO SOBRE NEGRO’
17 relatos criminales es una obra colectiva coordinada por Eduvigis Hernández, Macarena N. Cáceres y Berbel, en la que participan: Alexis Ravelo, Macarena Nieves Cáceres, Luís León Barreto, Aitor Guezuraga, Marisol Llano Azcárate, Ángeles Jurado, Elisa Rodríguez Court, Eduvigis Hernández Cabrera, Alicia Llarena, Daniela Martín Hidalgo, Dolores Campos-Herrero, Care Santos, Félix Hormiga, Antonio Lozano, José Luís Correa, Berbel y Santiago Gil. Con prólogo de Jesús Palacios. Rojo sobre Negro es el fruto de una pasión compartida por un grupo de escritores que con nocturnidad y sin duda con bastante alevosía, expresa una voluntad común a través de la narrativa breve. Experiencias anteriores (Reincidencias, Ínsulas Encantadas) -desde el año 2000- demostraron que era posible e incluso estimulante llevar a cabo la materialización de un libro con la aportación singular de cada cual ante la sugerencia de una palabra, una idea o un género.
8 de mayo de 2007
Juguemos: Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo según nosotros
Las pirámides de Egipto, la estatua de Zeus en Olimpia, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Coloso de Rodas, el Faro de Alejandría, el Templo de Artemisa en Éfeso y el Mausoleo de Halicarnaso. Éstas eran las siete maravillas del mundo antiguo, de las cuales sólo sobreviven las pirámides de Egipto.De aquí que el multimillonario suizo Bernhard Weber haya tenido la idea de establecer de nuevo la nómina de las siete maravillas del mundo, con la finalidad de ayudar a su conservación. Creó en 2001 la Fundación de las Nuevas Siete Maravillas (www.new7wonders.com), que el próximo 7 de julio -San Fermín, por ende- dará a conocer los resultados de la votación popular -por Internet, claro- a escala mundial.
Estos son los 21 lugares candidatos, por si os animáis a votar. Y ojo, porque hay una marvilla española: la Alhambra de Granada.
Europa:
-Acrópolis, Atenas
-Plaza Roja, Moscú
-Alhambra, Granada
-Coliseo, Roma
-Torre Eiffel, París
-Castillo de Neuschwanstein, Schwangau (Alemania)
-Stonehenge, Amesbury (Reino Unido)
Asia:
-Taj Majal, Agra (India)
-Templo Angkor, Camboya
-Gran Muralla, China
-Iglesia de Santa Sofía, Estambul
-Conjunto de templos Kiyomizu, Kyoto
-Petra, Jordania
América
-Pirámide de Chichén Itzá, Yocatán (México)
-Ciudad de Macchu Picchu, Perú
-Estatuas de la Isla de Pascua, Chile
-Cristo Redentor, Río de Janeiro, Brasil
-Estatua de la Libertad, Nueva York, USA
África
-Pirámides de Giza, Egipto
-Tombuctú, malí
Oceanía
-Ópera de Sidney, Australia
Este es el juego que os propongo: ¿Elegimos aquí nuestras particulares 7 maravillas?
Os propongo que votéis las 7 que, según vuestro criterio, merecerían tal distinción. Y también, si tenéis ganas, aquella que jamás incluiríais en la lista. Aventuro la mía: la Estatua de la Libertad. ¿Qué hace ahí esa señora?
Si preferís hacerlo sin ser vistos, pongo a vuestra disposición el siguiente correo electrónico:
elaprendizajedelasoledad@yahoo.esHabrá primera y segunda rondas. Animaos. Y elegid bien, navegantes. En menos de 15 días tendremos las Siete maravillosas Maravillas de este sitio.
