10 de julio de 2007

Woody Allen rueda en Barcelona








Las imágenes están tomadas la mañana de hoy martes, día 10, a las 11.30 en Las Ramblas.
* En la segunda y la tercera se ve, allá al fondo, en mitad de Las Ramblas, al propio Allen. En la cuarta y la quinta, la chica de negro que arrastra un trolley es Scarlett Johanson. Sin olvidar a los de seguridad y a los paparazzi, que esta mañana tenían mucho trabajo.

Ayer terminó todo (hasta septiembre)

En Blue Monday

9 de julio de 2007

Sugerir

Hard Candy es una película rodada en Estados Unidos de forma independiente por David Slade, que fue la revelación del Festival de Cine Fantástico de Sitges del año pasado. La historia tiene como trasunto la pederastia, pero en realidad va mucho más allá: es una película sobre la crueldad. Sobre la humillación y la crueldad extremas. En ella, un hombre maduro se cita con una encantadora jovencita que resulta ser apenas una adolescente. Después de un primer encuentro en un bar, él la invita a su casa. Y una vez allí, las tornas de lo que era una relación claramente controlada por el adulto, cambian de un modo drástico.
La encantadora Hayley resulta poseer una mente capaz de planificar y llevar a cabo una orquestada maniobra con tal de aniquilar al presunto pederasta -que a lo largo de la película perderá el adjetivo que lo salva de ser un salvaje- y consumará su venganza.
Hay una escena terrible. No exagero si digo que en algún momento me faltó hasta el aire, de impresionada que estaba (reconozco que soy un alma sensible). No quiero desvelar mucho, pero en esa escena hay una bolsa de hielo, algunos instrumentos quirúrgicos, un hombre atado a una mesa y una adolescente con guantes de látex que juega a los médicos de la manera más sádica. También hay un engaño que no voy a desvelar, pero que es el meollo de toda la cuestión. Y qué meollo. Se termina la película y esa escena sigue en tu cerebro, como la carcoma: royendo, royendo... Y un detalle importante: a pesar de la enumeración, no hay ni una escena explícitamente desagradable en toda la cinta. Todo lo que nos impide respirar está en nuestra cabeza, no en la pantalla.
He aquí uno de los secretos de las buenas historias: su capacidad para evocar mucho más que para mostrar. Su capacidad de sugerir verdades que entendemos como objetivas cuando estamos inmersos en la ficción y que son capaces de despertar en nosotros intensas emociones.
Lo que consigue Hard Candy es exactamente aquello que yo misma persigo tantas veces, cuando me propongo contar un cuento: emocionar evocando. Si tenéis ocasión, un video club cerca y un estómago a prueba de bombas, no os perdáis esta película sobre la violación de la inocencia. Comenzando por la del espectador.

8 de julio de 2007

6 de julio de 2007

Abismo

Leo, conmocionada, el caso de un alto ejecutivo vasco instalado en Inglaterra. Lo tenía todo: juventud, un ascenso recién concedido, un trabajo (estupendo y bien pagado en una empresa de seguros mundialmente conocida). La propia empresa le costeaba el apartamento londinense donde vivía con su mujer y su hija de dos años, Yanire.

Un sábado de abril, el matrimonio y su hija viajan de Londres a Bilbao para asistir a la boda de un amigo. Allí son el centro de todas las mitadas, un modo como otro de decir que son la envidia de todo el mundo. A él, dicen los testigos, se le vio orgulloso en su papel de esposo y padre, la típica imagen del hombre feliz porque lo tiene todo.

Cuatro días más tarde sus amigos tropiezan con su fotografía en el periódico. No en la sección de "Economía", como cabía esperar, sino en la de "Sociedad", que antes de la era eufemística se llamaba "Sucesos".
La notica cuenta cómo una vecina de la pareja, alertada por el escándalo que escuchó en el apartamento del joven empresario —golpes, gritos, gemidos amortiguados—, avisó a la policía. Cuando los agentes llegaron encontraron a la mujer con un ataque de histeria, al marido encerrado en el cuarto de baño y a la pequeña Yanire sangrando por la boca, la nariz y los oídos. La niña murió pocos días más tarde en un hospital londinense, mientras su padre era ingresado en un centro de salud mental.

¿Cuánto tiempo es necesario para destrozar a golpes el cráneo de una niña de dos años? ¿Cinco minutos? ¿Diez segundos? He aquí la distancia que separa la locura de la cordura. Lo justificable de lo que no puede argumentarse. La normalidad del abismo.
Es casi imposible no preguntarse qué hubo dentro de ese abismo, qué ocurrió. ¿El triunfador tuvo un mal día? ¿Trabajaba demasiado? ¿Le acababan de dar una mala noticia? ¿Discutió con su amante? ¿Llevaba noches de mal dormir?
¿Es posible hallar alguna explicación, ya que no hay justificación posible?
¿Qué media entre lo que todos envidian y los cinco segundos que siegan tres vidas?

He aquí el Abismo.
El que todos llevamos dentro.

5 de julio de 2007

Felicidad sedentaria

Amigos, soy feliz. La culpa la tiene el sedentarismo. Por fin he deshecho la maleta. Hace ya una semana que regresé de mi último viaje de este curso (a Sevilla, buena constancia quedó de ello en este sitio) y ahora me dispongo a pasar una buena temporada dedicada a vida plácida. Lo cual no significa pasarme el verano como estoy ahora mismo, mientras escribo este post, mirando el mar desde mi terraza, no. Significa escribir de 9 a 14 todos los días y otras tres horitas por la tarde y dedicar el resto del tiempo a disfrutar de mi familia, leer, preparar la documentación de mi próxima cosa, cenar con amigos, ir al teatro y planificar escapadas por gusto. Y terminar con los retrasos de una vez, porque con tanto trajín, le debo textos a media España.

Este año ha habido marejada de las buenas y me doy cuenta de que aún no he hecho aquí ningún balance de la gira, y que ni siquiera tengo ganas de hacerlo.
Resumamos: Ha ido bien. Doce ciudades, centenares de periodistas, demasiadas veces de repetir lo mismo una y otra vez y mucho tedio de mí misma precisamente por eso mismo. Ha habido periodistas ineptos (alguno) y gente encantadora (mucha). He estado en platós de televisión junto a presentadores que no tenían ni idea de cómo se llamaba mi novela. He asistido a programas donde se hablaba de piedras curativas, he comido pulpo a la gallega en Vigo, salmorejo en Sevilla y mucho arroz en Valencia, siempre me lo he terminado todo y he dicho que estaba riquísimo. He conocido a todos los directores de Ámbito Cultural y a todos los jefes del Departamento de Librería de El Corte Inglés. También he estado en fiestas en las que había tal muchedumbre que hacerse con un canapé parecía un juego de habilidad. He firmado en la feria del libro y he almorzado con miembros de la Real Academia. Y paro, porque esto ya parece un anuncio de la última Play Station. En fin.
Y con respecto a mi compañera de viaje (sé que lo estáis pensando), os diré que Nativel Preciado y yo aún nos dirigijmos la palabra, lo cual es mucho más de lo que pueden decir algunos de los que comparten una experiencia semejante. Aunque, sinceramente, no creo que jamás me invite a cenar a su casa y yo, como siempre devuelvo el trato que recibo, pues eso.

Este post de hoy, algo improvisado -lo sé- es un balance que pretende servir para compartir la alegría con todos vosotros. Toda la alegría: la de lo ocurrido y la de lo por ocurrir. Y la mejor de todas: a partir de la semana que viene ¡me encierro a escribir! Vuelvo a ser lo único que quiero ser (y soy): escritora. No viajante, no nómada, no transhumante, no vendedora de crecepelo, no relaciones públicas. Escritora. Yupi.

3 de julio de 2007

Jornadas de creación literaria en el Uned Centro de Elda (Alicante), los días 19, 20 y 21 de septiembre de 2007

Directora: Elia Barceló

1) Taller de creación literaria
Duración:
Tres días.
El taller tendrá lugar por las mañanas (de 10.00 a 13.30) los días 19, 20 y 21 de septiembre.
Las tardes estarán dedicadas a la realización individual por parte de los talleristas de los ejercicios propuestos en las sesiones comunes.

