9 de enero de 2006

José Ángel Buesa


Todos los lectores tenemos pasiones inexplicables. Una de las mías es José Ángel Buesa, un poeta cubano empeñado en ser Bécquer a principios del siglo XX cuya fama traspasó con creces las fronteras de su país natal. No fue original, ni rompedor, ni eso que ahora llaman «un inventor del lenguaje». Buesa no inventó nada y acaso sólo revalidó la cursilería. Naturalmente, yo nada sabía de eso mientras le descubría, en mi primera adolescencia. Ni siquiera sabía que murió mientras yo le leía con tanto entusiasmo (en 1982).
Nuestro primer encuentro fue en unos apergaminados libritos de una incierta colección de poesía de los años cincuenta que descubrí en la biblioteca paterna. Desde entonces intenté procurarme mi propia edición de aquellos versos. Me sobrecogió constatar que no existía, por lo menos en España. Tampoco en su país, cuando años más tarde rastreé algunas librerías de La Habana, las mismas de las que Buesa había desaparecido por antirrevolucionario, como si sus poemas no cantaran a la revolución mayor de todas: los sentimientos. En Internet encontré páginas de otros adictos. Por descontado, todas muy cursis (en alguna hasta suena de fondo un éxito de Alejandro Sanz).
Hasta que, no hace tanto, di con mi José Ángel Buesa en una librería, recién editado por Betania, la editorial madrileña que dirige Felipe Lázaro, exiliado, cubano y militante de la literatura. De modo que, a mis 35, mi adolescencia por fin pudo saldar esa deuda pendiente de tener mi edición de esos cursis, encendidos e irrepetibles versos. Estos días, en el rato incierto que va de la digestión al insomnio, me permito ser feliz en endecasílabos relamidos y obvias rimas consonantes.
Por si os apetece, ahí van un par de recomendaciones (ambas en Editorial Betania):
Nada llega tarde. Antología poética
Oasis
Y unas palabras de Buesa que subrayan lo dicho:
El único fallo inapelable contra un poema, es el olvido.

8 comentarios:

Óscar dijo...

¿Pero qué es esto de hablar de un poeta sin citar sus versos? A ver, Santos, salga a la pizarra y recítenos su poema favorito.

(Perdón por el tono profesoral, pero como hoy volvemos los niños al cole no he podido evitarlo...).

Care dijo...

Con mucho gusto, y de memoria (como debe ser):

Te digo adiós y acaso te quiero todavía
tal vez no he de olvidarte pero te digo adiós
no sé si me quisiste, no sé si te quería
o tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño absurdo, y apasionado y loco
me lo sembré en el alma para quererte a ti
no sé si te amé mucho, no sé si te amé poco
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu onrisa dormida en mi recuerdo
y el corazón me dice que no te olvidaré
pero al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida
mi más hermoso sueño muera dentro de mí,
pero te digo adiós para toda la vida
aunque toda la vida siga pensando en ti.

Óscar dijo...

Muchas gracias, Care. Te imagino adolescente, en Mataró, escribiendo este poema en la carpeta o en un cuaderno escolar (así es como me gusta más).

Tzaviere dijo...

LA CULTURA Y EL LOCO AMOR

Yo te dije con toda seriedad
"qué largo camino anduve
para llegar hasta ti"
y tú me dijiste que ya parecía José Ángel Buesa
y entonces me reí francamente
y te dije que los versos eran de Nicolas Guillén
y tú (que recién salías de tu clase de francés)
me contestaste que entonces era Nicolas Guillén
quien se parecía a José Ángel Buesa
yo te dije que te excusaras inmediatamente con Nicolas Guillén y conmigo
y entonces me dijiste
que el verdadero culpable era yo
por llegar al José Ángel Buesa esencial
a través de Nicolás Guillén
entonces yo te dije que la verdadera culpable eras tú
por ser tan puta
y ahí fue que me dijiste perdón
estaba equivocada
no es que te parezcas a José Ángel Buesa
es que eres un José Ángel Buesa.

Entonces yo saqué la pistola...

ROQUE DALTON

Care dijo...

Qué fantástico ese poema de Roque Dalton, Javier!!! No lo conocía. A Nicolás Guillén tabién puedo citarlo de memoria y también forma parte del parnaso de los cursis (pero es taaaan bonito). Ahí va:

Qué largo camino anduve
para llegar hasta ti
y qué remota te vi
cuando junto a mí te tuve.
Estrella, celaje, nube,
ave de pluma fugaz
ahora que estoy donde estás
te deshaces, sombra helada
yo no quiero saber nada
yo sólo sé que te vas.

Cualquier día abro en este blog una convocatoria para que todos compartamos versos cursis. ¿Qué os parece?

Care dijo...

Amigos, he meditado: ¿Debe preocuparme ser cursi?

cristian dijo...

No, Care, creo que preocupante sería
no distinguir entre lo cursi y lo que no. Preocupante hasta cierto punto. Excederse hasta el drama también sería cursi, me temo.
De darse la tragedia ante el conocimiento de la propia y natural cursilería, el temor sería nuestro: imposible curarte.

Anyway, Care o Cursi Santos, we love you. Besos que son flores para las manos de tus mejillas.

Care dijo...

Guapo!
Gente: En la entrada de mañana (ya hoy, vista la hora), cursilería a raudales.