Y para votar -oficialmente- por la candidatura de Granada (yo ya lo he hecho):
-www.new7wonders.com
-mandando un sms al número 5030 con la clave "Alhambra"
-al teléfono 905 04 05 68
7 de mayo de 2007
Nomadismo literario (3): Murcia. Lo que inspira El Corte Inglés
El viernes pasado, después de una sesión de firmas tranquila -jalonada de varios hijos de todas las edades en busca de un regalo para su progenitora en el día de la madre, que fue ayer-, el responsable de librería de El Corte Inglés de Murcia nos entregó a Nativel y a mí el libro de firmas de la casa para que estampáramos en él nuestra impronta. Lo hicimos, tan dóciles y avenidas como estamos en todo desde el 12 de abril pasado y hasta, por lo menos, el 16 de junio próximo. Después de firmar, con nuestros respectivos parabienes para el centro comercial y sus representantes, nos entretuvimos en leer las firmas de quienes nos precedieron y en leer las palabras con las que acompañaron sus rubricas.
Los había muy escuetos, casi insulsos, como Juan José Millás, que apenas añadía un breve "con afecto" a su firma. También los había muy generosos, como Francisco Ibáñez, que en las dos ocasiones dibujó a un Mortadelo (uno de ellas en pañales y con chupete), con "bocadillo" incluido. En el primero decía:
Como MacArthur, dije volveré, y he vuelto.
Lo más interesante fue que el libro, un volumen muy grueso, comenzaba en 1974. Las primeras firmas no eran legibles y no había ninguna anotación que aclarara a quienes pertenecían, como sí las había más adelante, de modo que aunque intenté recabar el dato pensando en vosotros, navegantes de este lugar, no me fue posible.
Una de las que primero permitían identificar al firmante correspondía a José María Gironella, estampada el 5 de diciembre de 1974, y en la que el autor dedicaba palabras de elogio a El Corte Inglés, al que llamaba "una familia disfrazada de comercio".
De la misma época las había de Santiago Carrillo, Vizcaíno Casas (dos), Juan Benet -"el único día en que he estado en El Corte Inglés y no he sacado la tarjeta", leí-, Vázquez Figueroa. Las de Vizcaíno Casas eran de las mejores: una caricatura de perfil hecha por él mismo y este cuarteto:
Como enseguida tú ves
es este un muchacho fino
que se llama Vizcaíno
y firma en El Corte Inglés
Llevaba fecha de noviembre de 1978, un periodo que coincide con lo más alto de su éxito (y lo más sonado de sus firmas, que aún son recordadas con añoranza por los más veteranos de los grandes almacenes).
El libro continuaba, a través de Cristóbal Zaragoza, Vallejo-Nájera, Forges -una de sus populares cabezas coronada por un libro abierto-, Gutiérrez Mellado, Néstor Luján -"el Corte Inglés de Barcelona es como mi casa", decía-... y así hasta, poco a poco, irse poniendo contemporáneo: Sánchez Dragó, a modo de nexo temporal (u hombre atemporal) aparece por lo menos una docena de veces. En ocasiones, demostrando un espíritu más bien romántico: "la ciudad que más conserva el alma de nardo del árabe español", dice en una ocasión, en referencia a Murcia. Luego, casi bromea por su insistencia: "Al Corte Inglés, por enésima vez...".
Espido Freire, Juan Manuel de Prada, Fernando Schwartz, Ángeles Caso... Pensaba yo que la deuda de gratitud que la literatura española tiene con El Corte Inglés se ve en ese libro más que en ninguna otra parte.
Pero la mejor dedicatoria, sin duda, la más memorable de todas, la que deja huella y he dejado para el final a propósito con el fin de deleitaros, navegantes, ya que tenéis la paciencia de leerme, es la primera de las dos de Matile Asensi. Corresponde al 28 de octubre de 2000. Tal vez con la precipitación del momento, quién sabe si entre firma y firma de un ejemplar de "El salón de ámbar", Asensi traza una letra capitular grande como un tábano, firme y rubicunda, que de ningún modo pasará inadvertida a cualquier curioso que, como yo, tenga ocasión de leerla. Aunque para quedarse boquiabierto no es necesario pasar del inicio. Bastan las seis primeras palabras:
A sido una tarde francamente grata...
Sugerencia: tal vez, en lugar de otro detalle de cortesía, El Corte Inglés debería comenzar a regalar a los autores que firman en su departamento de librería una ortografía de la lengua castellana. En ese caso, la deuda de la literatura española con la enorme cadena comercial ya sería impagable.
Post-scriptum: Lástima no haber tomado ninguna foto. De todos modos, no creo que le importe al responsable de librería de El Corte Inglés de Murcia mostrar el tesoro del libro a quien necesite verlo para creerlo.