Número de participantes:
Entre 20 y 25.
Los talleristas acudirán a la primera sesión con un texto propio que pueda servir como base para diferentes ejercicios. El texto deberá ser narrativo, de extensión breve (de dos a cuatro páginas), escrito a máquina, temática libre.


Profesores:


Contamos con tres escritores de reconocido prestigio y amplia obra:
Care Santos
Alfonso Mateo-Sagasta
Elia Barceló


Programa:
Como aproximación, sujeta a ulteriores modificaciones y dependiendo de las necesidades y el nivel del grupo, podemos sugerir:

• Temas y géneros
• Creación de la realidad suficiente
• Cómo crear tensión
• El tono y el tempo
• El principio y el final del relato
• La arquitectura narrativa
• Técnicas y consejos especiales, según los géneros
• Creación de personajes
• El diálogo

El taller se desarrollará como una mezcla de distintas técnicas: clase teórica impartida por el profesor, sesiones de preguntas y respuestas, debates sobre temas de interés general, ejercicios prácticos, etc. En cualquier caso, la forma final del taller se ajustará a las necesidades e intereses de los participantes.

Objetivos:
-Estimular el interés en la creación literaria
-Proporcionar un foro en el que los jóvenes escritores puedan ponerse en contacto con personas que comparten sus intereses, plantear preguntas y resolver dudas relacionadas con la práctica de la escritura.


2) Actividades públicas

A lo largo de las Jornadas de creación literaria, los tres escritores presentes ofrecerán un acto abierto también al público en general.

En estos actos, que tendrán lugar por la tarde en los Salones del Casino Eldense, los escritores leerán un relato o varios fragmentos de sus novelas y estarán abiertos a las preguntas de los asistentes.

2 de julio de 2007

De La ofensa, Ricardo Menéndez Salmón

Ante las agresiones del mundo, el cuerpo se protege. Un bacilo activa sus defensas; un chaparrón eriza el vello en brazos, nuca y piernas; un alimento envenenado afloja los esfínteres. Pero, ¿y el horror? ¿Cómo reacciona el cuerpo de un hombre ante la presencia del horror? Grita, sí. Y hace que el corazón bombee más sangre, sí. O, por el contrario, paraliza sus músculos para no ser agredido. El espectro de respuestas que el horror genera en el cuerpo es amplísimo. El cuerpo sorprende entonces por su plasticidad. Hay cuerpos que se atenazan y cuerpos que se liberan; hay cuerpos que se arrastran y cuerpos que se elevan; hay cuerpos que interrogan y cuerpos que responden. ¿Pero puede un cuerpo dimitir de la realidad? ¿Puede un cuerpo, ante la agresión del mundo, ante la fealdad del mundo, ante el horror del mundo, sustraerse a sus funciones, negarse a seguir siendo cuerpo, suspender sus razones, abdicar de ser lo que es; esto es, abdicar de ser una máquina sensible? ¿Puede un cuerpo decir: «Basta, no quiero ir más allá, esto es demasiado para mí»? ¿Puede un cuerpo "olvidarse" de sí mismo?

Seix Barral, 2007

30 de junio de 2007

Cine de sábado: Cuéntaselo todo

Desamor en 30 segundos: Cuéntaselo todo.

http://es.youtube.com/watch?v=8_CffivxRrI

29 de junio de 2007

De Allegro ma non troppo, Carlo M. Cipolla

La Primera Ley Fundamental de la estupidez humana afirma sin ambigüedad que:

Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo.

(Los autores del Antiguo Testamento eran conscientes de la existencia de la Primera Ley Fundamental, y la parafrasearon al afirmar que "stultorum infinitus est numerus", pero cometieron una exageración poética. El número de personas estúpidas no puerde ser infinito porque el número de personas es finito.)

(...)

La Tercera Ley Fundamental presupone que todos los seres humanos están incluidos en una de estas cuatro categorías fundamentales: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos.

Esta misma ley aclara explícitamente que:

Una persona estúpida es aquella que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.

Atlas Literario Español (y III)

Luis Manuel Ruiz: "Puede hacerse calidad y llegar al gran público"

Joaquín Pérez Azaústre: "La metaliteratura que me interesa es aquella en que los límites entre la realidad y la ficción se borran y el autor se implica personalmente, la que tiene que ver con el deseo de ser otro"

Toni Iturbe: "Todos los meses llegan 800 novedades a la redacción de la revista Qué Leer. Es imposible hablar de ellas"

Espido Freire: "Cuando empecé me presentaba a muchos concursos, pero los ganaba todos Juan Manuel" (por Juan Manuel de Prada)

Cristina Cerrada: "Hoy todo el mundo quiere escribir"

Juan Manuel de Prada: "Yo no escribo, ni he escrito nunca, para comunicar nada. Yo escribo para mí, es un acto de autocomplacencia".

Para acabar: (impresionante) lista de nuevas tendecias y/o ¿géneros? narrativos y/o etiquetas modernas que en distintos países sirven para reconocer diferentes corrientes. Gentileza de Álvaro Colomer (gracias):
literatura de evasión
postcolonial
de fronteras
ciberpunk
post-futurista
tecnothriller o tecnoficción
avant-pop
neo-neo vanguardia
del simulacro
neogótica
televisiva
de adicciones
de la antipatria
del desencanto
extraterritorial
de estilo internacional
post-humana
absoluta
de la conspiración
auto-ficción
fantástica
de la inmigración
mestiza

28 de junio de 2007

Atlas Literario Español II

José Manuel Caballero Bonald (en la cena de bienvenida): "La hospitalidad está garantizada, las temperaturas no son por suerte tan cálidas como la hospitalidad y la noche no tiene paredes"

David Castillo: "Imaginad qué gran placer sería escribir en una lengua muerta"

Toni Sala: "Nada te asegura que un escritor va a ir mejorando con la edad"

Anton Castro: "Mi blog es el making-off de mi vida"

Vicente Luis Mora: "Está por aparecer el gran escritor que le dé sentido a todo esto" (en relación a la literatura hecha por internet)

Mario Cuenca: "Toda apuesta implica un riesgo de banalización (...) Es el tiempo el que decide cuándo un gesto tiene un significado profundo y cuándo es insustancial"

Pablo Aranda: "Añadir adjetivos a la palabra escritor siempre es limitarlo. El mejor escritor andaluz tal vez sea Faulkner"

Luis Manuel Ruiz: "Soy un fontanero de la literatura. Todo es cuestión de trabajo"

Lolita Bosch: "Cuando voy a escribir algo le hago una pregunta al texto. Si la respuesta es fácil, me da pereza escribirlo"

Joaquín Pérez Azaústre: "El estilo es la respiración del escritor"

Cristina Sánchez Andrade: "Veo muy negra la situación de la nueva narrativa"

Pablo Sánchez: "Nuestro compromiso es con el aquí y el ahora. Hay que escribir en el tiempo y para el tiempo en que se vive"

Mañana, más

27 de junio de 2007

Atlas Literario Español


He pasado los tres primeros días de esta semana en Sevilla, invitada por Seix Barral y la Fundación José Manuel Lara a participar en el encuentro de jóvenes narradores Atlas de Literatura Española. He aquí la foto de familia que nos hicimos la noche del lunes, minutos antes de la cena de bienvenida, con José Manuel Caballero Bonald, el padrino del encuentro. Mañana jueves y pasado, viernes, publicaré aquí un ramillete de citas, declaraciones, chistes y otras curiosidades recopiladas para vosotros de entre lo que se dijo en las cinco primeras mesas redondas (que fueron las que presencié o engordé).

La foto, por cierto, es de Javier Cuesta, y no estaría aquí sin la generosidad de la gente de El Correo de Andalucía. En particular, de Miguel Ángel Parra y de Francisco Cazalla Montijano.

