—Eres un hada caléndula.»
Hay días, en que yo también me siento un poco hada caléndula.
Hoy, sin ir más lejos, he sido un hada. Un hada —ainch— caléndula perdida.

La imagen de hoy: alimento de hadas caléndulas, del blog Chocolateheaven.
El fragmento es de Caléndula y la Pluma de la Esperanza, de J.H. Sweet, recién publicado por Pirueta.
Y os dejo, que se me dispara el azúcar con tanta calendulez. Mañana vendré bruta y en mi línea, lo prometo.
1 comentario:
Eres mi hada preferida.
Y mi demonia preferida, también.
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