4 de mayo de 2007
3 de mayo de 2007
2 de mayo de 2007
30 de abril de 2007
Nomadismo literario (1): Bilbao

Estos días, soy nómada. Estoy de gira. El Premio Primavera's Tour 2007, del que soy finalista. La ganadora es Nativel Preciado (Camino de Hierro, su novela). Ayuntadas en la hermandad perfecta -es decir, la que ninguna de las dos podemos romper- recorremos España. La primera plaza fue Bilbao, una ciudad que me parece más hermosa cada vez que la visito.
Para prepararme psicológicamente para lo que se avecinaba, comencé el día hurgando en los anaqueles de la atiborrada Librería Universitaria, cercana al Hotel Ercilla, donde me alojaba. Estando metida en los angostos pasillos, escuché llegar a un comercial que saludaba efusivamente a la librera.
—Hoy están aquí los de Espasa —le oí decir.
—¿Ah sí? ¿Las premiadas también?
—¡Claro! ¡Las premiadas sobre todo! —repuso él, antes de desgranar nuestra agenda de compromisos: entrevistas, comida, firmas en El Corte Inglés...
—He agotado el finalista —dijo la librera en ese instante—, ¿no tienes más?
El comercial anotó revisar si había más ejemplares de mi libro. Lo medité un segundo, pero decidí conservar el anonimato y continuar hurgando entre los libros, en busca de títulos esquivos (que allí mismo dejaron de serlo). No se me ocurrió nada que decir que no sonara idiota.
El día estuvo lleno de conversaciones (algunas muy inteligentes) y de compromisos. Em ETB nos sacaron las fotos que adornan estas líneas. En una se ve el plató tal y como es. En la otra, tal y como sale en la tele. Este efecto óptico con profundidad y arquitectura exuberante tiene algo de paradoja de ciertos aspectos del mundo literario: no hay nada, pero cualquiera percibe algo grande y sólido.
Lo digo a menudo, pero no me importa repetirlo aquí y ahora: Odio la televisión. Voy logrando parecer natural a fuerza de acostumbrarme a ella, pero es un medio en el que nunca me siento cómoda. Los focos, los presentadores con prisas, las sesiones de maquillaje... todo eso me da ganas de salir huyendo mientras grito, a todo pulmón: ¡Dejadme ir a escribir a mi casaaaaaa!
Llovía en Bilbao.
La última escala del largo día fue en otra televisión donde un presentador acelerado y sin guión nos preguntó qué nos gustaría que nos preguntara.
—Si tú fueras yo, ¿qué te preguntarías en este momento? —soltó (y se quedó tan ancho).
Pensé que yo me preguntaría:
—¿Cuántos más cómo tú van a jalonar este largo camino, de ahora al 15 de junio, de Bilbao a León pasando por Gijón, Las Palmas, Tenerife, Valencia, Málaga, Sevilla...?
Porque a la próxima tal vez no logro contenerme.
Ya no espero que ciertos periodistas hayan leído los libros. No espero que hayan mirado el dossier de prensa, o que se hayan tomado la molestia de buscar información en Internet. Ni siquiera que pronuncen mi nombre sin un solo error. Tan sólo espero que redacten una o dos preguntas con las que romper el hielo y empezar. Sólo eso.
Ay... No os canséis de este nomadismo mío, navegantes. Seguiré informando. Sois la única válvula de escape.
27 de abril de 2007
Los 4 puntos de Laura (o Miwok)
1) Un lugar para perderte y disfrutar:

Praga.
2)Una buena canción...
http://www.youtube.com/watch?v=LS0BAPiCs1E
3) Algo tierno...

4) y una petición...
tienes que decirme dónde estarás en Sant Jordi, voy a Barcelona y tengo ganas de volver a verte.
RESPUESTA: Nos vimos en Sant Jordi, navegantes. Lo de Miwok y yo ese día ya es como una tradición (de las buenas). Con firmas y fotos y todo. Por cierto: ahora pido yo: mándame una de las fotos y la cuelgo aquí. Y sigue viniendo a verme el año que viene, y el próximo y el próximo. Sant Jordi sin ti no sería lo mismo.