26 de junio de 2007

Cada día salen al mercado un millón de libros, según la agencia Efe

Una noticia publicada ayer lunes por la agencia Efe asegura que cada día salen al mercado más de un millón de ejemplares. Y al parecer, eso es bueno. Afirma el texto de la agencia: «Es una cifra mágica que muestra la pujanza de uno de los sectores más dinámicos de la economía del país».
Al parecer, el sector del libro es no ya económicamente visible, sino digno de tener en cuenta, ya que «Sólo el sector de la edición de libros supone una aportación del 1,2 por ciento al PIB español. Esa importancia se rubrica en los intercambios exteriores: España, que está en torno al puesto 15 en del mundo por su cuota de comercio se sitúa en cuarta posición como exportador de libros».
Al parecer de todo eso va a tratarse en Bogotá a partir de mañana y hasta el viernes, en la II Acta Internacional de la Lengua Española, bajo el título Desafíos de la Industria Editorial, y que congregará en la capital colombiana a expertos del mundo del libro y la industria editorial de España e Iberoamérica para debatir acerca de los problemas arancelarios, la creación intelectual, los derechos de autor, la piratería, las nuevas tecnologías y las políticas públicas de apoyo a la lectura.
Casi nada.
Y mientras tanto, yo no puedo dejar de repetirme: «¿Un millón de libros diarios? ¡Cielo santo! ¿Es sensato seguir publicando?»

25 de junio de 2007

Al servicio de la sangre (fragmento), de Michel Houellebecq

Yo ya no salgo de viaje
Pues conozco el lugar
Y conozco mis derechos,
y supe lo que es la furia.

Al servicio de la humanidad
Asentado en la ciudad,
Conozco bien mi habitación
Siento cómo cae la noche.

No estoy sereno
pero estoy en mi habitación
Los ángeles sostienen mi mano
Siento cómo cae la noche


Acuarela & A. Machado editores, 2007

22 de junio de 2007

21 de junio de 2007

Wiel Arets, arquitecto holandés

"Lo fácil es decir que no a un baño cuando has firmado rascacielos. Lo difícil, con o sin rascacielos, es hacer un buen baño".

De una entrevista de Anatxu Zabalbeascoa en Babelia16 de junio de 2007

20 de junio de 2007

Así me ve Antonio José Mialdea Baena (y amablemente me hace llegar el texto para que lo publique aquí)

Hace unos días pasó por aquí, como un ser-de-vuelo, que diría mi querida Chantal Maillard. Care se ha convertido en un ser-de-vuelo. Pero Chantal no se refiere exactamente a lo mismo a lo que yo me refiero cuando lo aplico a la escritora Care Santos. Ella un ser-de-vuelo y su obra literaria un huracán. Vive prácticamente subida a un avión y su edad no llega al número de obras que ha escrito, que rozan ya las cuarenta. Con la última, La muerte de Venus, ha quedado finalista del Premio Primavera de novela. Y no ha escrito bodrios como otros. Ni siquiera su única obra poética lo es, aunque ella dice que no es el género donde más feliz se encuentra. Pero a ella se le nota que es feliz mientras no le falte papel, lápiz, y un hueco suficientemente amplio, aunque sea por intenso, a través del que dejar un trozo de sus labios repitiendo te quiero como un eco en el aún cuerpo menudo de sus hijos, que ya son tres.

Nos vimos unas horas pero hablamos de lo humano y lo divino; en catorce años sólo habíamos podido darnos un par de besos en Madrid hará unos cuatro o cinco. Pero la Care de entonces, la de ese octubre del noventa y tres, en la que ambos éramos desconocidos, ya no es la Care de ahora en la que yo sigo siéndolo. La literatura ha escogido y la ha elegido a ella y no se ha equivocado. Donde sigue siendo exactamente igual es en sus adentros, esos no han cambiado. Ella me dice que durante estos años ha aprendido, por ejemplo, a utilizar las preposiciones, a conocer sus límites, a entender a los editores, a temer a los correctores, a abominar de los críticos (labor que ejerce con autoridad aunque no sea del todo de su agrado). Ha adquirido el “oficio” de escritora. Pero yo digo que además de todo esto, que no es poco, lo que de verdad ha aprendido es trazar ese puente que une su escritura deliciosa y los miles de lectores que la siguen. El puente lo ha fabricado con la pasión que muestra por la vida. No hay otra forma de hacer literatura que no sea desde el amor a la vida, desde sus sinsabores a veces tan duraderos; hasta sus placeres, tan frecuentemente efímeros.

-Care, está usted en Murcia-, me contó que le susurraba el otro día una lectora al darse cuenta de que al firmar para ella uno de sus libros (en los que gusta de escribir la fecha y la ciudad) se quedó paralizada sin saber exactamente en qué ciudad del mundo se encontraba.

mialdea@auna.com

19 de junio de 2007

Por qué no soy poeta (y/o soy una poeta mala)

Hace poco menos de diez años gané un premio de poesía. El poemario se publicó poco después, en una pequeña editorial sevillana. Se llamaba Hiperestesia, y durante todo este tiempo me he encargado de que no figurara en ninguna parte. Me pone muy nerviosa verlo en mis bibliografías o que la gente lo nombre.
Sé que soy una mala poeta. Lo sé porque soy buena lectora de poesía. Me gustan Heine y Salinas y Baudelaire y Guillén y Juan Ramón y los poemas narrativos de Carver y los juguetes navideños de Brodsky y el amor de Garcilaso y la metafísica de Lope y las burlas de Quevedo y Ana Istarú y Ángel González y Gonzalo Rojas y Wislawa Szimborska y tantos colegas a los que admiro y envidio al unísono: Pablo Garcia Casado, Vicente Luis Mora, Elena Medel, Toni Montesinos, Ángela Vallvey, Benjamín Prado, Carmen Jodra, Andrés Neuman... Después de leerles sé perfectamente -y con más convicción- que yo soy una mala poeta.
Tiene una explicación. Yo sólo escribo poesía cuando me falta el aire. No sé por qué razón, en ninguna circunstancia de mi vida se me ocurre un poema. Cuando algo me interesa lo suficiente, toma forma de relato. Si me interesa enormemente, se convierte en una novela. Si el interés es desbordado, se vuelve una novela muy extensa, de -tal vez- más de 400 páginas. Pero los versos sólo acuden muy de vez en cuando, en los peores momentos. Cuando me falla la vida, surgen los versos.
Lo bueno es que la poesía es uno de los únicos reductos de mi vida en que no soy escritora profesional. No pienso en el lector, en el ritmo, en el personaje, en el plazo de entrega... Sólo pienso en mí, en autosatisfacerme, en darme las palabras que me serenen, que me apacigüen. Vuelvo a ser aquella niña sola que comenzó a escribir hace 29 años.
El año pasado, en mi vida hubo un poco de mar gruesa. No sólo en la mía: mi vida se entrelaza con las de otros, que también encontraron ciertas dificultades de navegación. En plena tempestad, empecé a escribir. Lo que surgió, terrible, durísimo, tiene una única virtud: es honesto. Y también brutal, lo sé. Pero, qué queréis: la vida a veces es brutal.
"Echo de menos en tu poesía un poco más de profesionalidad", me dijo un editor muy reconocido no hace mucho, mientras cenábamos en el restaurante Kibuka, del barrio de Gracia de Barcelona. Acertó de lleno. Mi poesía no es profesional, ni lo será nunca. Mi poesía es una estrategia de supervivencia, un modo de resistir al temporal.
Cuando regresó la calma me dio pena aquel original en un cajón. Eso siempre me pierde: los papeles abandonados me dan lástima. Decidí enviarlo a alguna parte. Ya puestos a escoger, mejor a un lugar de donde pudiera obtener un beneficio económico (Ay... ¡la hipoteca!). Un premio para mujeres, a priori, tiene una ventaja: más de la mitad de los posibles competidores han sido eliminados de antemano, en virtud de su sexo.
El libro saldrá publicado en noviembre. Se llama Disección. Almas sensibles, abstenerse. Si alguien me pide que hable sobre él, redactaré una nota escueta y clara donde diga que yo soy narradora y que el poemario utiliza una voz narrativa ficticia que nada tiene que ver conmigo.
A partir de ese momento, comenzaré a eliminar todo rastro del libro de mis bibliografías.

18 de junio de 2007

Péstamo Bibliotecario: una cuestión de justicia

El pasado 14 de junio del 2007, el Congreso de los Diputados aprobó la Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas, en la que se regula la remuneración para los autores por el préstamo de sus obras en bibliotecas. Esta ley entró el vigos al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado.

