25 de enero de 2006

Lo prohibido, ay


El tema salió ayer en este blog. Recojo las distintas aportaciones.

Relación de lugares prohibidos donde leer:
1. En clase (guardando el libro en otro libro, en el cajón...)
2. En una reunión de trabajo (vendría a ser el equivalente "adulto" del anterior). Lo mejor es el método: se calculan las páginas que se pueden leer según el tiempo de la reunión, se fotocopian y se mezclan con los papeles de trabajo.
3. En una boda / bautizo / comunión, durante la ceremonia.
4. Haciendo guardia, en la mili.
5. En una biblioteca (siempre que se lea lo que no se debe, claro).

Aporto ahora mis lugares prohibidos.
6. Bajo las sábanas, con una linterna. Esta es la estrella de la lista. Si supiérais todo lo que me leí de niña mientras mi padre pensaba que dormía...
7. En misa (sí, sí, fui a un colegio de monjas aburridíiiiiiiisimo). Hay pequeñas variantes: mientras te confiesa el confesor sordo de siempre; o mientras finges cumplir la penitencia impuesta.
8. En la bañera (bueno, es más arriesgado que prohibido, pero conozco gente que hace de ello un arte). Puede ser con o sin atril.
9. De madrugada, a altas horas, en cualquier parte, siempre que al día siguiente tengas que madrugar (hay libros que se resisten a ser cerrados).

¿Y qué me decís de las lecturas prohibidas? Yo disfruté mucho leyendo lo que no debía. Sobre todo, cochinadas. Recuerdo un relato acerca de un pene que entraba volando por la ventana para juguetear con una señora que fregaba el suelo en pelotas... Entre que yo era muy joven y que no debía de ser muy avispada, el cuentecito en cuestión me dejó hecha un lío acerca de algunas cuestines fundamentales de la sexualidad humana (y ya puestos, también de la limpieza doméstica).

Ay, el placer de lo prohibido...

14 comentarios:

miwok dijo...

Mi momento prohibido es...leer mientras hablo por teléfono...normalemente con mi novio, cuando me pone de los nervios, sé que está mal, pero aseguro que soy multitarea, lo puedo hacer perfectamente.

Javier Esteban Gayo dijo...

¿Libros prohibidos? Bueno, aparte de los de "La Sonrisa Vertical" que le afanaba a mis hermanas con quince años, no tuve muchos... Aunque recuerdo que uno de los que más me trastocó fue "El lugar de los caminos muertos", de William Burroughs. Llegué a él cuando tuve mi etapa beatnik, a los 19 añitos... y uff, era radicalmente distinto a lo que me esperaba.

Luego Sade no me parecía para tanto, normal.

miwok dijo...

Libros prohibidos...Las edades de Lulú, El placer de los dioses...y últimamente, Dímelo al oído, compendio de fantasías sexuales de mujeres que recogieron en una web. www.hazloporti.com....no sé, supongo que muchos más...que no tendrían nada de prohibido si no tuviera que sacarlos de la biblioteca, donde soy la niñita de los ojos de las bibliotecarias que me conocen desde los 6 añitos, y pasar...de El pequeño Nicolás...a todo esto...

miwok dijo...

Más lugares prohibidos...en un pub, cuando no te apetece ir, pero no quieres quedar mal...te pones a leer, y de verdad es un buen truco parar ligar, si quieres eso, porque se te acercan 5 tontos y un tío normal a ver qué estás haciendo.

En una reunión sobre las alarmas de incendios en tu residencia de estudiantes en Aberdeen, (qué están obsesionados, con tanto incendio, que coñazo) Tú con tu libro, toda emocionada, y escuchas al warden...What are you doing sweetie? y sabes que el sweetie significa algo muy feo...

César dijo...

No sé por qué, cuando tenía doce o trece años me puse a leer "Sin novedad en el frente", de Remarque y mi madre me lo quitó (y escondió), alegando que esa novela era demasiado "fuerte" para un niño. Fue la única vez que me prohibieron leer algo y, como es lógico, lo primero que hice fue buscar como un loco el libro, dar con él y leerlo a escondidas con avidez, esperando encontrar las escenas eróticas que, sin duda, habían motivado la prohibición de mi madre. Pero, para mi profunda decepción, no había nada de sexo; sólo soldados destripados en las trincheras. Sigh...

César dijo...