Praga.
2)Una buena canción...
http://www.youtube.com/watch?v=LS0BAPiCs1E
3) Algo tierno...

4) y una petición...
tienes que decirme dónde estarás en Sant Jordi, voy a Barcelona y tengo ganas de volver a verte.
RESPUESTA: Nos vimos en Sant Jordi, navegantes. Lo de Miwok y yo ese día ya es como una tradición (de las buenas). Con firmas y fotos y todo. Por cierto: ahora pido yo: mándame una de las fotos y la cuelgo aquí. Y sigue viniendo a verme el año que viene, y el próximo y el próximo. Sant Jordi sin ti no sería lo mismo.
26 de abril de 2007
De Luis Vea: Ataraxia
Hay fuego tras el horizonte
y el péndulo de la mecedora
no deja de moverse
en el porche de la guerra,
agitado por la calma de un anciano.
Las balas recorren el firmamento
como malditos mosquitos de verano
expeliendo el veneno del odio.
Un soldado de dientes mellados
sonríe a cámara con el fusil en ristre
y una uve contagiosa.
¡Ar!
Maldito rambo de ojos desbordados
que más allá de Texas sólo viste desierto,
oculto tras la vestimenta de la guerra
escupes tabaco y rabia por América.
Pronto el horizonte se aniquila y balancea
y el anciano desde el suelo
contempla el miembro desprendido
mientras una voluta de humo y saliva
se desplaza desde la boca del soldado.
Que Dios bendiga a América
o mejor, que Dios nos salve a todos de ella.
De Hachazo de metrónomo.
Publicado en la revista Azahar, n.62, diciembre 2006
www.luisveagarcia.blogia.com
y el péndulo de la mecedora
no deja de moverse
en el porche de la guerra,
agitado por la calma de un anciano.
Las balas recorren el firmamento
como malditos mosquitos de verano
expeliendo el veneno del odio.
Un soldado de dientes mellados
sonríe a cámara con el fusil en ristre
y una uve contagiosa.
¡Ar!
Maldito rambo de ojos desbordados
que más allá de Texas sólo viste desierto,
oculto tras la vestimenta de la guerra
escupes tabaco y rabia por América.
Pronto el horizonte se aniquila y balancea
y el anciano desde el suelo
contempla el miembro desprendido
mientras una voluta de humo y saliva
se desplaza desde la boca del soldado.
Que Dios bendiga a América
o mejor, que Dios nos salve a todos de ella.
De Hachazo de metrónomo.
Publicado en la revista Azahar, n.62, diciembre 2006
www.luisveagarcia.blogia.com
25 de abril de 2007
Convocatoria: Bilbao
24 de abril de 2007
Cien monos (cuento para la ocasión), de César Mallorquí
Dicen que si cien monos se sentaran frente a cien máquinas de escribir y pasaran una eternidad pulsando aleatoriamente los teclados, al final, por puro azar, alguno de ellos acabaría redactando El Quijote. Con el objeto de comprobar la veracidad de tal aserto, el emir Zayed ibn Abdullah, soberano de Uqbar, mandó traer cien simios de lejanas selvas y los encerró en la sala de recepciones de su palacio, donde previamente había ordenado instalar cien procesadores de textos. Luego, tras asegurarse de que los monos se entregaban con entusiasmo a la tarea de impactar alocadamente sus zarpas contra las teclas, Abdullah se retiró al serrallo y, en compañía de sus seiscientas dieciséis esposas, aguardó los resultados del experimento.Como era de esperar, ninguno de los monos redactó El Quijote. El primero en concluir -un robusto gorila de lomo plateado- escribió el Tristram Shandy de Sterne. El segundo, un chimpancé de rojiza pelambrera, puso punto final a una versión anotada de Alicia en el País de las Maravillas. Los siguientes treinta y seis simios redactaron por orden alfabético todas las obras dramáticas atribuidas a William Shakespeare. El mono trigésimo noveno concluyó Cien años de soledad y el que hacía número cuarenta La divina comedia. Los cuatro siguientes primates escribieron correlativamente El Ulises, Lolita y los dos primeros tomos de En busca del tiempo perdido, e incluso se dio el inusitado caso de un pequeño tití que, desdeñando el teclado y habiéndose hecho, quién sabe cómo, con una estilográfica Montblanc, redactó a mano y con pulcra caligrafía El jardín perfumado de Nefzawi.