De esta forma, queda incorporada a la legislación española una directiva europea de 1992 que obligaba al pago de estos derechos de propiedad intelectual. En octubre del año pasado el Tribunal de Justicia Europeo condenó a España por no haber transpuesto correctamente el contenido de esa directiva al marco legal español, que en la práctica eximía de generar este pago a los préstamos realizados en todas las bibliotecas que ofrecen este servicio.

Según establece la ley aprobada:

-Se entiende por préstamo la puesta a disposición de originales y copias de una obra para su uso por tiempo limitado sin beneficio económico o comercial directo ni indirecto siempre que dicho préstamo se lleve a cabo a través de establecimientos accesibles al público.

-Los autores recibirán una remuneración por los préstamos que se hagan de sus obras en bibliotecas, museos, archivos, fonotecas, filmotecas y centros similares.

-El pago de la remuneración deberán hacerlo las instituciones titulares de las bibliotecas y otros centros que hagan préstamos de obras protegidas.

-Quedan eximidas de la obligación de remuneración los titulares de bibliotecas públicas de municipios de menos de 5.000 habitantes y los de las bibliotecas integradas en el sistema educativo español.

-Un Real Decreto que debe promulgarse en el plazo máximo de un año desde la entrada en vigor de esta ley, establecerá la cuantía de la remuneración que recibirán los autores. Hasta que ese decreto sea promulgado, la remuneración será de 20 céntimos de euro por cada ejemplar de obra adquirido con destino al préstamo.

-La remuneración se hará efectiva a través de las entidades de gestión colectiva de derechos de propiedad intelectual.

En torno a esta cuestión se ha generado un debate público, en el que es preciso aclarar que:

-Los usuarios de las bibliotecas no tendrán que pagar por tomar libros en préstamo. Como en los más de 15 de países en los que existe esta remuneración (10 de ellos de la Unión Europea), también en España son las administraciones o instituciones titulares de las bibliotecas las que deben hacer frente a esta obligación.

-La remuneración a los autores por el préstamo de sus obras en bibliotecas no tiene por qué suponer una merma de sus presupuestos destinados a adquisiciones. Existen en España recursos públicos suficientes para asegurar dotaciones bibliográficas adecuadas y atender esta nueva remuneración a los autores, dos obligaciones que en ningún caso pueden verse como opuestas, sino como complementarias.

-La remuneración por el préstamo de obras en bibliotecas no supone que “se pague dos veces por lo mismo”. Las regalías que percibe el autor por la venta de sus libros no incluyen remuneración alguna por su préstamo en bibliotecas. El préstamo es una modalidad de distribución, uno de los derechos de autor reconocidos en la legislación española y en los convenios internacionales en materia de propiedad intelectual.

-CEDRO, como una de las entidades que gestionará esta remuneración, repartirá a los autores el dinero que recaude por este concepto, como hace con el dinero que recauda por otros derechos.

-El pago a los autores por el préstamo bibliotecario de sus obras es una cuestión de justicia: se trata de remunerarles por un determinado uso del fruto de su trabajo, gracias al cual se ofrece un servicio público, de la misma manera que se remunera a quienes facilitan otros bienes y servicios necesarios para ello.

15 de junio de 2007

¡He ganado el Carmen Conde de poesía!

http://literaturasnoticias.blogspot.com/2007/06/101-fallo-del-premio-carmen-conde-de.html

14 de junio de 2007

Felicidad vallisoletana de quasi-final-de-gira


Foto: Miriam Chacón para Icalnews.com

13 de junio de 2007

La memoria de Rosa Regàs

Los padres de aquellos cuatro hermanos que habían regresado de Francia habían perdido la custodia legal, que pasó a manos de un abuelo autoritario y católico. Un abuelo con gran prestigio dentro de la iglesia franquista y muy poca mano, o ninguna mano, para la infancia. Un abuelo a quien aquella nieta inquieta que se llamaba Rosa ha retratado, años más tarde, en un libro de momiroas de regusto amargo *. El padre y la madre habían pecado por duplicado: defensores de la causa republicana y divorciados. Doblemente culpables. Al padre tardaron aún mucho tiempo en verle. A la madre la veían una vez al mes en el Tribunal Tutelar de Menores. La veían a distancia, ya que no les estaba permitido tocarla, frente a dos policías y una señorita que transcribía a máquina todo lo que decían. Fue así hasta los 18 años. Un relato que parece surgido de un libro de Dickens, sólo que éste no es leído, sino vivido: forma parte de la memoria de una niña que sólo pudo tocar a su madre a los 18 años, cuando ya era una mujer.

* Se refiere a Luna lunera.

Fragmento de Estimat mestre,
de Cristina Masanés
(Ara llibres, 2007)

12 de junio de 2007

Estoy de acuerdo con Milan Kundera

Escribo por el placer de contradecir.

11 de junio de 2007

Crítica de "Adiós camaradas", de Antonio Carballo (extended version)

ADIÓS, CAMARADAS
Antonio Carballo

Premio de Novela Mario Lacruz. Funambulista, Madrid, 2007. 248 páginas. 16,50 €

Lo peor de este libro son sus dos textos introductorios. El primero, firmado por Max Lacruz, descabeza los premios literarios –con algunas referencias concretas de dudoso gusto- a la vez que ensalza el felizmente recuperado premio dedicado a la memoria de su padre. Habla también de la decisión de premiar primeras novelas, sin duda encomiable y valiente, pero no única. Después de leer el prólogo de Lacruz cualquiera podría pensar que no hay en este país más premio limpio que el suyo ni otro buen editor sino él.
El prefacio, que viene a continuación, lo firma un (por mí) desconocido Juan Cruz Cantudo. Una se pregunta por qué tanto acompañamiento a una novela, cuando el texto se defiende por sí solo. Pero el recelo aumenta mucho después de leer esta segunda introducción, donde se nos dice tantas veces (un total de ocho) que estamos ante una "buena novela" que llegamos a desconfiar de ello. Pondera Cruz, en un texto flojo y deslabazado, la prosa “sencilla y sin abalorios, espontánea”, de Carballo e insta al lector a la relectura de un texto “que encierra más de lo que pensaba” para terminar diciendo: “No le busque tres pies al gato. No hay mensaje, ni hay gato”. Pues vaya.
Lo que queda claro es que la novela de Carballo -ninguna, en realidad- no necesitaba tantos padrinos. Se defiende muy bien por sí misma desde la primera línea, en la que su protagonista, nada menos que un astronauta ruso nacido el mismo día en que se lanzó el Sputnik, cuenta su vida, de principio a fin. Eso sí: su prosa es de todo menos “sencilla y sin abalorios” y, si no, juzgad vosotros mismos: “avizorando los promisorios senderos de mi carrera…”. En la misma línea, no hay que perderse el barroquismo de la escena sexual de las páginas 123-125, donde una mujer termina rindiéndole a nuestro astronauta “sus tropas de retaguardia”. Qué bonito. En fin, sólo pecadillos que hacen el estilo de esta primera obra algo irregular, pero fácil de pulir.
Hay pasajes muy diferentes a los glosados. Pocos narradores he conocido que se queden tan anchos después de escribir frases como: “Fui admitido definitivamente en el programa espacial”. Y que, además, sean capaces de desarrollar una trama como ésta y de llenarla de suspense –el episodio de la falsa muerte del protagonista, por ejemplo-, emoción y humanidad. La novela, a la cual no son ajenos tampoco lo que su autor –con prosa nada “sencilla y espontánea”, insisto- llama “los retorcimientos de la historia”, se lee de principio a fin como lo que es: una parábola de dimensiones gigantescas de lo que los totalitarismos pueden hacer con los hombres.
¿Se os ocurre qué clase de autor podría escribir en buen español algo así? Por supuesto: un cubano. Antonio Carballo lo es, nacido en 1954. Tres años antes del Sputnik.

* Una versión algo más breve de esta crítica se publicó en El Cultural (El Mundo) el pasado jueves 7 de junio.

8 de junio de 2007

Elogio del sentido común, de Eduardo Galeano

Para salvarnos, juntarnos.
Como los dedos en la mano.
Como los patos en el vuelo.

