14 de marzo de 2006

Diez cuentistas catalanes

Os presento, en exclusiva, la cubierta (aquí en versión catalana, pero la hay también en castellano) de Un diez, antología del nuevo cuento catalán, en la que he estado trabajando, más o menos, durante el último año y medio. Primero, leyendo. Luego, seleccionando. Y después, ejerciendo de editora. Ha sido un trabajo muy enriquecedor y el resultado estará listo en un par de semanas. Esta maravillosa portada, de Santiago Verdugo sobre una idea de Deni Olmedo, va a ser una de sus mejores cartas de presentación. Igual que los autores seleccionados, el diez titular, a saber: Eduard Márquez, Vicenç Pagès, Flavia Company, Toni Sala, Jordi Puntí, Albert Calls, Màrius Serra, Pere Guixà, Xavier Gual y David Ventura. El prólogo, la selección y algunas (pocas) traducciones de la versión castellana son mías.
He aquí un aperitivo en forma de fragmento del prólogo:
En 1991, la Institució de les Lletres Catalanes se atrevió a publicar un Quién es quién de la literatura en catalán que arrojó una cifra sorprendente: en Cataluña había 1.118 escritores vivos y en activo. Lo cual en una población de 6.059.454 (el dato es de la UOC, la Universitat Oberta de Catalunya) significa que el 0,01 por ciento de la misma no sólo escribe sino que está censado por hacerlo. Seguro que la inmensa mayoría de la gente civilizada no creerá que éste sea un dato preocupante. De hecho, es una realidad similar a la de idiomas que por su número de hablantes son equiparables al catalán, como el sueco, el danés o el griego. Al fin y al cabo, el 0,01 por ciento de la población no es tanto. En Catalunya, hay el triple de escritores que de notarios, por ejemplo. Y diez veces más escritores que homicidas. Sin embargo, hay otra cifra que inquieta un poco más, incluso a la gente normal que no dedica todas sus horas, toda su vida a la literatura: en el último censo, correspondiente a febrero de 2006, la cifra de escritores vivos, en activo y rastreables por Internet —ah, el signo de los tiempos— es de 1.519 (el 0,025 por ciento de la población). Eso equivale a decir que cada año surgen en Cataluña 26,7 escritores nuevos. Cifra de mi cosecha (resultado de restar y dividir las cantidades ya aportadas y que cualquiera puede lograr también del mismo modo) que, entre otras cosas, es irreal, puesto que forzosamente deben ser más: el censo no recoge a los muertos y alguien tiene que sustituirlos para que las cifras sigan aumentando. Dicho lo cual, sólo se me ocurre preguntarme: ¿Es normal que en una porción de tierra que apenas supera los 32.000 kilómetros cuadrados surjan todos los años 26,7 nuevos autores dignos de figurar en un censo?
Informaré de las presentaciones (prometen ser multitudinarias además de divertidas) en Barcelona y Madrid.

5 comentarios:

miwok dijo...

Sólo hay una chica,no?

Matías dijo...

Y allí estaremos, of course.

cristian dijo...

La portada es fantástica (vaya ideas que tiene la gente :P)

Las estadísticas, son relativas, Care. Quiero decir, uno se registra voluntariamente como escritor para, por ejemplo, ligar. Se presume de tarjeta antes de la obra.

No ocurre lo mismo con los homicidas. Es un club más selecto. Prima el trabajo. No hay socios si no hay obras y éstos se publicitan posteriormente a ellas.

Escritores y homicidas tienen en común el lenguaje. Un cuerpo detenido o unos signos atrapados en tinta. Excelente el día en el cual es detenido un escritor asesino. No hace falta interrogarlo. Podemos leer sus crimenes en las huellas impresas de sus deditos.

Espero veros el día de la presentación. Besos

mazarbul dijo...

Tu comparacion de escritores y homicidas me parece buenísima cristian.

cristian dijo...

Gracias mazarbul, aunque para serte sincero, pongo más ánimo en los homicidios.

También hay escritos que matan (de gusto, de aburrimiento, si te golpean con ellos, si se toman demasiado en serio), comentarios críticos asesinos, asesinatos de críticos, novelas vía medium sobre los crímenes o la muerte violenta del espíritu.

Asesinos que escriben en las paredes dónde han cometido sus crímenes, homicidas novelando su vida o enviando notas a la policía.

Todo está, como suele decirse, en Shakespeare. En este caso: Hamlet recitando versitos a una calavera.