Ésa fue la gota que colmó el vaso. Abdullah alzó una ceja con hastío, dejó de examinar los textos y abandonó la sala de regreso al serrallo, no sin antes ordenarle a sus guardias que sacrificaran a los cien monos y quemaran los manuscritos que estos habían redactado. Luego, el emir pareció olvidarse por completo del asunto, aunque muchos años después, cuando siendo ya anciano decidió redactar sus memorias, dedicó un par de líneas a aquel fallido experimento, limitándose, en cualquier caso, a señalar las conclusiones obtenidas. A saber: escribir es más fácil de lo que parece y los monos son muy poco originales.
23 de abril de 2007
¡Feliz día del libro, navegantes!

Mi programa (barcelonés) para hoy:
Por la mañana:
De 11 a 12: Corte Inglés, Plaza Catalunya
De 12 a 13: Libreria Catalonia, (frente al Corte Inglés de pl. Catalunya)
De 13 a 14: Casa del Llibre de Passeig de Gràcia
Por la tarde:
De 17 a 18: Corte Inglés, Avda. Diagonal
De 18 a 19: Fnac, L'Illa
De 19 a 20: Corte Inglés, pl. Francesc Macià
Para almas ortográficamente sensibles: Nótese que hoy me he tomado el tiempo y la molestia de abrir en vuestro honor las exclamaciones.
20 de abril de 2007
19 de abril de 2007
Convocatoria: Burgos
SE BUSCA LECTOR INTELIGENTE QUE SE DEJE EMOCIONAR
O LA BUSQUEDA DEL INTERLOCUTOR)
por Care Santos.
Sala Polisón del Teatro Principal, 20:15 horas
Paseo del Espolón s/n
Nota al pie: los árboles de ramas entrelazadas del paseo del espolón son como un pasadizo de cuento de hadas. Una de las razones por las que me gusta Burgos.
La otra es Óscar Esquivias.
O LA BUSQUEDA DEL INTERLOCUTOR)
por Care Santos.
Sala Polisón del Teatro Principal, 20:15 horas
Paseo del Espolón s/n
Nota al pie: los árboles de ramas entrelazadas del paseo del espolón son como un pasadizo de cuento de hadas. Una de las razones por las que me gusta Burgos.
La otra es Óscar Esquivias.
18 de abril de 2007
17 de abril de 2007
De Elena Medel: Animal de compañía (microcuento)
Al menos lo intentamos, mastica. Rompimos el lunes; hoy almorzamos en un parque cercano a su oficina. Ensalada para mí, siempre a dieta, y filetes empanados que tranquilicen su apetito asesino. Ni yo quería hijos ni tú a mi perro, y se entrega a la mostaza, ojo por ojo, diente por diente. ¿Ya está todo en casa de tus padres? Asiento. Oye, qué rico esto. Mentón de norte a sur, y sonrío imaginando cómo busca a Trueno en la cocina, en la terraza, en el aparcamiento, en parques y avenidas, creyendo —iluso— lo de la correa rota y el trote imparable, mientras mi ex digiere los restos de su mejor amigo.
16 de abril de 2007
14 de abril de 2007
Convocatoria

Razones para coleccionar libros dedicados:
1) Descifrar dedicatorias es un juego recomendable para tardes de aburrimiento (¡qué letra tienen algunos, por dios!).
2) Pueden enseñarse a las visitas en las sobremesas, añadiendo algo de cosecha propia a las palabras de unos y otros.
3) Se puede esperar a que muera el autor para vender el libro por 30 veces su precio.
EL PROXIMO MARTES, DIA 27, DE 19 A 20 HORAS, FIRMARÉ EJEMPLARES DE "LA MUERTE DE VENUS" EN EL CORTE INGLÉS DE PORTAL DE L'ÀNGEL, EN BARCELONA.
(A todos los que vengáis con el libro prometo:
1) Forzar una caligrafía ligeramente jeroglífica.