Tecnología del vuelo compartido: el primer pato que se alza abre paso al segundo, que despeja el camino al tarcero, y la energía del tercero levanta el vuelo al cuarto, que ayuda al quinto. El impulso del quinto empuja al sexto, que presta fuerza al séptimo.
Cuando se cansa el pato que hace de punta, baja a la cola de la bandada y deja su lugar a otro, que sube al vértice de esa uve invertida que los patos dibujan en el aire.
Todos se van turnando, atrás y adelante.
Según mi amigo Juan Díaz Bordenave, que no es patólogo pero sabe de patos, ningún pato se cree superpato por volar delante, ni subpato por marchar atrás.

Los patos no han perdido el sentido común.

7 de junio de 2007

El porqué del cuándo

«¿Cuánto has tardado en escribir esta novela?»

La pregunta se repite —qué curioso— en foros tan distintos como un salón de actos lleno hasta la bandera de adolescentes, la presentación del libro de un amigo o un almuerzo con periodistas en El Corte Inglés. La gente quiere saber el porqué, pero, sobre todo, el cuándo, o más exactamente, el en cuánto tiempo has escrito lo que acaban de leer. Y yo, que me formé en el periodismo, también me pregunto el porqué de ese interés.
¿Vale más una novela escrita en diez años que otra escrita en tres meses? Sin duda, la gente cree que sí. Hay un mérito en la cocción a fuego lento, y no es difícil deducir por qué razón: vivimos tiempos apresurados, lo rápido está por todas partes. Siempre llegamos tarde, nunca tenemos tiempo, comemos a toda prisa, hasta el amor es un ejercicio de síntesis. En esta época, cualquier cosa que se fragüe a fuego lento tiende a ser sobrevalorada. En cierto modo, cualquier cosa que requiera diez años para llegar a existir es un vestigio de un mundo que desaparece.
Dedicar mucho tiempo a escribir una novela no es, en reaidad, una garantía de su calidad. Conozco verdaderas birrias literarias que han requerido, tristemente, diez años de trabajo. Y también obras maestras escritas en menos de un mes.
El tiempo no es una buena variable, a pesar de que algunos crean lo contrario. Lo que debe pesar es el resultado final, sin tener en cuenta cuánto se ha tardado en llegar a él. Si el huevo está crudo cuando llega a la mesa, es obvio que necesitaba más tiempo de cocción. Un huevo pasado por agua se hace en pocos segundos, pero si se deja sólo un minuto más ya no es un huevo pasado por agua, sino un fracaso.
Por todos estos motivos, me enfurece hablar del tiempo. Por estos, y porque soy rápida escribiendo (aunque no tramando, construyendo, mis novelas) y eso me lleva a tener que dar muchas explicaciones. También, intuyo, porque me acerco a los cuarenta y las cuestiones relacionadas con el tiempo comienzan a ponerme de muy mala leche.

Hasta ahora, cuando me formulaban la pregunta de siempre, respondía con toda la verdad: como mucho —les decía— puedo tardar tres meses en escribir una novela para jóvenes. Si trabajo mucho –un adverbio que cada vez me apetece menos— soy capaz de escribir una novela como “La muerte de Venus” (420 páginas) en 5 o 6 meses. Solía añadir que ésa es la diferencia entre yo y muchos de los que tardan 10 años en terminar una novela de 200 páginas: yo trabajo a diario, sin excepciones, sábados y domingos. Les decía que no suelo levantarme de mi silla sin terminar mi (autoimpuesto) número de páginas diario, que va de las 3 y media a las 5; que hay días muy buenos en que salen incluso más; como los hay muy malos en que no logro llegar a las 3. Que de promediar los días buenos y los malos sale un resultado que suele rondar las 100 páginas al mes. Que 100 páginas al mes dan para mucho y que esa es exactamente la razón de mi productividad, ni más, ni menos.
Sin embargo, ahora ya voy aprendiendo que no puedo decir siempre la verdad, porque la verdad no es bella, como la arruga. Soy novelista, carajo, no sé cómo he podido tardar 37 años en aprender que la verdad es tan fea que para que alguien la valore hay que disfrazarla de ficción. De modo que a partir de ahora, daré otra respuesta. Voy a ensayarla aquí y ahora, para ir practicando. Imagino a uno de esos lectores/periodistas/amigos que de pronto lanza la pregunta de siempre, suspiro, miro al vacío, me encojo de hombros, creo un silencio elocuente y luego digo, impostando un poco la voz y con firmeza de personaje de ficción:
“No es fácil medir lo que se tarda en escribir una novela. Esta idea, sin ir más lejos, comenzó a rondarme hace unos diez años. Traté de escribirla pero no me salió. Lo intenté un poco después y de nuevo tuve que dejarla. Había algo que me lo impedía. En todo este tiempo, me documenté, trabajé, entrevisté a algunas personas, pedí consejo a especialistas y viaje. Por fin me vi capaz de abordar de nuevo aquella idea y esta vez, con éxito. La novela es el resultado de ese largo proceso que me ha ocupado más de una década».

¿Qué tal?
Por cierto: Lo que acabo de contar es, exactamente, lo que ocurrió con la novela que me traigo entre manos (mejor entre meninges) y que comenzaré a escribir el año que viene, cuando termine las entrevistas, los viajes y las lecturas que requiere la documentación.
Cielos, ahora que había aprendido a mentir para seducir, se vuelven realidad las mentriras.

6 de junio de 2007

La entrega de los premios Tormenta (26 de mayo, librería La Central del Reina Sofía, Madrid)








De arriba a abajo: los ganadores de ambas modalidades: Eloy Tizón (I Premio Tormenta a mejor libro del año 2006), Yolanda Morató (I Premio Tormenta a mejor traducción 2006), posan muy sonrientes.
Un momento de la mesa redonda, en la que estuvimos presentes (de derecha a izquierda): Javier Fernández (editor de Berenice), Eloy Tizón, yo misma, Yolanda Morató y Doménico Chiappe (tormentoso y escritor).
Eloy Tizón agradece el premio citando a Bradbury.
Tres imágenes de las estatuillas de Mateo Sanz, juntas y revueltas con las obras premiadas.

Las fotos son de José Palacios G.. Para ver más de su estupendo trabajo, en su blog.
Y si queréis saber más de La Tormenta en un vaso: aquí. ¡Ya tenemos 2.500 entradas diarias!

5 de junio de 2007

Diálogo sobre la muerte

Para Ángeles

Te equivocas, amiga,
es tu recuerdo el que evita mi muerte,
el que no me diluye, el que anega distancias.
Es inútil negarlo: lo mejor es vivir en tu memoria,
en tu amor para siempre. Para siempre.
Ese amor vivirá en quienes nos sucedan,
igual que entre las manos diminutas
que hace poco aferraban nuestros pechos
viviremos nosotras, tú y yo
(porque el amor también puede enseñarse
y a los míos yo les muestro el camino
y ya te quieren como yo te quiero).

Todo consiste en eso: vivir importa poco
lo que vale es dejar a nuestro paso
recuerdos y palabras que digan la verdad.
Y la verdad es ésta: cada vez que te veo
iluminas un poco mi oscuridad eterna.
Y sé que será así hasta el final de todo.

¡Qué presunción! ¿Lo ves? Yo hago lo mismo
que alguna vez he osado criticarte.
No será el fin de todo. Sólo el mío
y no se pierde tanto.

Sólo añado
(tal vez porque sé bien que te provoco)
que llegaré a esa hora
triste por separarme de unos pocos, poquísimos,
pero muerta -qué risa- de inquietud
por ver al fin qué había al final del pasillo:
¿angelitos con arpa? ¿dioses gordos o azules?
¿la nada incandescente? ¿la oscuridad sin tregua?
¿música de laúdes? ¿una mesa dispuesta?
¿una isla desierta con una biblioteca
de un millón de volúmenes?
¿Borges y Bioy Casares? ¿Quevedo y Garcilaso?
¿Pau Casal con su cello, tocando suites de Bach?
¿Mi padre abanicándose?
¿Todo el mal que causamos cuando estábamos vivos?
¿Los que más nos quisieron? ¿Los qué más nos odiaron?

De verdad, que no entiendo,
cómo no te seduce semejante espectáculo
¡y tan a nuestro alcance!

