30 de abril de 2014

24 de abril de 2014

Sant Jordi 2014: Una crónica fotográfica


Haz click AQUÍ para ver las fotos.

14 de abril de 2014

Supermami de abril


4 de abril de 2014

Un principio de algo


Enumera en voz baja
las cosas importantes
de este mundo:
Una persona. Un objeto.
Un paisaje. Un lugar.
Un recuerdo. Un deseo.
Tan solo lo esencial:
aquello que jamás
cambiarías por nada
ni por nadie.
Lo que no venderías
ni por una fortuna.
Lo más irrenunciable
de tu vida. Lo amado.
Aquello cuya ausencia
no tendría remedio.

Recuerda:
Es poco pero inmenso
lo que más nos importa.

Recuerda:
Si pones precio a lo esencial
el precio terminas siendo tú.

Recuerda:
La deuda está pendiente
y he venido a cobrarla.

2 de abril de 2014

La felicidad de Andersen


Hans Cristian Andersen
fue un niño muy desgraciado. Nació en Dinamarca, el 2 de abril de 1805, de una madre que se había visto obligada a prostituirse por su progenitora (la abuela del pequeño Hans), y que más tarde se casó con un generoso señor Andersen, enrolado muy pronto en los ejércitos de Napoleón. La madre murió alcohólica, y el padre se mató al saberlo. El pequeño Hans tuvo que trabajar en una pañería y en una fábrica de tabaco y pasó gran parte de su infancia en la miseria económica. Por fortuna, fue recogido por su abuela paterna, que le adoraba, y por una vecina que le enseñó a leer. En la comunidad donde vivía, la pequeña isla de Fionia, los contadores de cuentos eran una tradición ancestral, que él siguió y admiró. Esos contadores, herederos de los inuit, enseñaron al niño Andersen algo que no sólo sería su medio de subsistencia, sino su salvación: contar historias. Así, el pequeño huérfano se hizo contador para liberarse, para dar una forma a su terrible pasado, para exorcizarlo. La ficción como salvavidas, como constructor de identidades, como vínculo que nos ayuda a comprender por fin el mundo, seguramente nada explica mejor nuestro afán por conocer historias, por recibirlas, por perseguirlas. Cuando años más tarde el ya muy famoso Hans Cristian Andersen escribió su autobiografía, la comenzó afirmando: "Mi vida es un bello cuento de hadas, magnífico y feliz".
Lo fue, en parte, porque a través de sus cuentos Andersen ayudó a otros niños desconocidos, algunos de los cuales nacerían muchos años después de su muerte, a curarse de las heridas de la vida.
Hoy 2 de abril, día internacional de la Literatura Infantil y Juvenil, día también del nacimiento del universal autor danés, recuerdo esta historia, que conocí leyendo al neurólogo y psiquiatra francés Boris Cyrulnik*. También comparto las imágenes del día en que me senté en las rodillas de Andersen, en Central Park, Nueva York, y le susurré al oído mis propias razones para escribir.


* El murmullo de los fantasmas. Volver a la vida después de un trauma, editorial Gedisa (2003).

El otro soldadito de plomo



-Esta es mi historia, amigos: vivía yo con un anticuario viejo y gruñón cuando fui adquirido (por Internet) por una escritora que me creía idéntico a un personaje de una de sus novelas, de nombre Brancaleone. Estaba equivocada, claro, como todos los que viven fuera del mundo. Planifiqué mi fuga durante semanas y al fin lo logré. Un gato gris y gordinflón, de nombre London, me ayudó a alcanzar la calle. Una vez allí, me lancé a una cloaca, donde me esperaba un zapato de cordones a punto de zarpar. Por desgracia, hacía aguas. Así conocí el mar al mismo tiempo que el terror. Por desgracia peso mucho, no tardé en dar con todo mi plomo en el fondo. Fui deglutido casi enseguida por un besugo. El besugo no era muy espabilado, vio un anzuelo donde se retorcía un gusano, y se dejó pescar por el Amaranta, un barco que faena todos los días frente a las aguas de El Maresme. Mi besugo -conmigo en la panza- fue subastado en el Puerto de Arenys, donde me adquirió Maria Rosa, la pescadera que tiene su puesto en la plaza de Cuba de Mataró. Allí fui vendido por segunda vez en mi vida, aunque esta vez sin salir de mi escondrijo. Quién me iba a decir que la compradora sería la misma que la otra vez. De modo que regresé a esta casa, donde volví a encontrar a la misma escritora, que desde el sábado cree en los milagros de la casualidad mucho más que antes. Y quien no. Mi corazón de plomo también comienza a dejarse convencer por lo inexplicable.