2) Escribir una dedicatoria deliciosamente ambigua, que dé lugar a interpretaciones diversas.
3) Morirme, en un plazo de como mínimo 25 y como máximo 45 años.
13 de abril de 2007
De Óscar Esquivias: microcuento
La plancha es el transatlántico de las telas, siempre con sus calderas prendidas y humeantes, dispuesta a surcar las olas de algodón y lino con elegancia y recta derrota. Todas las planchadoras sueñan con servir en barcos lujosos que las lleven de un extremo a otro del mundo, muy lejos de su ciudad interior y fría y de sus amas despóticas (sólo echarán de menos al señorito adolescente, a quien mandarán una postal desde cada puerto y un cablegrama el día de su cumpleaños). Cuando oyen la palabra “Génova” o “Montevideo” o “Nagasaki” sienten un escalofrío, porque saben que ellas deberían estar allí, en un yate de recreo, y no en aquel estrecho y escondido cuarto de la plancha, repasando unas sábanas de hilo y mojándolas con su sudor.
12 de abril de 2007
11 de abril de 2007
Oda a la amistad (y a mis amigos)
No me avergüenzo de confesar que tengo un talento: buen gusto a la hora de elegir a mis amigos. No di muestras de él a temprana edad (en eso no fui una niña precoz), sino más bien tarde. Durante la infancia tuve pocos amigos (¿alguien conoce la amistad verdadera antes de, digamos, los 14?) y en la primera adolescencia no me caractericé por mi buen ojo. Las cosas comenzaron a ser ditintas de verdad cuando cambié de colegio. Dejé atrás un colegio de monjas del que tengo recuerdos terroríficos (y no sólo por las monjas) y llegué a otro de curas en el que por vez primera vi a un chico sentado a un pupitre. Recuerdo que la primera vez que vi un varón en clase pensé: «Qué bonito queda, qué diferencia». Y de inmediato descubrí algo que hoy ya asumo como una verdad absoluta: a lo largo de mi vida, he congeniado mucho mejor con los chicos que con las chicas. Mis mejores amigos han sido hombres, con alguna honrosa excepción. Por eso el nuevo colegio (Valldemia, en Mataró), fue sinónimo de uno de los mayores descubrimientos de mi vida: la amistad.
Hay muchas razones por las cuales considero que la amistad es una relación más ventajosa que otras (por ejemplo, la pareja o el matrimonio):
1) Apenas exige. Puedes no ver a un amigo en un año, pero cuando te reencuentras con él es como si el tiempo no hubiera pasado.
2) No es exclusiva (ésta es una gran ventaja): nadie te fuerza, ni siquiera el propio amigo, a tener sólo un vínculo de amistad en tu vida. Puedes tener dos, varios, docenas, centenares de amigos y puedes incluso quedar con varios de ellos a la vez, proponer planes comunes. Incluso puedes soñar con presentar a tus amigos y que surja entre ellos una bonita amistad. ¡Y nadie te acusa de degenerada!
3) Los amigos están ahí cuando el guión de tu vida da un quiebro inesperado. Es más: los quiebros inesperados sirven, entre otras cosas, de prueba de selección de los verdaderos amigos.
Pues bien, navegantes, después de 37 años de guión, después de varios quiebros inesperados (en que mis amigos me salvaron literalmente la vida), después de muchas idas y venidas, y de muchas cenas compartidas, de muchos paseos por muchas ciudades diferentes (algunos con lluvia torrencial), de centenares de conversaciones cargadas de descubrimientos, camaradería, lágrimas, risas, después de muchas docenas de miles de palabras... Hoy me hace muy feliz entonar esta ODA A LA AMISTAD en este lugar que, lo sé, frecuentáis mis amigos.
Quiero seguir aprendiendo de vosotros otros 37 años.
P.S. Mañana empezaré a publicar vuestras aportaciones a mi felicidad con motivo de mi cumpleaños. De modo que durante algunos días, este blog será vuestro. Gracias a todos, de todo corazón.
10 de abril de 2007
De Villa Amalia, de Pascal Quignard
Dicen que la tela, según su superficie, su forma, su solidez, sus señuelos y su belleza, teje la araña que le es necesaria.