4 de junio de 2007

Unos amigos de Andoain me mandan un par de fotos



Para mí también fue una velada para recordar.

1 de junio de 2007

Javier Juárez me regala un poema

Ayer, mientras firmábamos -con Nativel Preciado- en El Corte Inglés de Málaga, se acercó un chico con cara de buena gente y nos dio una hoja de papel a cada una. Nos explicó que le gusta regalar sus poemas a la gente que visita su ciudad, o algo así, sonrió de un modo encantador y se marchó. Nunca un espontaneo había sido tan fugaz, por cierto.

El poema es este. Tal vez no le den este año el Nacional de poesía a Javier Juárer, pero su gesto es tan entrañable que merece compartirse:

PLANOS DE TU ROSTRO

Aterciopelada tu sonrisa
cuando en tu rostro,
se complica un plano
bello y sencillo, que he de describir.

Tus mejillas se sonrojan
y arden a la vez, tus labios
se acoplan a tu rostro.

Y tú, siempre resplandeciente,
con tu único nombre, Care,
desde aquí te mando un saludo
para que te vaya bien en la vida.

31 de mayo de 2007

Ya odio el verano

De jóvenes solemos preferir los meses vulgares, la plena temporada. A medida que envejecemos, vamos aprendiendo a gustar de las épocas intermedias, de los meses indecisos.

Julian BarnesEl loro de Flaubert

30 de mayo de 2007

Descifrar el mundo

A los ocho años empecé a pasar largas temporadas en la estepa siberiana. El frío era allí mucho más intenso de lo que yo había imaginado jamás: convenía protegerse los pies con vendas para que los dedos no se congelaran. Los termómetros bajaban de vez en cuando hasta lo cuarenta bajo cero, algo que también sucedía en las calles de San Petersburgo, una de las primeras ciudades que amé. Creo que mi pasión petersburguesa se desató apenas unos meses antes de aquel primer invierno que pasé en los Mares del Sur, admirada por aquellas casas con techumbres de palma que siempre miraban al mar y por el espíritu de unas gentes amables y extrovertidas que nada sabían de la palabra tiempo. Ya lanzada a las navegaciones, me enrolé en un barco ballenero, y acompañé en la obsesión y la muerte a un viejo capitán, curtido en muchos naufragios, y a un chiquillo de quien —qué cosas— me enamoré sin remedio. Se llamaba Ismael.
También sobre los ocho años conocí por primera vez el terror, el terror absoluto e incomprensible de estar amarrado a un cadalso sobre el que una enorme cuchilla bascula cada vez más cerca de tu estómago; la ambigüedad de una locura que puede al fin decidir la existencia ajena, especialmente si tiene la forma del misterio, es mujer y viste de blanco; o la pasión arrebatada de un amor imposible que cuenta, además, con la desgracia de un ingrato rival; o esa otra pasión de la muerte ajena, del asesinato, cuando el arrepentimiento llega tras la consumación. Convivir con asesinos, con damas níveas, con irredentos viajeros, con prisioneros inocentes o con funcionarios que tanto podían haber perdido lo único que tenían en la vida como encontrarse de pronto convertidos en escarabajo hizo de mí alguien capaz de descifrar el mundo, de entenderlo.
El aburrimiento me llevó a los libros y la biblioteca de mi ciudad, modesta pero suficiente, me acercó a Poe, a Collins, Gógol, Dostoyevski, Turguéniev, Melville, Stevenson y tantos otros. Entrar en aquel vetusto edificio donde reinaba un silencio infrecuente significaba para mí combatir el tedio de mi soledad de hermana pequeña rodeada de adultos atribulados por aburridas cuestiones de adultos. Leí, como tantos otros, por intentar ser otra persona. Y lo logré: leyendo, también como suele suceder, se obró el encantamiento: todos ellos, los citados, y muchos más que vinieron después —no todos tan reseñables: al lector voraz no siempre le acompaña el buen gusto— hicieron de mí alguien que mira el mundo con curiosidad, con respeto y con enorme interés. Los libros me enseñaron que juzgar es fácil y comprender difícil. Por eso yo me apliqué en comprender incluso lo más complejo. Los libros me demostraron que las historias viven en cualquier parte y que lo mejor que hay en ellas son las gentes, sus actores, capaces de gestas tan cotidianas como enamorarse de quien no deben o de otras tan fabulosas como dar muerte a la gran ballena blanca. O de imaginar un mundo sin salir jamás del propio, o de marcharse a morir a una remota isla llamada Samoa, o de revivir la propia juventud en las peripecias de un joven de ficción. Para ser como ellos, los inventores de todo, empecé a escribir. Tenía poco más de ocho años.

29 de mayo de 2007

El único sentido de todo esto


Dedicar parte de la tarde a enseñar a mi hijo a volar.

28 de mayo de 2007

Cocina-ficción

Si no me ganara la vida encadenando palabras, pondría un restaurante.
En la carta, modelo "cinco continentes", no podría faltar el sushi, pero tampoco un buen rossejat al estilo de la Costa Brava —esto es, con su picada y su alioli—. Habría cous-cous pero también salmorejo —a la cordobesa: con virutas de jamón de jabugo y huevo duro—. En la carta de postres, mucho chocolate en infinidad de texturas diferentes, pero también canela, menta, té verde, fruta fresca y miel. Una mixtura del Oriente que llega con el mundo árabe que fuimos y el toque mediterráneo de lo que somos y no queremos evitar.
Cocinar me gusta tanto, me digo a menudo, porque se parece mucho a escribir. El lugar donde más horas he pasado en mi vida después del ordenador, han sido, sin duda, los fogones. Me gusta encontrar similitudes entre el proceso que da lugar a una buena fideuá y el que te hace escribir una buena novela. En ambos casos hay que cuidar las materias primas, invertir muchas horas y mucho cariño, ser original (pero sin pasarse) y seguir ciertas reglas (pocas, importantes, que hay que saber cuándo saltarse). El tiempo te hace más habilidosa en ambos casos. Y ambos inspiran terror la primera vez: la pantalla en blanco es en eso similar a la cazuela vacía. El buen aceite es como los adjetivos: mejor poco que mucho, mejor de textura única, mejor en frío que en caliente. No pretendas aprender a cocinar sin recetario ni a escribir sin guión, pues seria como conjurar un fracaso seguro. Y a medida que pasa el tiempo, después de muchas fideuás y algunas novelas, ya puedes permitirte ciertas licencias: calcular a ojo la cantidad de tensión que le falta a una historia o dejar de pesar los ingredientes con precisión de boticario. Y he aquí una regla de oro: confiar los resultados a la cocción lenta de dos elementos imprescindibles que crecen con los años: talento y oficio.
Dos afortunadas encrucijadas, para acabar: qué placer da escribir sobre recetas y cocineros. Cómo se nos nota en lo que escribimos a quienes nos gusta la cocina. Nuestros personajes se sientan a la mesa no por hablar, como es costumbre, sino a comer, y nosotros nos regodeamos en la descripción de cada plato y cada guarnición. Y, por contra, cuántas descripciones, cuantas escenas clave, asesinatos, desenlaces, intrigas, personajes, finales y principios pueden tramarse mientras en la cocina se cumplen los tiempos de cocción o se ven sofreír a fuego lento las viandas.

Advertencia: la próxima vez que hablemos de cocina o de literatura, le tocará el turno a las sopas.

25 de mayo de 2007

Ekki: dos bocetos



German Tejerina y Daniel Muñoz tienen el poder de hacer corpóreo lo que existe sólo en la imaginación.

Si queréis saber más de su trabajo, podéis visitar la web de Bronco Illustration, su estudio.

Hoy, navegantes, tengo el placer de presentaros un verdero prodigio: Ekki, un hijo a tres bandas (Germán, Daniel y yo misma).
Es uno de los protagonistas de mi serie infantil Arcanus, que existirá —también a tres bandas— en editorial Destino a partir de septiembre.

En estos días colgaré las maravillosas portadas. Veréis como os dan ganas de volver a tener 10 años.

24 de mayo de 2007

Franz Kafka

No deberíamos leer más libros que los que nos pican y nos muerden.

23 de mayo de 2007

El mar: puerto y horizonte



Fotos: Claudi Santos Torres. Diciembre 2006.