HOY 2 DE ABRIL ES EL DÍA INTERNACIONAL DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL.
QUE LA MIRADA DEL NIÑO NUNCA OS ABANDONE.
Y LOS LIBROS, TAMPOCO.

28 de marzo de 2014

Noroc (poema)

Tres piedras,
una esquirla de madera
y un brote de basilisco,
todo amarrado con lana
a un jirón de tela diminuto.
Es un regalo.
Prometo no separarme de él.
"Lo llevaré conmigo para siempre",
le digo a la mujer de manos tristes
que sonríe y me observa
en el silencio afín
de las incógnitas.
Es un regalo. 
Desea hacérmelo porque
ha leído un libro mío.
Se ha emocionado, dice,
y desea que escriba mucho más.
Que escriba siempre.
Otra historia capaz de conmover.
Otra historia.

No es joven.
Tiene esa edad
en que las heridas cicatrizan
o se abren para siempre.
Edad de haber sufrido,
como el aya de Ulises.
Edad de llevar dentro del alma
algún peso insufrible,
edad de aligerarlo de una vez
y caminar sin lastres.
Mi historia le ha arañado el corazón
a saber por qué motivo triste.
La ha leído dos veces, asegura.
Va a volver a empezar.
Le prometo, de veras,
no separarme nunca
de este amuleto extraño
que proviene del Norte 
de un país que no es mío.
Sonríe: no me cree.
Escruta mis pupilas
en busca de verdades absolutas.
Se pregunta qué angustia
escondo tras la máscara.
Me descubre, adivina.
Sabe bien por qué escribo,
aun sin escucharme.
Yo también disimulo:
no lo dice mi voz
sino mi gesto.
Escribir es poner
palabras donde duele.
Escribir es buscar
antídoto a la vida.
Es por eso que escribo. 
"No me separaré de tu amuleto,
hasta el fin de mis días", le aseguro.
Pero esta mujer 
ya no cree en promesas.
Ha visto morir mucho.
Ha sido traicionada.
Ha vuelto a comenzar.
Ha alumbrado esperanza
del vacío.
Y sonríe, observándome.
Aún sabe sonreír.

Esa noche, 
después de probar platos regionales
olvido mi regalo
en el baño del restaurant Noroc
de Bucarest.
Cuando siento su ausencia
me hallo a diez mil pies
-vuelo cuatrodosuno de Tarom
Bucarest-Barcelona-
donde el tiempo es de 21 grados,
no hay viento
ni se esperan tormentas.


Bucarest, 19 de marzo 2014

15 de marzo de 2014

Supermami de marzo


12 de marzo de 2014

Ya tenemos cubierta!


La primera semana de mayo llegará a las librerías.
¿Os gusta?

6 de marzo de 2014

10, 6, 13


Todo empezó ahí. En la 10 de Chamartín.
Un 6 de marzo, como hoy.
De hace 13 años.
Lo mejor es que entre él y yo 
todos los días siguen empezando cosas.
Y sigo sin creérmelo.