Las obras inventan al autor que precisan y elaboran la biografía adecuada.
Página 257. Espasa, 2007
Las obras inventan al autor que precisan y elaboran la biografía adecuada.
Página 257. Espasa, 2007
9 de abril de 2007
Una visita a mis rusos muertos
6 de abril de 2007
El cumpleaños del Gran Gatsby
Todo el mundo tiene sus rarezas o sus cursiladas. Una de las mías es que ME ENTUSIASMA celebrar mi cumpleaños. Organizaría una fiesta al estilo del Gran Gatsby todos los años. De hecho, una vez hice algo parecido, cuando cumplí 30 y me pareció que el cambio de década lo merecía. En fin.El caso es que este domingo, 8 de abril, cumplo 37 castañas y se me ha ocurrido pediros algo a los habituales de este sitio.
Aquí tenéis un correo electrónico creado para la ocasión:
elaprendizajedelasoledad@yahoo.es
Me gustaría que me enviarais algo, lo que queráis: un poema (propio o ajeno), un minicuento, una reflexión, una frase, una foto de lo que sea (animal, mineral o vegetal), un dibujo, un link... En fin, lo dejo a vuestra elección, que para eso demostráis cada vez que entráis que sois gente con buen gusto.
Iré colgando todo lo recibido aquí mismo, para ufanarme de ello y tener la sensación de que mi cumpleaños dura todo el tiempo que nos dure el juego.
¿Qué os parece? ¿Jugáis?
El lunes, prometo crónica de lo ocurrido.
Y gracias de antemano, navegantes.
5 de abril de 2007
Un sueño realizado (y 2)


Pues bien, esta es la segunda parte de la historia. Os había dejado en un café del barcelonés barrio de Gracia. El café se llama Noa y es un lugar muy especial. Fue allí donde Francesc Miralles y yo acordamos:
1) Que la primera frase de su novela sería la última de la mía. La frase es "La muerte es sólo el principio".
2) Que íbamos a compartir un personaje: Hunter, un perro lobo que en mi novela acompaña a un investigador parapsicológico, pero se escapa de manera repentina para aparecer de pronto en su novela, resolver un misterio de la trama y regresar a la mía, donde llega algo desnutrido, al final.
3) Que su novela saldría en la mía (la lee Mónica, mi protagonista, en la página 93) y la mía en la suya (la lee Cloe, su mejor personaje, en la página 108).
Y algún que otro juego, que no termino de desvelar por dejarle algo al lector aficionado a la caza del guiño.
Escribimos las novelas al mismo tiempo. A diario, o casi, nos hacíamos llegar los capítulos. Él viajó a la isla de Montserrat, donde termina su trama, y yo a Pompeya y Herculano, donde ocurre parte de la mía. Pusimos el punto final casi a la vez, y lo celebramos con una conversación telefónica con más de 1.000 kilómetros de por medio.
El resto, es más o menos público.
El Quart Reich, de Francesc Miralles, acaba de salir en Edicions 62. La versión castellana lo hará en septiembre en MR.
La muerte de Venus, finalista del Primavera, está recién publicada por Espasa.
Las dos han llegado al mismo tiempo a las mesas de novedades.
El 23 de abril, día de Sant Jordi, puede que coincidamos en alguna parte firmando libros, porque los dos tenemos el día a tope de compromisos.
Aún tenemos pendente una presentación conjunta, que promete ser una fiesta.
La fiesta de la amistad y la literatura, podríamos subtitularla.
4 de abril de 2007
Un sueño realizado (1)

Hace un tiempo, una noche de otoño, quedé para cenar con Francesc Miralles en un lugar con poco glamour pero mucho encanto llamado El celler de Macondo, en el barrio del Born, de Barcelona. Yo estaba atravesando una mala racha: acababa de salir de una crisis personal, estaba cargada de trabajo que no terminaba de apetecerme y no encontraba por ninguna parte un buen argumento al que hincar el diente y escribir con la motivación de otras veces. Como siempre, hablamos sin cesar. Como nunca antes, pregunté más yo que él (fue la primera vez). Estábamos en una terraza. Comenzó a llover. Grandes goterones otoñales. Tuvimos que salir huyendo y ponernos a resguardo. El lugar: el bar Mudances, en la calle Vidrieria. En un rincón del diminuto piso superior, frente a un par de tés. Fue allí donde le hablé de un proyecto aparcado: la idea para una novela. Algo así como: "Una fantasa de hace dos mil años se les aparece a una pobre pareja recién instalada en una vieja casa". Allí mismo, Francesc comenzó a animarme para que escribiera esa historia.