22 de mayo de 2007

Fe de erratas

Lo siento, Anónima a las 9:59, cometí un tremendo error y le atribuí la autoría de tus genialidades a Anjana (quien también tiene las suyas, por cierto).

Lo he arreglado. Un poco tarde, es verdad, por lo que te pido disculpas en abierto y con toda sinceridad, Anónima.

¡Soy tan despistada! Algún día escribiré algo aquí sobre las cosas que he liado por culpa de mi despiste y os echaréis a temblar, seguro.

21 de mayo de 2007

De Anónima a las 9:59: Salpicón de curiosidades

0.- Una frase que me encanta: "El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo".

1.- Ahora que estás investigando sobre romanos: ¿Sabes cuál fue el último jeroglífico egipcio escrito?... Está en el templo de Filas (o Filae) en Egipto. Sabemos que es el último porque está datado (394 dC). ¿Qué pone? ¿quién lo hizo? ¿qué sentía cuándo lo grababa el que lo escribió?... Ahí queda tu imaginación para llenar los huecos. A modo complementario habría que comentar que hasta el siglo VI hubo sacerdotes que sabían leer jeroglíficos (no escribirlos; sólo leerlos).

2.- En el mismo templo, ahí, a la vista de todos, está grabado un pasaje que curiosamente es el mismo que también aparece en la piedra Rosetta (en versión bilingüe: en griego y en forma de jeroglíficos). Conclusión: Cualquiera que se hubiese fijado hubiese podido traducirlo antes de Champollion. Yo me pregunto ¿y quién nos dice que nadie lo hizo?... Y si lo hizo... ¿para qué usó sus conocimientos?...

3.- En el Museo de El Cairo (entrando a la derecha, al final del todo, antes de subir la escalera, de nuevo a la derecha), hay una vitrina con ¡¡un coche de juguete!! Nada de "parece un coche". Es un coche, con cuatro ruedas que giran, pintadito de blanco con algún adornito rojizo (su diseño se asemeja a uno de carreras de los años 40 o así). Por el tamaño yo diría que es un juguete de un niño. Subido en el coche parece (aquí sí que ya "parece") que hay un animal. ¿Era un vehículo a tracción animal? (¿el animal pedaleaba y se movía el coche?)... El dichoso coche está en una vitrina como todas las del museo: de madera, propia de los años 20. Cerrada tan sólo por una tapa de cristal unida a la base por un candado vulgaris y un sello de alambre. Vaya, que si te lo llevas sólo has de abrir el candado o romperlo con algo contundente. El sello de alambre roto demostrará que en efecto lo has robado (el sello no impide robarlo, sólo demuestra que nadie ha abierto la vitrina)... ¡Pero no hay más alarmas ni sistemas antirobo! Sólo está el candadito y el alambre. Lo que sí hay son cámaras de seguridad (¿funcionan tan mal como todo lo demás en Egipto?...). Bueno, quiero decir con esto de los robos, que si un viajero del tiempo quisiera recuperar su coche, lo tendría fácil. Pero, eso no es todo. En la vitrina el coche tiene un papelito con un número, por lo que parece que está catalogado. PERO no aparece en el catálogo oficial del museo.

Ahí queda eso en plan "egipcio".

Otros temas:

A.- Una curiosidad absurda:

El diámetro de la Tierra es de 40.000 km (aprox.). Supón que hacemos una cinta y la colocamos sobre la superficie del diámetro de la Tierra (nos pasamos por el forro las dificultades que conllevaría subir montañas y que flotase sobre el mar, es un simple pasatiempo intelectual). La cinta, obviamente tendrá 40.000 km. Ahora viene lo bueno: ¿qué pasaría si ponemos un metro más a la cinta? ¡un solo metro! Si colocamos esa cinta de nuevo sobre el diámetro de la Tierra, ¿cómo de alejada quedará ahora de la superficie?... ¿qué crees tú?...

Bueno yo así, a ojo, calculo que un metro no debe afectar mucho, porque un metro entre 40.000 km no significa demasiado...

Pues, pásmate, poniendo un solo metro, la cinta se aleja del diámetro de la superficie terrestre ¡¡15 centímetros!!
Si te interesa la razón matemática calculada con todo detalle dímelo y me molestaré en pensar algo más. Pero como soy de letras y mi cerebro va cómo va, digamos que en sus momento sólo se quedó con la idea de que se debe al número pi (3,1416...etc...) porque el radio y el diámetro están relacionados por este número fijo que no varía.

18 de mayo de 2007

Convocatoria

Mañana sábado estaré en la Feria del Libro de Sevilla, en la Plaza Nueva.
Firmaré:

-De 12 a 13: caseta de Librería Albes
-De 13 a 14: caseta de Librería Reguera
-De 20 a 21: caseta de Librería Beta.

¡Venid a verme, navegantes!

17 de mayo de 2007

Un dragón en casa


Adrián, mi hijo, solicita que este dragón, recién salido de su mano, se llame como él. Así pues, amigos, he aquí al dragón Adrián.
El artista, de vez en cuando, también escupe fuego y se entretiene en sacar lustre a sus escamas verdes.
Todas las princesas tiemblan nada más verle.

15 de mayo de 2007

Una entrevista llena de inexactitudes, pero entrevista al fin y al cabo

http://www.deia.com/es/impresa/2007/05/15/bizkaia/kultura/364826.php

De Gregorio Verdugo: un poema (con lejano eco a paso del tiempo)

Manso desgranar de momentos
lluvia que llora olvidada
solitaria la calle
hueca la cama
de ausencias largas
el hombre cabalga a lomos
de jamelgos viejos
aguarda la sentencia
la condena de los tiempos
el hombre envejecido
surcos desconocidos
atraviesan su frente
y la preñan de desconcierto
no hay preguntas
ni repuestas
sólo espera
y desasosiego

http://territoritocervantes.blogspot.com
http://poemasdelenves.blogspot.com

14 de mayo de 2007

De Ángeles Escudero: Microcuento zoológico

La veterinaria de guardia la dejó hablar sin interrumpirla. Ella intentó hacerle un resumen exhaustivo de los cambios que había notado en su mascota. Cómo dejó de dormir enroscada a los pies de su cama; su languidez y el cambio en su color. Le contó que hacía unos meses que había dejado de comer; y le narró desolada, y con todo lujo de detalles, cómo rechazaba todo alimento.
-¡No lo entiendo! –se quejaba-. Antes se acurrucaba sobre la colcha en círculos perfectos sobre sí misma.
La veterinaria siguió escuchándola mientras miraba de reojo a la serpiente pitón que tenía frente a sí en la camilla.
-Además, ahora se empeña en dormir extendida a todo lo largo de la cama, junto a mí. ¿Cree usted que es grave, doctora? La he criado desde que era poco más grande que una lagartija, y estoy dispuesta a correr con los gastos de cualquier tratamiento que necesite –manifestó con determinación.
-A tu serpiente no le pasa nada. No está enferma. No es por ella por quien debes preocuparte. Duerme extendida porque te está midiendo cada noche, y no come nada desde hace dos meses porque está preparando su organismo para poder digerirte una vez te haya tragado entera.

11 de mayo de 2007

Aforismos para la vida, según Antoni Bolinches

-La persona no es esclava de su destino, sino de su conducta

-El deseo que se consuma también se consume

-Las personas geniales rara vez son ejemplares

-No confundas lo que vales con lo que cobras

-Quien no vive para algo tiene que vivir para alguien

-La felicidad depende de cómo vivimos las cosas más que de las cosas que vivimos

De Conversaciones sobre la felicidad, de Francesc Miralles (Alienta, 2007)

10 de mayo de 2007

9 de mayo de 2007

Rojo sobre negro


ANROART EDICIONES PRESENTA EL LIBRO ‘ROJO SOBRE NEGRO’
17 relatos criminales es una obra colectiva coordinada por Eduvigis Hernández, Macarena N. Cáceres y Berbel, en la que participan: Alexis Ravelo, Macarena Nieves Cáceres, Luís León Barreto, Aitor Guezuraga, Marisol Llano Azcárate, Ángeles Jurado, Elisa Rodríguez Court, Eduvigis Hernández Cabrera, Alicia Llarena, Daniela Martín Hidalgo, Dolores Campos-Herrero, Care Santos, Félix Hormiga, Antonio Lozano, José Luís Correa, Berbel y Santiago Gil. Con prólogo de Jesús Palacios. Rojo sobre Negro es el fruto de una pasión compartida por un grupo de escritores que con nocturnidad y sin duda con bastante alevosía, expresa una voluntad común a través de la narrativa breve. Experiencias anteriores (Reincidencias, Ínsulas Encantadas) -desde el año 2000- demostraron que era posible e incluso estimulante llevar a cabo la materialización de un libro con la aportación singular de cada cual ante la sugerencia de una palabra, una idea o un género.