6 de febrero de 2014

Improvisación con bibliotecario


Hoy quiero rendir un homenaje a los bibliotecarios recordando una de las anécdotas más divertidas y absurdas que he vivido a lo largo de mi vida como escritora. A los 24 años decidí presentarme a un premio literario en castellano. Hasta aquel momento había escrito y publicado exclusivamente en catalán y decidí intentarlo en mi otro idioma materno. Elegí un concurso suculento que se convocaba en Laguna de Duero, provincia de Valladolid (suculento porque pagaban 100mil pesetas de la época y publicaban la obra en un cuadernillo no venal): Las Justas Poéticas, se llamaba. Presenté un cuento que había escrito después de una visita a La Habana. Mi cuento gustó, gané y me invitaron a la entrega de premios, que se celebraba en la Plaza Mayor del pueblo en plena fiesta mayor, a finales de agosto. 
Me presenté allí, muy emocionada, a recibir mi premio. Pero a la hora de empezar con el acto oficial de entrega, surgió un imprevisto. Las reinas de las fiestas -unas señoritas muy guapas y vestidas como de novias- debían acompañar del brazo a los ganadores del concurso literario. El desfile debía recorrer la distancia entre el Ayuntamiento y la plaza. La reina de las fiestas del año en cuestión iba junto al ganador de la modalidad de poesía. Al narrador debía acompañarlo la reina de las fiestas saliente, es decir, la del año anterior, que seguía reinando, en segundo plano.
Resultó que el concurso no lo había ganado nunca una mujer y nadie había previsto que lo hiciera. Con muy buen criterio, a alguien le pareció que la reina de las fiestas y yo no quedábamos muy bien desfilando agarradas del brazo. Empezaron a buscar una solución de emergencia, pero no había tiempo. La música ya sonaba en la calle, y las autoridades comenzaban a salir. Por suerte, andaba por allí el bibliotecario del pueblo (y muy elegante, si la memoria no me falla). Alguien decidió ponerle a mi lado y decirle que me ofreciera el brazo. Así que pude unirme al desfile en el último momento, acompañada del sorprendido bibliotecario (y gracias a él). 
De esto hace 20 años y estoy segura que en este tiempo otras muchas mujeres habrán ganado el premio y que el bibliotecario ya tiene tanta experiencia como las reinas de las fiestas en desfilar el día de la fiesta mayor. Y yo guardo un gran cariño a las Justas Poéticas, mi primer premio en castellano.




4 de febrero de 2014

¡Chocolate!



Me encanta compartir con vosotros esta foto. Es el equipo al completo de la Agencia Literaria Sandra Bruna. De derecha a izquierda: GeorginaNatàlia, Sandra, Maria Rosa, Gemma, Laura y Marta. Y detrás, Toni. Ah, y Joan detrás de la cámara. 

El viernes pasado celebraron el Premi Ramon Llull con este chocolate con bizcochos, que me da mucha envidia. Durante nuestro día a día les agobio tanto que me hace muy feliz que hayan tomado chocolate a mi salud. Espero que les supiera muy dulce. 



* * *

Aprovecho para compartir esta entrevista de Daniel Heredia a Sandra. Respuestas inteligentes y secretos de buena profesional. Si la hubiera leído cuando comenzaba, habría entendido un montón de cosas que tardé mucho en comprender. Podéis leerla completa, AQUÍ.