Él estaba a punto de comenzar una novela, me dijo. Se reservó el argumento para más tarde (Francesc es un maravilloso narrador, esta estrategia de reservar información interesante para después, suele caracterizar sus conversaciones) pero allí mismo, sobre la mesa de mármol de aquel café, hicimos una apuesta. La hizo él, en realidad.
Había un periódico sobre la mesa. Señaló la cabecera y dijo:
"La fecha de hoy. Antes de un año, o tu novela o la mía estarán en las listas de más vendidos de este mismo periódico".
Me pareció una locura. O un sueño. Algo irrealizable sobre lo que valía la pena decir tonterías, y nada más.
Ya en la calle, mientras esperábamos bajo a lluvia —yo tenía los pies sumergidos en un enorme charco— me contó su novela. El Cuarto Reino, una trama con nazis en busca de algo pero también de islas volcánicas habitadas por seres inverosímiles. Comprendí en el acto que lo que me acababa de contar sería oro en sus manos. De hecho, no fui la única: ya había varios editores tras su pista.
De camino a casa comencé a meditar en sus palabras: tal vez dejar todos mis compromisos aparcados y dejarme llevar por el entusiasmo, aunque fuera ajeno, no estaría mal.
Al día siguiente, lo vi claro: me concedí diez días para entregar algunos de los compromisos más urgentes y fijé un día para el inicio de la escritura de La muerte de Venus, mi novela de fantasmas.
Creo que fue más o menos en esos días cuando decidimos que las novelas serían hermanas, que las llenaríamos de juegos para los lectores pero también para nosotros mismos. Quedamos otra tarde lluviosa en Gracia, para establecer las reglas. Incluso establecimos un ritual de inicio de novelas, creando allí mismo, en un portátil, un documento con el título de cada una de ellas.
Ahora pienso que tal vez todo eso nos dio suerte.
Aunque esa conversación la dejaré para mañana. También yo sé mantener el suspense, qué creéis.
Ciao, navegantes. Regresad y sabréis.
3 de abril de 2007
2 de abril de 2007
Felicidad rusa (I)
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Hay muchas Rusias simultáneas en la cabeza de quien, como yo, nunca salió de Rusia. Está la imaginada, jamás vista, de Julio Verne en Miguel Strogoff —una novela que, curiosamente, en Rusia nunca existió—; está la San Petersburgo que mata de frío a los personajes de Gogol; está la Colina de los Gorriones, donde no es difícil imaginar a los personajes de Padres e hijos, de Turguéniev; están los edificios stalinistas que debieron de asutar a Dovlátov hasta la misma mañana de su viaje al exilio de Nueva York, donde escribiría La maleta, una novela que canta la grandeza de las cosas mínimas; está el Borodino que Tolstoi visitó para documentarse antes de escribir Guerra y Paz. Está la Rusia que soñaron los zares y luego volvieron a soñar los máximos dirigientes soviéticos, y que sólo realizaron a medias. Está la Rusia que estremeció al mundo y la que hacía estremecer a sus siervos, que lo fueron mucho más tiempo que en cualquier otra parte del mundo. La Rusia de la tristeza, que aún parece que impide sonreír a sus ciudadanos.
Viajar a Rusia sirve, para alguien como yo que vivió lo que cuentan los escritores rusos, para ser capaz de recordar una sola Rusia: la real, la que se puede pasear, oler y escuchar. Una Rusia desligada de los sueños pero a la vez tan reconocible en ellos.
En la foto se me ve sonriente junto a Gorki y quien ha hecho posible esta felicidad rusa de la que esta semana daré más noticias en este sitio: Víctor Andresco, director del Instituto Cervantes de Moscú —y traductor, y escritor...—, quien es también —para mi suerte— mi primo ruso.
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