8 de mayo de 2007

Juguemos: Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo según nosotros

Las pirámides de Egipto, la estatua de Zeus en Olimpia, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Coloso de Rodas, el Faro de Alejandría, el Templo de Artemisa en Éfeso y el Mausoleo de Halicarnaso. Éstas eran las siete maravillas del mundo antiguo, de las cuales sólo sobreviven las pirámides de Egipto.
De aquí que el multimillonario suizo Bernhard Weber haya tenido la idea de establecer de nuevo la nómina de las siete maravillas del mundo, con la finalidad de ayudar a su conservación. Creó en 2001 la Fundación de las Nuevas Siete Maravillas (www.new7wonders.com), que el próximo 7 de julio -San Fermín, por ende- dará a conocer los resultados de la votación popular -por Internet, claro- a escala mundial.

Estos son los 21 lugares candidatos, por si os animáis a votar. Y ojo, porque hay una marvilla española: la Alhambra de Granada.

Europa:
-Acrópolis, Atenas
-Plaza Roja, Moscú
-Alhambra, Granada
-Coliseo, Roma
-Torre Eiffel, París
-Castillo de Neuschwanstein, Schwangau (Alemania)
-Stonehenge, Amesbury (Reino Unido)

Asia:
-Taj Majal, Agra (India)
-Templo Angkor, Camboya
-Gran Muralla, China
-Iglesia de Santa Sofía, Estambul
-Conjunto de templos Kiyomizu, Kyoto
-Petra, Jordania


América

-Pirámide de Chichén Itzá, Yocatán (México)
-Ciudad de Macchu Picchu, Perú
-Estatuas de la Isla de Pascua, Chile
-Cristo Redentor, Río de Janeiro, Brasil
-Estatua de la Libertad, Nueva York, USA


África

-Pirámides de Giza, Egipto
-Tombuctú, malí

Oceanía
-Ópera de Sidney, Australia

Este es el juego que os propongo: ¿Elegimos aquí nuestras particulares 7 maravillas?
Os propongo que votéis las 7 que, según vuestro criterio, merecerían tal distinción. Y también, si tenéis ganas, aquella que jamás incluiríais en la lista. Aventuro la mía: la Estatua de la Libertad. ¿Qué hace ahí esa señora?

Si preferís hacerlo sin ser vistos, pongo a vuestra disposición el siguiente correo electrónico:
elaprendizajedelasoledad@yahoo.esHabrá primera y segunda rondas. Animaos. Y elegid bien, navegantes. En menos de 15 días tendremos las Siete maravillosas Maravillas de este sitio.

Y para votar -oficialmente- por la candidatura de Granada (yo ya lo he hecho):
-www.new7wonders.com
-mandando un sms al número 5030 con la clave "Alhambra"
-al teléfono 905 04 05 68

7 de mayo de 2007

Nomadismo literario (3): Murcia. Lo que inspira El Corte Inglés

El viernes pasado, después de una sesión de firmas tranquila -jalonada de varios hijos de todas las edades en busca de un regalo para su progenitora en el día de la madre, que fue ayer-, el responsable de librería de El Corte Inglés de Murcia nos entregó a Nativel y a mí el libro de firmas de la casa para que estampáramos en él nuestra impronta. Lo hicimos, tan dóciles y avenidas como estamos en todo desde el 12 de abril pasado y hasta, por lo menos, el 16 de junio próximo.
Después de firmar, con nuestros respectivos parabienes para el centro comercial y sus representantes, nos entretuvimos en leer las firmas de quienes nos precedieron y en leer las palabras con las que acompañaron sus rubricas.
Los había muy escuetos, casi insulsos, como Juan José Millás, que apenas añadía un breve "con afecto" a su firma. También los había muy generosos, como Francisco Ibáñez, que en las dos ocasiones dibujó a un Mortadelo (uno de ellas en pañales y con chupete), con "bocadillo" incluido. En el primero decía:

Como MacArthur, dije volveré, y he vuelto.

Lo más interesante fue que el libro, un volumen muy grueso, comenzaba en 1974. Las primeras firmas no eran legibles y no había ninguna anotación que aclarara a quienes pertenecían, como sí las había más adelante, de modo que aunque intenté recabar el dato pensando en vosotros, navegantes de este lugar, no me fue posible.
Una de las que primero permitían identificar al firmante correspondía a José María Gironella, estampada el 5 de diciembre de 1974, y en la que el autor dedicaba palabras de elogio a El Corte Inglés, al que llamaba "una familia disfrazada de comercio".
De la misma época las había de Santiago Carrillo, Vizcaíno Casas (dos), Juan Benet -"el único día en que he estado en El Corte Inglés y no he sacado la tarjeta", leí-, Vázquez Figueroa. Las de Vizcaíno Casas eran de las mejores: una caricatura de perfil hecha por él mismo y este cuarteto:

Como enseguida tú ves
es este un muchacho fino
que se llama Vizcaíno
y firma en El Corte Inglés


Llevaba fecha de noviembre de 1978, un periodo que coincide con lo más alto de su éxito (y lo más sonado de sus firmas, que aún son recordadas con añoranza por los más veteranos de los grandes almacenes).
El libro continuaba, a través de Cristóbal Zaragoza, Vallejo-Nájera, Forges -una de sus populares cabezas coronada por un libro abierto-, Gutiérrez Mellado, Néstor Luján -"el Corte Inglés de Barcelona es como mi casa", decía-... y así hasta, poco a poco, irse poniendo contemporáneo: Sánchez Dragó, a modo de nexo temporal (u hombre atemporal) aparece por lo menos una docena de veces. En ocasiones, demostrando un espíritu más bien romántico: "la ciudad que más conserva el alma de nardo del árabe español", dice en una ocasión, en referencia a Murcia. Luego, casi bromea por su insistencia: "Al Corte Inglés, por enésima vez...".
Espido Freire, Juan Manuel de Prada, Fernando Schwartz, Ángeles Caso... Pensaba yo que la deuda de gratitud que la literatura española tiene con El Corte Inglés se ve en ese libro más que en ninguna otra parte.
Pero la mejor dedicatoria, sin duda, la más memorable de todas, la que deja huella y he dejado para el final a propósito con el fin de deleitaros, navegantes, ya que tenéis la paciencia de leerme, es la primera de las dos de Matile Asensi. Corresponde al 28 de octubre de 2000. Tal vez con la precipitación del momento, quién sabe si entre firma y firma de un ejemplar de "El salón de ámbar", Asensi traza una letra capitular grande como un tábano, firme y rubicunda, que de ningún modo pasará inadvertida a cualquier curioso que, como yo, tenga ocasión de leerla. Aunque para quedarse boquiabierto no es necesario pasar del inicio. Bastan las seis primeras palabras:

A sido una tarde francamente grata...

Sugerencia: tal vez, en lugar de otro detalle de cortesía, El Corte Inglés debería comenzar a regalar a los autores que firman en su departamento de librería una ortografía de la lengua castellana. En ese caso, la deuda de la literatura española con la enorme cadena comercial ya sería impagable.

Post-scriptum: Lástima no haber tomado ninguna foto. De todos modos, no creo que le importe al responsable de librería de El Corte Inglés de Murcia mostrar el tesoro del libro a quien necesite verlo para creerlo.

4 de mayo de 2007

Nomadismo literario (2): Valencia y Murcia



¿Más? Pincha aquí
La crónica, muy pronto en esta sala.

3 de mayo de 2007

De Jorge Drexler: Milonga paraguaya

Paso la vida encontrando un verso que nunca encontraré