3 de febrero de 2014

Sexis

Antes de la nostalgia *


En los últimos meses he pasado mucho tiempo conversando con chocolateros. De las muchas historias que me han contado, me quedo con una nostalgia: la de cuando de niños iban a ver los escaparates de la desaparecida pastelería Mora y admiraban las «monas» escultóricas concebidas por Joan Giner, uno de los nombres que brillaba en la Barcelona de los 60, considerada la capital del chocolate artístico. Los escaparates de la confitería Mora, en la Diagonal, gozaban de tal popularidad que era necesario un guardia para organizar las colas de gente que se formaban en la calle, frente a ellos. «Hoy en día ya no quedan lugares así», me decía el genio del chocolate Enric Rovira.
         Hoy en día nos quedan los escaparates, evocadores pero discretos, de Chocolatería Fargas. «Una tienda de barrio», la llaman quienes trabajan allí desde hace cuarenta años. De barrio, sí, de este barrio universal que es Barcelona. Imposible resistirse cuando se pasa por la puerta. Entrar, oler, cerrar los ojos. Pensar cuánta gente antes debe de haber hecho lo mismo. Admirar el molino que se conserva en su interior, único y en funcionamiento. Tal vez comprar algo para disimular, para no quedar mal. Por ejemplo, trufas, o chocolate para preparar a la taza. A mí me gusta dejarlo en el armario un par de días, esperándome. Es bueno que las tentaciones nos esperen un poco. También me gusta celebrar la llegada del invierno, la estación más chocolatera, con una taza de chocolate de «can» Fargas.
         Últimamente evito pasar por algunos lugares. O paso mirando hacia otro lado. Son sitios que me duelen, que me ofenden: el número 4 de la calle Canuda o el 3 de Ronda Sant Pere, por citar sólo dos. Al evocarlos recuerdo la nostalgia de Enric Rovira, y le comprendo. La nostalgia, sin embargo, llega siempre más tarde, cuando el dolor y la ofensa se han diluido y dejan paso a la resignación. De momento, sólo conocer la noticia de que a la chocolatería Fargas le quedan once meses de vida no siento ninguna nostalgia. Siento rabia y tristeza al pensar que aquel paquete de papel blanco amarrado con un cordelito dorado sólo me acompañará un invierno más. Después, ya veremos cómo vuelvo a pasar frente al número 16 de la calle del Pi.

* Artículo aparecido en La Vanguardia el 2 de febrero de 2014

1 de febrero de 2014

Mi Ramon Llull en imágenes






 




31 de enero de 2014

¡Mirad lo que me ha pasado!

ABC
La Vanguardia
El mundo
El País
La Razón

29 de enero de 2014

Segundo Supermami de enero


24 de enero de 2014

Chicos, chicas, señores, señoras, lectores, lectoras... en primicia para los asiduos a este rincón: NO PREGUNTES QUIÉN SOY


Aquí tenéis en exclusiva la portada de mi última novela para jóvenes. Estará en librerías de toda España el próximo 4 de marzo. Una novela para adolescentes y sobre adolescentes. Podría contaros muchas cosas sobre ella (y de hecho lo haré, tiempo al tiempo, ya sabéis que soy muy pesada), pero prefiero hoy dejaros el maravilloso texto de contra que han preparado la gente de La Galera, y que es una muestra de cómo se puede decir mucho, muchísimo, sin decir casi nada. Helo aquí:


¿ALGUNA VEZ HAS SENTIDO
QUE TIENES UNA BESTIA
VIVIENDO DENTRO DE TI?


Bruno es un adolescente tímido.

Janko es un peligroso delincuente.

Los dos viven en el mismo cuerpo.

Y quieren a la misma chica.
 
Una historia de posesiones
y amores atormentados que,
igual que un espíritu maligno,
te atrapará y no te soltará.

23 de enero de 2014

Más habitaciones italianas

La traducción es de Claudia Marseguerra


Me acaba de llegar la edición de bolsillo de Habitaciones cerradas (Teadue, 2014). Es decir, Il colore della memoria. La comparto con vosotros.

22 de enero de 2014

Happiness



Hoy me han pedido que elabore una lista de 10 cosas que me hacen feliz. Aquí os la dejo: 

1. Ver como crecen mis hijos sanos y buenas personas.

2. Sentarme al sol del invierno a leer un buen libro.

3. Meterme recién duchada entre sábanas limpias.

4. Todo un día paseando por Barcelona a mi aire.

5. Un viaje a alguna parte donde haya buen teatro.

6. Un rato largo de conversación con alguien especial.

7. Cada vez que alguien me dice que un libro mío se le ha hecho corto.

8. La insuperable sensación de haber terminado el trabajo y merecerme un descanso. Y el descanso, claro. 

9. Los siete minutos que van de un toque a otro de despertador, abrazando el cuerpo grande del hombre de mi vida y tapada hasta las orejas.

10. La música. Escucharla. Cantar. Compartirla.