Ah Care, por cierto: de niño, yo también leía bajo las mantas con una linterna cuando mi madre me obligaba a apagar la luz. Pero, reconozcámoslo, era condenadamente incómodo.

Amaia dijo...

Lugares: El 1, el 5, como ya dije antes... y coincido también en el 6, 8 y 9. Por suerte antes de arriesgarme con un libro en la bañera, probé antes con los apuntes de clase, hasta coger práctica. Perdí unos cuantos temas mientras tanto, todo sea dicho...
Un lugar prohibido para mi familia es en el salón, con la televisión encendida. No lo puedo evitar, desconecto totalmente y me meto en el libro. Luego vienen las preguntas sobre el programa en cuestión en la caja tonta (y claro... mis respuestas son muy creativas, al igual que estúpidas).


En cuanto a las lecturas prohibidas... en mi casa alguna vez me han quitado algún libro, pero por lo general no se dan ni cuenta de lo que leo.
Pero en realidad mis 'lecturas prihibidas' comenzaron cuando, inocente de mí, saqué Las edades de Lulú (coincidimos, Miwok) de la biblioteca sin saber que era erótico. Todo tiene su porqué: Me interesaba leer algo de Almudena Grandes, y tenían ése y Malena es nombre de tango. Yo tenía que hacer dos trabajos sobre otros libros para el instituto, así que decidí coger el más corto. Cuando comencé a leerlo comprendí la mirada que me dirigió la bibliotecaria aquel día.
Qué recuerdos jajaja No sé qué edad tendría... 13, 14 años¿? No recuerdo.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

¿Cómo se llama ese relato del pene volador? Parece interesante.

miwok dijo...

Vergüenza la mía cada vez que saco algún libro fuera de tono...además se me nota un montón, que me pongo como un tomate...

Caballero de Olmedo dijo...

Sitios para leer: mientras estoy trabajando y llama un cliente pesado que me quiere convencer que su empresa gasta muchisimo dinero en llamadas (y luego vas y miras y te encuentras con que no llega a unos míseros 30€ teniendo 4 o 5 líneas), y que quiere teléfonos gratis (y siempre quiere los más caros) porque si no se irá con la competencia (pues váyase, señor!!!)
Libros prohibidos: Historia de O. Mi padre coleccionaba libros de la sonrisa vertical y cuando pasaba cerca de la estanteria y no había moros en la costa, lo cogía y le daba una lectura rápida (al final, tanto esfuerzo acabó en decepción... me pareció muy muy blandito)

Óscar dijo...

Yo creo que mis padres no conciben que algo que esté impreso pueda ser inmoral (ellos no leen nada, claro), así que nunca tuve problemas en leer lo que se me antojó.

Hermes dijo...

Lo del relato del pene volador me ha dejado pasmado! Qué cosas!

Sobre lecturas prohibidas, tengo que decir que en mi casa nunca me han prohibido ningún libro. Además yo no me siento muy tentado por ellas.

Braulio Llamero dijo...

Qué curioso: creí que era el único al que se pudo ocurrir de niño leer a escondidas debajo de las sábanas con una linterna... Y veo que es un epidemia. Je, je. De un internado me echaron a los nueve años por leer durante las horas de estudio a escondidas: fingía estudiar un libro abierto sobre la mesa, mientras en realidad leía otro colocado sobre las piernas. Y de esas, mil. Para mi leer fue siempre una epopeya; me tocaron malos tiempos y peores circunstancias.

Ladynere dijo...

Creo q todos hemos leido alguna vez con la linterna bajo las sabanas. Tambien, otra tecnica en la misma circunstacia es poner un jersey en la rendija de la puerta, asi tus padres no ven la luz, y puedes encender tranquilamente la lucecita. Lo malo es cuando ya no se fian de ti, je!
En una boda, en clase, el dia antes de un examen trimestral (y no precisamente los apuntes), toda la noche sin dormir y que amanezca leyendo, cuando vuelves de un concierto y te pones con el libro (si, eso lo he llegado a hacer)... como ako, tambien en el salon, y me pasa lo mismo con las respuestas (sip ako, tambien estoy en FA y LGG).
Sobre las lecturas prohibidas tambien hay amplio repertorio. Contra mas prohibes y una cosa, mas se hace. Creo q con eso se dice todo, asi q historia no aptas para menores, he leido muchiiiismas.
Me alegra saber que no soy la unica que siente ese poder que emana un buen libro, que te impide cerrarlo, sea la hora que sea.